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Agricultura para el Desarrollo

Editorial

La Agricultura Familiar vuelve a la palestra andina

15 mayo, 2018

Por Ney Barrionuevo
Secretario Técnico de GDA


 
Por todos son conocidas y repetidas las cifras del aporte en más de un 60% de la agricultura familiar a la alimentación de la población de los países andinos, así como el peso entre 70% al 80% de las unidades de producción de la pequeña agricultura, sin embargo, las prioridades de atención de la política pública a nivel de los gobiernos y de la región por la Comunidad Andina de Naciones (CAN), no siempre han sido coherentes con la importancia económica, social y ambiental de la misma.
 
De hecho, ha existido una tendencia a reducir el aporte de la AF exclusivamente a la seguridad alimentaria y a asociarla a la pobreza rural, casi como un rezago del pasado y sin remedio.
 
Aunque es cierta la contribución decisiva de la AF a la seguridad alimentaria de los países andinos sus aportes van mucho más allá: la generación de empleos directos e indirectos, así como de ingresos para los pobladores rurales y las dinámicas económicas en los territorios rurales, incluso aportes en divisas de exportación a través del comercio justo, su relación con la protección de ecosistemas frágiles y en general con prácticas agroecológicas que respetan los límites de la naturaleza y la base material de una rica diversidad cultural desaprovechada en términos económicos. 
 
La AF no puede ser vista como una “especie en extinción” sino dimensionada y valorada en su justa expresión actual y en su enorme potencial económico, social, ambiental y cultural para el combate a la pobreza rural y para un desarrollo sostenible de nuestros países. La realidad demanda entonces volverla a priorizar y un cambio en las políticas públicas que pasen del asistencialismo a incentivos para el despliegue de todas sus potencialidades productivas y de mercado.
 
Tal es el sentido de las reflexiones y debates en el seno del Grupo de Diálogo Andino (GDA) que coordina Rimisp-Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural y en el que participan líderes de organizaciones de AF, representantes del sector público central y sub-nacional, agencias de cooperación internacional y ONGs, cómo fortalecer la AF frente a los retos del presente con un foco de atención en su articulación a los mercados.
 
A instancias del Grupo de Diálogo Andino, coordinado por Rimisp y con el apoyo e involucramiento del Ministro Rubén Flores de Ecuador y una plataforma de actores como FIDA, IICA, FAO, PMA, OXFAM, Rikolto, Trias, Swisscontact y McKnight tuvo lugar en Quito (3 de mayo) una reunión entre los ministros de Agricultura y Desarrollo Rural de Ecuador, Colombia y Perú, a la que lamentablemente por motivos de agenda no pudo asistir Bolivia.
 
La reunión contempló un panel de expertos en el que se cuestionó la teoría del cambio vigente por la cual con mejor productividad y comercialización sin intermediarios se resolverían los problemas de la AF, cuando la realidad evidencia la necesidad de inversiones en infraestructuras y servicios territoriales, así como de empresas asociativas rurales.
 
En la sesión de diálogo conjunto de los miembros del GDA con los ministros se planteó la reactivación del Consejo Andino de Ministros de Agricultura que no se reúne desde junio de 2013, la incorporación de la CAN al Grupo de Diálogo y un Programa Andino de Fortalecimiento de la AF. Las propuestas fueron acogidas por los Ministros quienes se comprometieron a volverse a reunir a fines de mayo en el Cusco, en el marco del Congreso Mundial de la Papa con su homólogo de Bolivia para retomar el tema de la AF que vuelve a la palestra de las prioridades.
 
Sin duda, la AF necesita de los gobiernos y de la CAN para un nuevo set de políticas públicas, pero más importante que eso es el reconocimiento de que nuestros países necesitan de la AF para su desarrollo.