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Desarrollo con Cohesión Territorial

Entrevista Lic. Juan Carlos Lastiri Quirós

“Las políticas para el desarrollo social tienen, hoy, un enfoque de atención que integra la participación social, la coordinación interinstitucional, y la revalorización de los territorios”

21 abril, 2015

La Secretaría de Desarrollo Social cuenta, desde 2006, con una Dirección de Desarrollo Territorial. En este sentido ¿cómo ve el avance de este enfoque a nivel de las políticas públicas?

El Desarrollo Territorial, de acuerdo al Programa Sectorial de Desarrollo Regional de 2007 – 2012 buscaba disminuir las disparidades regionales a través del ordenamiento territorial y la infraestructura social. En específico, durante este periodo se impulsaron acciones para ordenar el territorio, dar certeza jurídica y prevenir asentamientos irregulares o en lugares de alto riesgo, todo en su conjunto detonaría mejores oportunidades y sinergias entre regiones y territorios.

Con la Reforma a la Ley Orgánica de la Administración Federal vigente, la visión territorial de la SEDESOL se evoca a fortalecer el desarrollo, la inclusión y la cohesión social en el país mediante la instrumentación, coordinación y seguimiento de la planeación y ejecución de los proyectos que se realizan con los recursos de las transferencias de fondos a entidades federativas y municipios.

En este sentido, el actuar de la Secretaría no es limitativo, actualmente, se reconoce la necesidad de continuar fortaleciendo la certeza jurídica, el orden del territorio y disminuir las brechas regionales, sin embargo y en el ámbito de las funciones de la Secretaría, se han incorporado las dimensiones que fortalecen y vinculan lo urbano y lo rural, así como el fortalecimiento de la calidad y espacios de la vivienda, la infraestructura social y el desarrollo productivo de los territorios. Las acciones anteriores se han fortalecido, en particular con un impulso y reconocimiento a la importancia de una mejor coordinación interinstitucional que promueva la concurrencia y la corresponsabilidad de los tres órdenes de gobierno, y de las dependencias del gobierno federal.

El Gobierno de la República debe ser el actor rector y coordinador que propicie que el resto de los actores, gobiernos locales y sector social y privado, tengan información e insumos que permitan una mejor planeación territorial desde lo local con visión nacional.

En la nueva conceptualización de la política social desde los derechos sociales, la Política Social de Nueva Generación prioriza la coordinación con los gobiernos locales, estados y municipios, para la planeación, construcción e instalación de infraestructura social que permita el desarrollo de las regiones. En este marco, durante esta administración se reformó la Ley de Coordinación Fiscal en 2013 y en 2014 se publicaron los Lineamientos Generales para la Operación del Fondo de Aportaciones para la Infraestructura Social Básica, dando una nueva visión a la Subsecretaría a mi cargo y en noviembre de 2014 paso a denominarse, Subsecretaría de Planeación, Evaluación y Desarrollo Regional. El objetivo es innovar en la coordinación de dicho fondo, integrando una visión de mayor integración territorial en la política social, el uso transparente y eficiente de dichos recursos, así como la coinversión que impulse el desarrollo de las localidades y en favor de la población en situación de pobreza extrema.

Otro ejemplo es la Cruzada Nacional Contra el Hambre (CNcH), una estrategia nacional prioritaria de carácter intersecretarial y transversal del Gobierno de la República. Ésta tiene un enfoque territorial en el que se busca articular y focalizar los esfuerzos de los tres órdenes de gobierno y de la sociedad civil en poblaciones y sectores caracterizados por su situación de pobreza extrema y carencia alimentaria.

Finalmente, la transformación de Oportunidades a Prospera con base en la inclusión productiva, financiera, al empleo, educación, salud y vivienda, busca fortalecer la vinculación entre la política social y la económica, en favor de aquellas familias en condiciones de situación de pobreza y con un enfoque de impulso productivo de las localidades de estas familias.

Qué rol juega SEDESOL en esta idea actual del Gobierno de contar con una “política social de nueva generación”, que impulse la capacidad productiva de los territorios.

La Política Social de Nueva Generación está dirigida a alcanzar una sociedad de derechos ciudadanos y humanos, la cual busca sentar las bases para que las familias obtengan mejores condiciones de bienestar, así como procurar las condiciones sociales que permitan la movilidad social, a través de una mayor educación y una mejor preparación para el trabajo, que promueva una plena incorporación productiva. En particular el ejercicio de los derechos sociales de las personas en pobreza o que padecen carencias sociales.

El enfoque de la Política Social de Nueva Generación rompe con el paradigma de separar la política social de la económica y genera una sinergia que se traduce en la siguiente estrategia de desarrollo social que ha sido impulsada por Sedesol en los programas que tiene a su cargo:

  •  Un desarrollo incluyente y libre de discriminación que garantice sus derechos a mujeres, indígenas y personas con discapacidad.
  • Un componente activo de participación social, ubicando a las personas como agentes de cambio.
  • Una mejor coordinación interinstitucional que evite la duplicidad de programas y recursos, eleve su impacto social e incremente la concurrencia de los diferentes órdenes de gobierno.
  • Fortalecer la ciudadanía social de los mexicanos como un complemento necesario de la ciudadanía política.

El enfoque de derechos de la política social de nueva generación asume la obligación del Estado mexicano en la promoción, respeto, protección y garantía de los derechos sociales y de los principios de universalidad, interdependencia, indivisibilidad y progresividad recogidos en la Constitución. Por lo tanto, la SEDESOL impulsa en sus estrategias, acciones y programas la integralidad de las acciones, el involucramiento de más actores y el impulso de la productividad en los territorios, a partir de una fuerte vinculación y complementariedad de las acciones, para el máximo impulso social y económico de la población en situación de pobreza.

Cómo se articulan los esfuerzos de SEDESOL en el marco del Programa Territorios Productivos (PTP). Objetivos de los programas y planes, en el ámbito territorial. 

La SEDESOL, como dependencia coordinadora y rectora de las acciones en materia social, impulsa la detonación del desarrollo y de la productividad de la población en situación de pobreza. Las acciones para el desarrollo social buscan impulsar la articulación del territorio y su productividad, a través de la vinculación de las políticas sociales y económicas, así como del desarrollo de las zonas rurales, con base en su acercamiento a territorios urbanizados.

Esta Secretaría implementa acciones que proporcionan a los actores involucrados, sectores público, social y privado, de información e insumos para una mejor planeación y una mayor productividad tanto en zonas rurales como urbanas. Las políticas públicas para el desarrollo social, hoy, tienen un enfoque de atención que integra la participación social, la coordinación interinstitucional y la revaloración de los territorios en los que se concentra la pobreza como factores que detonan el desarrollo y la producción.

La Secretaría de Desarrollo Social implementa una estrategia transversal, operada por la Subsecretaría a mi cargo, para impulsar la planeación al interior del Gobierno de la República y entre órdenes de gobierno, y así sumar las voces de los distintos sectores, sociales y privados. Esto al generar la articulación entre los actores en el territorio, abrir espacios de diálogo con otras dependencias, coordinar a los enlaces en los estados y lo gobiernos locales, con base en insumos técnicos que impulsan la convergencia de acciones.

En ese sentido, las áreas técnicas a mi cargo generan un Padrón Único, un Sistema de Información Social Georreferenciada y esquemas de planeación estratégica para los gobiernos locales, estados y municipios. Entre estas acciones de coherencia y articulación se encuentra la coordinación con el Programa de Territorios Productivos. El objetivo es identificar las capacidades locales para vincularlas con proyectos que puedan ayudar a las personas a salir de la pobreza, generando un círculo virtuoso de productividad.

En específico, el Programa Territorios Productivos toma el padrón de familias Prosperas, el cual cuenta con alrededor de 25 millones de personas por debajo de la línea de bienestar, y selecciona a aquellas que se ubican en los territorios determinados por la primera etapa de la CNcH, como población a atender. Esto enmarcado en un esfuerzo de articulación y vinculación, en el cual se buscará que las transferencias gubernamentales de Prospera y Proagro Productivo se aprovechen como piso mínimo para desarrollar las actividades productivas que se requieran en las localidades, desde la autodeterminación de sus propias necesidades, no las impuestas desde las dependencias, así como lograr una interrelación entre las áreas urbanas y rurales, para que los agricultores tengan acceso al mercado.

El reto es recuperar y fortalecer las capacidades productivas de los sectores sociales en pobreza. Es una tarea que concierne en primer lugar a los propios individuos y a sus organizaciones, pero también a las instituciones públicas encargadas de facilitar, apoyar y promover la inclusión productiva de estos sectores.

De acuerdo al Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018, democratizar la productividad significa que todas las personas, independientemente de su lugar de origen, condición social o actividad económica, tengan acceso a mejores herramientas, tecnologías y conocimientos, para darle mayor valor agregado a su trabajo y, de esta manera, poder aumentar sus ingresos. De eso se trata el Programa de Territorios Productivos, mismo que coincide con la visión territorial de la Secretaría de Desarrollo Social.

Cuáles son los principales resultados que esperan obtener en el marco del PTP y cuán importante ha sido dar una mirada territorial a este desafío. Visión en el diseño del diagnóstico para la intervención social de Desarrollo Regional 

La oferta de políticas públicas para pequeños productores ha sido en términos individuales, de changarritos, tienda de abarrotes, una papelería o café Internet, pero esto no detona un desarrollo territorial y en consecuencia una verdadera inclusión social. Esos servicios son necesarios, pero habrá mayor demanda de ellos en la medida en que las localidades con mayor vocación productiva puedan elevar su rentabilidad con mejor asistencia técnica y apoyos a la comercialización.

El objetivo es contribuir a reducir la población rural en condición de pobreza extrema, por la vía de aumentar su productividad, producción e ingresos autónomos En este tenor, la SEDESOL busca reforzar su visión de política social vinculante, participativa y productiva con el PTP, dando un giro e impulsando a que las personas beneficiarias sean las que decidan el tipo de proyectos que quieren, y así articulen la oferta de abajo hacia arriba.

La intervención territorial busca la manera de optimizar el uso de los recursos y de evitar duplicidades para atender a la población más vulnerable, a partir de la coordinación con los gobiernos de las entidades federativas y municipales, así como con la participación de los sectores social y privado. Lo anterior, utilizando como base el padrón del Programa Prospera y el diseño territorial y de atención gradual de la CNcH.

Cuáles son los elementos, a su juicio, más importantes a la hora de definir o pensar en la política social con enfoque en el territorio. 

Es necesario visualizar estrategias que, teniendo como eje articulador el territorio, permitan utilizar los recursos de manera eficiente, eficaz y transparente para combatir las carencias y la pobreza en nuestro país. Los modelos de atención deben permitir en el corto, mediano y largo plazo promover el desarrollo y la inclusión social en México.

De acuerdo a estudios en la materia, una región económica es aquella que resulta de un conjunto de espacios contiguos con relaciones y características económicas similares. El espacio es entonces entendido como un contenedor del desarrollo, un área geográfica asociada con una región administrativa, en el que se sientan las potencialidades, las limitaciones y las estrategias para proyectar las alternativas sociales y económicas sustentables de las comunidades.

Por lo tanto, la territorialidad adquiere así un sentido diferente, pues es en el territorio donde se hacen efectivas la participación y la inclusión social, así como las sinergias de las acciones institucionales, y donde se recuperan las capacidades productivas asociadas al entorno. No obstante, a la hora de definir estrategias para el desarrollo social con enfoque territorial es importante tener clara las barreras y los retos que impiden actualmente una visión regional para el desarrollo social, así como definir elementos que permitan integrar una tipología de regiones a escalas municipal-local, que nos permita identifica y abatir las causas de la pobreza y las carencias sociales.

La SEDESOL, y en particular la Subsecretaría de Planeación, Evaluación y Desarrollo Regional, se encuentra impulsando una política territorial y de desarrollo social regional que fomenta la coordinación, la capacitación de los gobiernos locales y el fortalecimiento de las figuras de operación regional. Esto a partir de una mayor vinculación y coinversión de los recursos que desemboquen en el desarrollo de la vocación productiva del territorio. Lo antes mencionado, se refuerza con acciones transversales de planeación estratégica, participación social para la detección de necesidades, y acciones de seguimiento y evaluación que verifican la eficiencia y transparencia en el gasto de los recursos.