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Desarrollo con Cohesión Territorial

Vínculos rural-urbanos

Crecimiento e inclusión en El Salvador: “En 13 territorios rural-urbanos, si existiera crecimiento económico incrementarían su desigualdad”

30 abril, 2019

El pasado 29 de marzo, en Ciudad de México se presentaron los resultados de investigación del Programa Transformando Territorios  de Rimisp, financiado por el International Development Research Centre (IDRC) y la Fundación Ford. Conversamos con César Sánchez de la Universidad Centroamericana de El Salvador, sobre las dinámicas de crecimiento e inclusión que se dan en los territorios rural-urbanos.


– ¿Cuál es el principal hallazgo que da cuenta su investigación Crecimiento e Inclusión en El Salvador?

Me gustaría comenzar diciendo que esta investigación contó con el apoyo de varios departamentos y compañeros de la Universidad Centroamericana de El Salvador, como Ingeniería, Sociología y Política. Un grupo multidisciplinario trató esta investigación de territorios funcionales, de la cual una parte es precisamente tratar de indagar el tipo de crecimiento que existía en El Salvador.

Lo que se debe comentar es que el principal hallazgo que encuentra esta investigación sobre la pregunta de si el crecimiento económico es inclusivo o no en El Salvador, la respuesta es: no. Pero desde luego son resultados que se deben ponderar.

El punto aquí es que si nosotros tomamos como crecimiento económico la evolución del PIB per cápita y lo comparamos con otras variables que pueden ser variables que representen la inclusión o la exclusión social como el índice de desarrollo humano, los niveles de pobreza o la igualdad medida con el coeficiente de GINI. Lo que se encuentra es que no existe inclusión. O bien que si el crecimiento económico existiera en El Salvador, en los 262 municipios del país, la pobreza va a disminuir y se va a incrementar el índice del Desarrollo Humano, pero la igualdad no.

La igualdad es como si fuera insensible a los crecimientos económicos a nivel municipal, regional, territorial en El Salvador y particularmente en 13 territorios que se han diagnosticado dentro del país. Estos territorios intermedios que les suele llamar entre urbanos y rurales, y que funcionan como cápsulas territoriales y que lo hacen bien, son los que se han diagnosticado por medio de la metodología de Rimisp. Estos 13 territorios particularmente lo que harían, si existiera crecimiento económico, es que incrementarían su desigualdad. El crecimiento económico si haría disminuir la pobreza, si incrementaría el índice de desarrollo humano, pero no haría prácticamente nada en términos de igualdad de ingresos en los hogares. Por tanto estaríamos hablando de que sería un crecimiento en este sentido, no inclusivo.

¿De qué manera utilizó la metodología de Rimisp para la determinación de los territorios
funcionales, rural-urbanos?

Hemos comentado que estos territorios se consideran intermedios entre las zonas metropolitanas y las zonas rurales. Son territorios que empiezan a funcionar homogéneamente o de manera consistente, porque por ejemplo tienen cerca una cabecera municipal, un municipio en el que realizan las actividades laborales y otros municipios en los que la gente
duerme. Todos estos municipios pueden hacer un territorio funcional. La gente puede trasladarse del territorio donde duerme, al que trabaja y después al que realiza trámites administrativos. Es un territorio que está cohesionado y que esta cohesión lo hace ver como un territorio en sí mismo.

La metodología de Rimisp, en el caso de la investigación de El Salvador consistió en que a partir de dos criterios, se determinaron estos 13 territorios rural-urbanos. Los criterios fueron los siguientes: las luces satelitales, es decir que el satélite capta las luces que existen en El Salvador y a partir de estas gradaciones de la luz se va observando qué municipios se unen a otros. Es evidente que la zona metropolitana tendrá una gran luminosidad y esa luminiscencia hace un clúster y regionalmente queda plasmado en una fotografía. Estas luces satelitales se observan en varias partes del país.

El segundo criterio es observación que El Salvador tiene, a diferencia de otros países centroamericanos, y es la conmutatividad laboral. Es decir cómo se mueve la gente de un sitio hacia otro para trabajar. Y nos sirve precisamente para determinar estos conglomerados. Rimisp tiene una cierta forma de definir los territorios de acuerdo a un grado determinado de luminosidad y por supuesto considera también esta cuestión de la conmutatividad laboral. A partir de técnicas multivariantes se determinan estos 13 conglomerados y si observamos el mapa de El Salvador lo que tendríamos sería un país en que los 13 territorios funcionales o están cercanos a la frontera de Guatemala y en el sur del país. En la zona norte no existe mayor presencia de estos territorios

– ¿Cómo explicar la paradoja que se evidencia en su investigación?

– La paradoja que ya hemos comentado sobre los 13 territorios determinados en El Salvador, sobre que el crecimiento económico no ha logrado que disminuya la desigualdad e incluso se incrementara. Se esperaría lo contrario y además estamos hablando de territorios, que son como “mini países” y que están conviviendo dentro de un país. Las condiciones de distribución de ingresos del país, a nivel general, es que no existe sensibilidad alguna del crecimiento económico, hacia los movimientos de desigualdad. Es decir que crezca o no crezca la desigualdad es persistente. Si uno observa la encuesta Hogares de Propósitos Múltiples que es la que se tiene acá en el país, con los datos oficiales puede calcular el coeficiente de GINI y se puede ver que desde 1991 hasta el 2017 se tiene una mayor igualdad de forma consistente. En términos de hogares somos más igualitarios. Y esto es también paradójico porque no es reflejo fiel de la realidad. De alguna forma esta encuesta puede estar sesgada y por tanto está mostrándonos una realidad que no existe. Por lo tanto
tenemos que modificar nuestra perspectiva y por lo menos quedarnos con la idea que existen inercias en las cuales no se está reflejando el movimiento económico en una mayor igualdad. Y esto se hereda a los territorios funcionales urbano-rurales.

Por lo tanto estaríamos viendo que existen estructuras más profundas de desigualdad que no se han tocado todavía en el estudio, por ejemplo de los patrimonios que tienen los diferentes hogares y que son muy divergentes. Por mucho que haya un crecimiento económico del 2%, que es el que ha tenido El Salvador, en los últimos años ha sido casi paralelo al crecimiento de la población por lo tanto no hay crecimientos reales en términos de PIB per capita. El ingreso por
persona se ha mantenido y en ese sentido, el crecimiento económico no se ve reflejado en crecimientos patrimoniales de las personas. Este es uno de los principales problemas que estamos encontrando. El contexto estadístico del país no permite hacer una evolución de la desigualdad a nivel territorial. Solo tenemos una fotografía de 2007 y no contamos con más información.

Sin embargo hay aspectos que sí pueden darnos indicios, que sí pueden darnos una explicación a estas paradojas. Por ejemplo existen persistencias como la falta de capital por trabajador. La variable que consideramos nosotros como fundamental para explicar la convergencia económica tendría que ser el capital por trabajador, si las dotaciones de capital por trabajador son “buenas” o más igualitarias a nivel regional, esto hará que la productividad sea más homogénea en ese espacio y cabría una mayor homogeneidad en el PIB per capita. Pero como no es homogénea la forma en que se reparte el capital por trabajador, la consecuencia es que también se observa que el producto por persona es cada vez más desigual. Extrapolando esto a El Salvador, es previsible que observaríamos desigualdades muy
grandes, si tuviéramos la totalidad de los datos.

En las zonas metropolitanas de El Salvador se concentraría la mayor cantidad de capital por trabajador y la zona norte, en cambio, quedaría desprovista. Este tipo de condiciones estructurales, con una distribución del ingreso totalmente desafortunada y por otro lado la ausencia de condiciones materiales para poder desarrollar las actividades económicas son las que estarían explicando, en cierta manera, estas paradojas que se van encontrando.

– ¿De qué forma se puede lograr un desarrollo económico, que sea inclusivo, para todas las regiones en El Salvador?

– Si hemos dicho que esta paradoja que hemos encontrado en los territorios urbano-rurales se explicaba por las inercias de desigualdad de ingreso, por la falta de dotaciones de capital por trabajador homogéneas en todo el territorio salvadoreño, son precisamente estas dos causas y principalmente la últimas, las que estarían planteando la respuesta que queremos buscar. Para que el desarrollo económico sea inclusivo tendríamos que tener un mecanismo mediante el cual el crecimiento económico se distribuyera en los hogares. El 80% o más de una nación está determinado por los salarios. Existiría entonces un primer filtro, por decirlo de alguna manera, en que el crecimiento económico se va a poder difuminar si existen mecanismos de distribución idóneos de ingreso y estos no existen en El Salvador. El ingreso
está concentrado.

En ese sentido, ese mecanismo de poder lograr una mejor distribución del ingreso está pendiente. E insisto en las dotaciones de capital por trabajador, ya que cualquier país debería contemplar una mejor distribución de este capital y de forma territorial, si aspira a que los territorios sean más homogéneos. Este aspecto ha sido totalmente descuidado y se lo ha dejado crecer como el mercado lo ha decidido y esto va creando concentraciones regionales de actividad económica por concentraciones regionales de dotaciones de capital por trabajador. Esta es la variable fundamental para explicar la productividad regional de una nación y el ingreso por persona territorial. La tasa salarial en El Salvador es de las más bajas en la región y es un problema que no se ha combatido y que implica más conflictos que la redistribución del ingreso.

El otro factor que es la dotación de capital, no solo internas, sino también externas. No solo privadas, sino también públicas, como son las escuelas, las carreteras, los hospitales, las universidades, es como estamos hablando de estas dotaciones por trabajador. Esto es lo que podrá dar una explicación de cómo podemos mejorar el desarrollo regional en nuestros países.