Imprimir

Noticias

Editorial

Juntos por la transformación rural

6 agosto, 2019

Este mes de agosto se cumplen 4 años desde que asumí la Dirección Ejecutiva de Rimisp.

Avalados en el prestigio y la trayectoria de Rimisp, en estos años hemos buscado innovar y diversificar nuestra agenda temática, así como nuestras metodologías y estrategias de trabajo, de manera tal de seguir respondiendo a los complejos desafíos que enfrentan las sociedades rurales latinoamericanas ante la transformación productiva, institucional y medioambiental.

 

 

María Ignacia Fernández, directora ejecutiva de Rimisp.

 


Este mes de agosto se cumplen 4 años desde que asumí la Dirección Ejecutiva de Rimisp.

Avalados en el prestigio y la trayectoria de Rimisp, en estos años hemos buscado innovar y diversificar nuestra agenda temática, así como nuestras metodologías y estrategias de trabajo, de manera tal de seguir respondiendo a los complejos desafíos que enfrentan las sociedades rurales latinoamericanas ante la transformación productiva, institucional y medioambiental.

Muchos territorios rurales de América Latina se van quedando atrás del crecimiento y los procesos de transformación estructural, al tiempo que se adentran en un espiral creciente de falta de oportunidades laborales, violencia, tráfico de drogas, debilitamiento institucional y abandono del Estado, que restringen severamente las oportunidades de la población rural y refuerzan dos estrategias predominantes: la migración (salida, particularmente en el caso de los jóvenes) o la “aculturación” (adopción de conductas violentas e ilegales, que muchas veces son mejores fuentes de generación de ingresos que las alternativas legales).

Particularmente crítica es la situación de territorios marcados por la presencia de conflictos socio-territoriales, que restringen severamente las oportunidades para sus habitantes, y expresan una muy desigual relación y capacidad de negociación entre las comunidades, los gobiernos y el sector privado, que nos llevan a trabajar para reducir las asimetrías de poder, fortaleciendo las capacidades de los actores locales para participar en procesos de diálogo.

Hace ya casi 20 años que Rimisp, junto con otros actores de la región, viene apostando por el potencial del enfoque territorial para revertir esas dinámicas de rezago y marginación. En los últimos años hemos puesto especial atención a las oportunidades (y restricciones) que distintas configuraciones territoriales ofrecen para el desarrollo de los grupos sociales más vulnerables, que tienden a quedar excluidos del desarrollo, aun cuando habitan en territorios que ofrecen condiciones positivas para una parte importante de sus habitantes.

Así es como en la actualidad ocupa una parte central de nuestra atención la situación de las mujeres y de los jóvenes rurales. Estamos abocados a entender y apoyar aquellos mecanismos que contribuyen a desplegar el potencial que tienen estos actores para sumarse a los procesos de transformación rural y ejercer de forma plena sus derechos.

Estas líneas de trabajo se suman a la investigación sobre ciudades intermedias, vínculos rural-urbanos, agricultura familiar y sistemas agroalimentarios sostenibles, como ejes de nuestra preocupación por la cohesión territorial.

Nuevos temas, que han venido acompañados también de nuevas formas de aproximarnos a la realidad social. Cada vez más convencidos de la creciente distancia que existe entre la forma como sujetos y comunidades perciben su bienestar, respecto de como lo hacen los estados y otros organismos públicos y privados que tienen injerencia en la definición de estrategias y políticas de desarrollo, Rimisp se ha puesto como objetivo contribuir a reducir esa distancia, visibilizando las expectativas y aspiraciones de los actores locales, para promover políticas consistentes con esas percepciones.

Una agenda ambiciosa pero necesaria, que se construye sobre un importante cúmulo de evidencia empírica y que busca ser cada vez más eficaces en poner esa evidencia al servicio de políticas públicas más inclusivas para los habitantes de los territorios rurales de América Latina.