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Jóvenes Rurales | Leftraro Marileo Colimil

29 noviembre, 2018

Leftraro Marileo Colimil no se cansa de luchar. Hoy tiene 33 años, terminó de estudiar y fue a rendir la PSU para poder postular a la universidad. ¿Su objetivo? Estudiar enfermería u obstetricia para ayudar desde otro punto a las comunidades rurales.

Proveniente de la localidad de Pedro de Valdivia, Temuco, Leftraro sabe lo difícil que es surgir en medio de las injusticias que se presentan en los sectores rurales: “Existe un reducido nivel de empleabilidad para un joven de campo actualmente. La agricultura para a ser un sustento más bien casero”, explica.  

No obstante, apuesta: “Nuestro rol como jóvenes rurales es impulsar nuevas formas de pensar y razonar la igualdad, no sólo como una visión moralista sino concreta. Poder mejorar nosotros mismos las redes de trabajo y comunicación, empatizando con los más necesitados, nuestros pueblos oprimidos, entregando herramientas claras de incidencia”.

¿Qué significa para ti ser un joven rural?

Para mi ser un joven rural significa mayor oportunidad laborar, porque tienes a la mano muchas opciones. Quizá no mejores, pero sí muchas oportunidades en trabajos en el campo a los cuales dedicarse. Pero, también significa estar desinformado, porque en los campos solo podemos ver, a veces, solo un canal de noticias; el internet es malo y las radios son muy pocas las que se pueden escuchar y solamente AM.

¿Qué diferencias has podido notar en contraste con los jóvenes urbanos?

La primera diferencia es en el desplante en público e interacción con otras redes como juntas de vecinos, espacios deportivos, culturales, en donde los jóvenes urbanos nos llevan la delantera. Los jóvenes de campo, en cambio, a pesar de tener muchos espacios, se reduce más a temas laborales y trabajo en casa, no a la creación de espacios de comunidad. Nuestro tiempo se dedica a picar leña, huerta, ganado, etc.

¿Qué cosas destacas como beneficiosas de vivir en un sector rural y qué cosas criticas como negativas?

Dentro de las mayores ventajas, tenemos el apego a la naturaleza y un trato más afín con los adultos. En cambio, los jóvenes urbanos poseen un acceso rápido y fácil a insumos, información y transporte, lo cual sería un aspecto diferenciador negativo. Por lo general para ellos todo es rápido y se deja de lado cosas como la familia.

¿Cuáles son sus aspiraciones en el futuro? ¿Piensas en estudiar?  

La educación claramente es mejor en sectores urbanos por el abanico de posibilidades a las que uno puede optar. En lo personal, pretendo ingresar a una carrera de salud, estudiar enfermería u obstetricia y aportar desde otro ángulo a la sociedad rural.

¿Qué cosas sientes que a ustedes como habitantes de sectores rurales les hace falta en educación? ¿Es una motivación para ustedes terminar de estudiar?

Falta mucha más empatía y compromiso. El sistema educativo se enfoca en sectores laborales, que a su vez se alinean en cumplir objetivos cuantitativos y no cualitativos. Me enfoco nuevamente a la empatía hacia quienes trabajamos o atendemos y es dónde quiero incidir. Por lo mismo existe motivación en tener estudios superiores.

En relación con la empleabilidad, ¿en qué trabaja un joven rural?

Existe un reducido nivel de empleabilidad para un joven de campo actualmente. La agricultura para a ser un sustento más bien casero. Muchos migran a otras ciudades a trabajar en forestales, construcciones o ser temporeros, donde las condiciones no siempre son las mejores, tanto en comida, hospedaje y sueldos. Muchos deben pasar largas jornadas de trabajo, incluso cumpliendo con horas extras.

¿Qué hay de la salud? ¿qué tan fácil es para ustedes acceder a hospitales?

A mi parecer la salud siempre, en ambas partes, rurales y urbanas, es compleja. Siempre es difícil contar con un tratamiento indicado. La gente de sectores rurales solo opta a postas o al Cesfam solo como atención primaria y de mala calidad. Incluso, muchas veces, derivan una atención hospitalaria, que al final de cuentas es casi negada o clasificada como no grave.

 

¿Crees que hay brechas de género significativas en la población rural? ¿cómo la visualizas desde tu posición?

La diferencia es real y palpable. Hay un gran vacío en la igualdad y equidad de género. Prácticamente existen puestos que a nivel de difusión no presentan gran interés por parte de las instituciones. No se promociona e incluso lleva a invisibilizarse. El hecho de que lleguen industrias y empresas solo ha hecho matices respecto a tratos y sueldos, pero la realidad es que, como sector rural, nos queda mucho por hacer desde la casa. Primero, educando a nuestros hijos.

 

¿Cuál crees que es el rol que les corresponde a ustedes como jóvenes del mundo rural?

Nuestro rol como jóvenes rurales es impulsar nuevas formas de pensar y razonar la igualdad, no sólo como una visión moralista sino concreta. Poder mejorar nosotros mismos las redes de trabajo y comunicación, empatizando con los más necesitados, nuestros pueblos oprimidos, entregando herramientas claras de incidencia. Con esto me refiero a que seamos capaces de crear talleres o foros que construyan.

 

De las cosas negativas que nombraste, ¿consideras que hay un responsable?

El responsable claramente es el Ejecutivo, sus políticas de gobierno y cómo las diferentes instituciones las abordan.

 

¿Qué otros actores deberían articularse para poder avanzar en políticas públicas?

Claramente es importante contar con actores articuladores en medios de prensa, colegios o sistemas educativos, entre otros. Lo importante es que hablemos más de inclusión y poder.