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Inclusión Social y Desarrollo

Flor de María Prado, integrante GDR-Perú

“Queremos aportar en un trabajo joven a joven, entre urbanos y rurales”

20 junio, 2019

La joven de 29 años, vive en Lima, se desempeña como voluntaria en YPARD y es miembro activo del Grupo de Diálogo Rural en Perú. “Creo que es un espacio que enriquece mucho el diálogo. Permite consultar e intercambiar experiencias y opiniones diferentes”, comenta.


Flor de María Prado tiene 29 años, vive en Lima y es administradora. La joven se desempeña como voluntaria en YPARD (Jóvenes profesionales por el Desarrollo Agrario Rural) y es una de las participantes activas del Grupo de Diálogo Rural en Perú.

“Fuimos invitadas a ser parte de esta experiencia porque también en nuestro trabajo buscamos involucrar nuevos talentos, más innovadores en el desarrollo agrario rural”, comenta. “Y como buscamos incidir en este tema, participar del GDR cayó preciso, porque también buscamos empoderar a la juventud rural. Queremos aportar en un trabajo joven a joven, entre urbanos y  rurales”, agrega la joven.

Conversamos con Flor de María para conocer sus percepción de los espacios de diálogo generados en Lima, en conjunto con el Instituto de Estudios Peruanos, y esto fue lo que nos detalló:

“Yo participo activamente hace un año. Actualmente pertenezco a un grupo de trabajo al interior del GDR, conformado por 13 chicas y un chico, algunos provenientes de Chanchamayo, otros de Ayacucho, de la Sierra, pero todos actualmente viviendo en el sector urbano”.

¿Qué temas guían el diálogo en este subgrupo?

“Con este grupo propusimos como tema central de estudio, la agroecología, como factor determinante para que la juventud se involucre más en el desarrollo rural, especialmente viendo la demanda del mercado y observando cómo los jóvenes pueden aprovechar esto”.

“Como grupo propusimos esta idea, pero en el GDR se abordan muchos otros temas, como trabajo, educación, participación juvenil, tecnologías de la información y otras cosas que podrían aportar a involucrar de manera diferente la integración de jóvenes”.

¿Cómo podrías describir tu experiencia en el GDR Perú?

“Creo que es un espacio muy valioso. Yo la primera vez que supe de esto fue a través del Facebook de Rimisp y me pareció súper interesante. La verdad es que acá en Perú no hay una organización que hable de juventud rural, entonces me pareció importante que se centraran en un tema muy invisivilizado”. 

“Creo que es un espacio que enriquece mucho el diálogo. Permite consultar e intercambiar experiencias y opiniones diferentes”. 

“A mí me ha parecido súper interesante poder encontrarse en un mismo lugar con rostros conocidos, con gente que es un referente en los temas en los que estamos profundizando”. 

¿Crees que eso favorece a la incidencia política?

“Sí, son personas que han tenido varios cargos en ministerios y conocen de cerca cómo funciona el Estado, entonces cuando tenemos dudas, ellos saben cómo responder o cómo habría que canalizar ciertas demandas. Y si esa persona habla de juventudes rurales, una temática que ya maneja hace más tiempo, tiene otro impacto al que tendría si hablo yo.  Yo no sabría como canalizarlo. Entonces, que esté esa persona ahí liderando, hace que podamos tener otra llegada. De ahí, que el Estado nos tome en cuenta, porque eso ya es otro tema. Pero ahora sabemos que de que va a llegar, va a llegar”.

¿Qué aspectos crees que hay que fortalecer en este espacio?

“La deuda es poder articularnos más allá de estos espacios entre nosotros mismos, como organizaciones y así para poder llegar a más cosas”.

“Sin embargo, por ejemplo, con el tema de la agroecología, ya hemos logrado conectarnos con organizaciones, que seguramente, no podríamos haberlo hecho si no fuera por los GDR”.

¿Qué valor le asignas a la investigación aplicada que desarrolla Rimsip para aportar en procesos de transformación social?

“Es súper importante. Lo conversamos mucho dentro de YPARD. Lo conversamos porque a nadie le gusta investigar por investigar, y con esto entendemos que cuando le das otro giro a la investigación, con gente que maneja la sociología, pero también temas técnicos, cuando te dicen cómo aplicarlo, dónde funcionó, qué no funcionó, cómo hacerlo en la sierra, en la selva o en tu población, o como darle enfoque de género o un enfoque hacia la juventud, es mucho más importante. Porque al no haber muchas más experiencias en Perú, se necesita que se aplique. Y porque si no se aplica y queremos incidir con el Estado y sin contar con experiencias, menos posibilidades tenemos”.

Desde tu experiencia como joven urbana, ¿qué ventajas y desventajas observas en las trayectorias de vida, respecto una joven rural?  

“La ventaja principal de una joven rural versus una joven urbana es la calidad de vida. Y no me refiero a temas de sueldo o de dinero, sino que, -por ejemplo-, a no agarrar dos horas de taco, a no agarrar la contaminación que hay aquí en la ciudad, a poder alimentarse de lo que se produce, a poder compartir más con su familia. Ese es un bienestar que no tenemos aquí”.

“La ventaja en lo urbano, no solo de los jóvenes, sino que de la mayoría de las personas que viven en la ciudad, son las oportunidades en lo laboral y en la formación. Si bien en la institución en la que yo trabajo nos dedicamos a eso, a mejorar la formación de institutos y de centros educativos, lamentablemente, el Estado no apuesta por eso. Entonces, en zonas rurales, generalmente la universidad está súper lejos, en cambio acá en Lima, con tráfico, o no, igual puedes llegar. Y si quieres estudiar megatrónica, lo puedes hacer”.

“En cambio, en lo rural hay mucho sesgo en lo que puedes estudiar, y al final, terminan no estudiando nada y dedicándose al campo sin formación, lo que hace que al final no puedan superar mucho esa valla que dejaron sus padres o familias, porque no han recibido las herramientas para eso. Y lamentablemente el Estado allí tampoco llega. Entonces, si esa persona no busca cómo educarse, no hay quién le diga como superarse, cómo mejorar su cultivo, cómo sacar al mercado su producto, por ejemplo”.

Desde una perspectiva de género, ¿qué brechas observas entre jóvenes urbanas y rurales?

“El machismo está instalado en todo el Perú, pero en la parte rural es mucho más fuerte. Por el mismo sentido que mencionaba sobre  la educación. Partiendo por los profesores: en la ciudad, al ver más diversidad, hay otras miradas del tema, pero en el campo es más machista, y esa falta de oportunidades se va pasando de generación en generación, y seguramente, cuando esa chica transite a la ciudad y visualice otra posibilidad, va a dejar de normalizar cosas, porque ve más diversidad”.