Imprimir

Noticias

Balance 2018

Un año de construcción de propuestas: Avances y logros de la Oficina México y Centroamérica

6 enero, 2019

Héctor Robles destaca la importancia de fortalecer el trabajo en la Estrategia de Inclusión Productiva iniciada en 2018.


Durante 2018, la Oficina México y Centroamérica, de Rimisp, trabajó en diversos proyectos, incluidos el Programa Transformando Territorios (PTT), el Proyecto Jóvenes Rurales y Territorios (por medio del Grupo de Diálogo Rural México, GDR México) y varios proyectos de evaluación de políticas y programas gubernamentales, entre otros.

En cuanto a la Estrategia de Inclusión Productiva, que Rimisp viene apoyando desde 2014 y que este año adquirió nuevos aires con la entrada de AMLO, se dio término  al Programa Piloto Territorios Productivos (PPTP), que por lo demás, obtuvo el reconocimiento “Grant of the Year Award” del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola, en la categoría “Conocimientos compartidos”.

Según señala Héctor Robles, de Rimisp, esta Estrategia de Inclusión Productiva se perfila como un eje principal de la labor de la Oficina en 2019. Ello, en el marco del cambio sexenal de Gobierno Federal en México, a partir de diciembre de 2018, y considerando las relaciones, alianzas y los convenios que Rimisp tiene con gobierno, organizaciones civiles y académicos.

“Es claro, dice Robles, que el desarrollo rural pasa por el ataque decidido a la pobreza, uno de los retos más críticos del país, y hay evidencia –como lo ha documentado Rimisp– de que la persistente pobreza rural debe ser atacada desde dos políticas que actúen estrechamente vinculadas: la social y la de fomento productivo”. La sola aplicación de herramientas asistenciales y de apoyo social, como las que han prevalecido en los 30 años recientes en México han devenido en cifras bastante negativas.

“… los niveles de pobreza por ingreso en 2016 [son] prácticamente iguales a los existentes 20 años atrás. La situación es particularmente crítica en las áreas rurales del país, donde de acuerdo con la información oficial del Consejo Nacional de Evaluación de la Política Social (CONEVAL), en 2016 el 58.2% de la población se encuentra en situación de pobreza multidimensional, el 29.2% en pobreza por ingresos y el 17.4% en pobreza extrema rural, cifras que descienden entre la población urbana a 39.2% 13.9% y 4.7%, respectivamente”, señala el documento Estrategia de Inclusión Económica para la Superación de la Pobreza Rural en México, de Rimisp.

En una reflexión de recuento 2018, pero sobre todo apostando a la prospectiva, Héctor Robles destaca los ejes de la inclusión productiva, según la concibe Rimisp: Partir de un enfoque territorial, que ubique al territorio como el sujeto principal de la política; el reconocimiento de la diversidad y multidimensionalidad de situaciones de pobreza, que se expresa en la diversificación de estrategias de sobrevivencia y generación de ingresos de los hogares rurales; y la centralidad de las organizaciones locales como motor del desarrollo cooperativo de actividades productivas para la generación de ingresos.

Según se demostró en una serie de cápsulas de video difundidas durante el segundo semestre del año por las redes sociales de Rimisp con opiniones de amigos y socios de la organización a propósito de la Estrategia de Inclusión Productiva, hay un convencimiento extendido entre académicos, agentes representativos del campo y organización civil sobre la urgencia de afrontar la pobreza rural con herramientas de fomento productivo y con una visión territorial, pues la pobreza vulnera no solo a las personas, sino a las familias, a las comunidades y a los territorios en su conjunto. En esas cápsulas participaron Rodolfo de la Torre, del Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY); Margarita de la Fuente y Cassio Luiselli, del Programa Universitario de Estudios del Desarrollo (PUED) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM); Ricardo Fuentes-Nieva, de Oxfam; Isabel Cruz, de la Asociación Mexicana de Uniones de Crédito del Sector Social (AMUCSS); Rogelio Gómez Hermosillo, de Acción Ciudadana Frente a la Pobreza, y Max Correa, de la Central Campesina Cardenista (CCC).

Al cierre de 2018 Rimisp participó en convenio con la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER, antes SAGARPA) en el diseño de programas que están dando un giro a la política para el agro en México, con una orientación ahora a favor de los pequeños y medianos productores y en búsqueda de elevar sustancialmente la producción interna de cultivos básicos, como maíz, frijol, trigo panificable y arroz, señaló Robles.

Uno de los documentos de este diseño, Modelo de Intervención para Proveer a Pequeños y Medianos Productores de Servicios, da cuerpo a la inclusión productiva. El objetivo de este Modelo es mejorar el ingreso de los pequeños y medianos productores mediante la articulación de los servicios que brindarán la Secretaría y otras dependencias del Gobierno Federal. Señala que “Los pequeños y medianos productores presentan por lo menos dos tipos de problemas: aquellos ligados a la realización de sus actividades productivas (producción, comercialización, pluriactividad, etc.) y los referentes al ámbito social. Considerando que todo ese espectro de problemas no se puede resolver únicamente con los apoyos que otorga el programa, es necesario establecer una estrategia de vinculación en tres dimensiones: 1) inclusión productiva, 2) inclusión social y 3) inclusión financiera”.

Para continuar, con el Apoyo institucional de Fundación Ford para el fortalecimiento de la Oficina de Rimisp para México y Centroamérica, se concretó el trabajo del Grupo Agenda Rural (GAR), que involucra a especialistas de diversos ámbitos (medio ambiente, agricultura, desarrollo rural, desarrollo social, juventud, etcétera). En abril vio la luz el documento La Nueva Sociedad Rural, el cual plantea propuestas de política rural transversalizadas con los retos ecológicos, demográficos, de vínculos rurales-urbanos, de dependencia alimentaria, de juventud sin oportunidades y más. El documento fue expuesto por los mismos especialistas en diversos foros en el Senado de la República y fue bien acogido por los legisladores. Fue además entregado a los equipos técnicos de los entonces candidatos a la Presidencia de la República, incluido al del ganador de las elecciones, Andrés Manuel López Obrador.

También con el apoyo de la Fundación Ford se trabajó en la ampliación de la agenda de investigación e incidencia sobre vínculos rural-urbanos en Guatemala y El Salvador. En octubre se realizó el seminario “Dinámicas Rural-Urbanas en Guatemala y El Salvador”,donde se habló de la desigualdad territorial y la oportunidad de afrontarla por medio de políticas públicas que consideren los vínculos urbano-rurales, y sobre la conceptualización de territorios funcionales (donde las dinámicas de intercambio pueden favorecer el desarrollo y la inclusión y pueden combatir la pobreza). El seminario fue auspiciado por el Instituto de Investigación y Proyección sobre Economía y Sociedad Plural (IDIES), de la Universidad Rafael Landívar, de Guatemala; por la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA), de El Salvador, y por Rimisp.

De acuerdo con Celeste Molina, subdirectora de Rimisp para México-Centroamérica, “con esta colaboración Rimisp ha apostado a ampliar a Centroamérica esta metodología desarrollada por Rimisp y sus socios en la región (específicamente en México, Colombia y Chile), con el fin de generar evidencia que aporte a la formulación de mejores políticas territoriales, que respondan adecuadamente a las dinámicas particulares de los territorios y contribuyan a ir cerrando brechas”.

Otro de los avances destacables de 2018 en la Oficina México-CA fue la labor del Grupo de Diálogo Rural México (GDR), el cual, con su diagnóstico de juventudes rurales, logró establecer lazos de comunicación con el equipo del Presidente López Obrador y, hacer observaciones y recomendacionessobre el programa público Jóvenes Construyendo el Futuro. Observaciones para no dejar atrás a los jóvenes del campo.

Es imprescindible reconocer que posicionar el enfoque territorial como elemento central de la política requiere inmensos esfuerzos que tiendan a una reforma institucional de mayor envergadura, en la cual se reflexione sobre una reconfiguración de la relación entre la ciudadanía y el Estado, y para la cual se tome en serio la tarea de discutir sobre el o los modelos de desarrollo que podrían impulsarse desde los territorios, señaló Héctor Robles. “De esta discusión truncada en cada inicio de sexenio, pagan los costos los habitantes más pobres del México rural. Invertir en mantener vivo el diálogo ciudadanía-Estado y llevar las propuestas ciudadanas hasta sus últimas consecuencias son acciones que tendrían que estar en el centro de una agenda de desarrollo con enfoque territorial.

“También implica un modelo de intervención del Estado distinta a la aplicada hasta la fecha. Es decir, romper con la visión sectorial; modificar sustancialmente la estructura programática altamente segmentada y regresiva; dejar de promover proyectos productivos de beneficio privado individual; pasar de la atención individual a la organización social y económica local, e incluir en la definición de proyectos territoriales los temas de sustentabilidad como eje rector y no solo el factor económico. Todos estos temas implican una discusión entre la sociedad y el gobierno”, concluyó.