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Inclusión Social y Desarrollo

Entrevista

Alexis Criollo: “Los jóvenes rurales debemos hacer las cosas con amor y con visión”

5 diciembre, 2018

El integrante de la directiva de la Red Nacional de Jóvenes Emprendedores Rurales (Renajer), colectivo construido en el marco del Grupo de Diálogo Rural de Ecuador (GDR-Ecuador) cuenta su esfuerzo como estudiante y emprendedor en el medio rural ecuatoriano.

La realidad de la juventud ecuatoriana que habita en el campo es difícil y prácticamente desconocida. Desde las estadísticas, ser joven rural en el Ecuador representa ser parte del  8% de la población total de esta nación, es decir 1,5 millones de habitantes del campo tienen entre 15 y 29 años Al comprobar esta cantidad, surgen los interrogantes sobre el cumplimiento de sus derechos básicos ¿En la actualidad, cuántos de estos jóvenes tienen acceso a la educación o cuentan con un empleo?

El estudio Jóvenes rurales en Ecuador. Grupos de Diálogo Rural, una estrategia de incidencia elaborado por Rimisp en 2017 evidencia la situación de los jóvenes de la ruralidad del país andino, al describir su problemática. Y en materia educativa vemos que en los espacios rurales, el promedio de escolaridad es de 7,5 años, enfrentado a los 11,3 años del mismo promedio en las zonas urbanas. La tasa de matrícula rural correspondiente a bachillerato técnico es del 82,4%, mientras que el porcentaje de matrícula en universidades en el área rural llega al 5,2%, El desempleo dentro de la juventud rural llega al 10% y hasta el 75% entra dentro de la categoría de empleo inadecuado.

Ante ese panorama, que coloca a un alto porcentaje de jóvenes rurales ecuatorianos en la desocupación y la falta de formación académica, surgen historias como las de Alexis Criollo, integrante de la directiva de la Red Nacional de Jóvenes Emprendedores Rurales (Renajer), quien a sus 25 años se considera un “SÍSÍ”, ya que sí estudia y sí trabaja. Este es su testimonio.

“Nací en Ibarra, Ecuador, el 13 de abril de 1993, tengo 25 años, mi familia es indígena kichwa –karanki y todos hablamos nuestro idioma kichwa. Tengo una hermana mayor, mi mamá es costurera y mi papá es conserje en un colegio de Ibarra. Estudié  en la Universidad Católica de Ibarra gracias a una beca por ser deportista y representar a esta universidad en campeonatos de fútbol. Era muy duro poder reunir para pagar las pensiones de cada semestre, pero gracias a la beca estoy por terminar mi carrera en la rama de Turismo. Mi sueño desde pequeño fue tener un negocio propio y no depender de una empresa. Siempre me ha gustado ayudar a las personas indígenas, en lo que pueda y mediante este proyecto estoy logrando que  las personas de mi comunidad dinamicen su economía. Además de generar más interés para que  valoren sus costumbres y tradiciones”, señala. Su emprendimiento familiar Pondo Wasi está enfocado en el turismo y la gastronomía.

¿Cómo describes la situación actual de los jóvenes rurales en el Ecuador?

A los jóvenes rurales en su gran mayoría no les atrae el trabajo del campo o el trabajo que sus padres realizan y que mantienen de generación en generación. Muchos piensan que en las grandes ciudades hay trabajo y mejor calidad de vida y ellos migran del campo a la ciudad en busca de una mejor vida, dependiendo de un salario básico y muchos de jornaleros. Pero yo creo firmemente que una mejor vida la tenemos en el campo y es mucho mejor si emprendemos un negocio en nuestro sector.

En cuanto a los estudios muchos dejan sus estudios por la falta de dinero y empiezan a trabajar en las grandes ciudades, no hay motivación para poder generar desde sus territorios.

¿Qué te motivó a volverte un emprendedor?

Mi motivación para encabezar este proyecto de turismo nace desde un problema que es la falta de infraestructura adecuada para ofrecer servicios de alojamiento, hospedaje y actividades de turismo rural vivencial a los visitantes. Dentro de mi comunidad La Magdalena  y mi parroquia Angochagua, en la provincia de Imbabura, existen muchos atractivos naturales y culturales que no son explotados turísticamente. En cuanto a los atractivos culturales muchos se están perdiendo y la idea es aportar en el rescate cultural tanto en música, danza, técnicas de cocción ancestrales, idioma, vestimenta, historias, etc. Otro aspecto importante es poder superarme, tener mis ingresos propios mediante mi emprendimiento y ayudar a mi familia a tener una mejor calidad de vida como también ayudar a las personas de mi comunidad a dinamizar su economía. El turismo es multisectorial y necesitamos involucrar a muchos actores para poder brindar un mejor servicio en distintas áreas como la música, las artesanías, adquirir productos totalmente orgánicos a los comuneros. De esta manera ayudamos a que obtengan ingresos significativos mediante el turismo.

 

¿Cuáles han sido los principales obstáculos que has tenido que enfrentar como joven emprendedor?

Para iniciar un negocio siempre es necesario un capital y en mi caso para poder realizar mi emprendimiento no tenía los recursos. Gracias al aporte y apoyo de mis padres se logró conseguir un poco de dinero y fue invertido en el emprendimiento, pero no alcanzó para mucho y me tocó trabajar solo,  readecuando cada rincón de la casa pintando, construyendo chimeneas y más chozas y poco a poco en el lapso de dos años se logró culminar la primera etapa del proyecto. El trabajo que se realizó fue muy duro. Para poder promocionarlo de igual manera no ha sido fácil, pero por el apoyo del Municipio, del Gobierno provincial, de Rimisp y muchas entidades que me ayudaron en el proceso de promoción, poco a poco han ido conociendo mi proyecto.

 

¿Qué ocasiona que los jóvenes rurales dejan los estudios?

Por falta de dinero, por falta de motivación y por pensar que estudiar les quita tiempo y ellos necesitan trabajar para tener ingresos y no ser una carga para sus padres y deciden trabajar y no estudiar. Desde mi punto de vista siempre fue así, no tuve el suficiente apoyo económico por parte de mis padres no porque no querían sino porque no tenían posibilidades, pero las ganas de estudiar eran fuertes e importantes para mí.

 

¿Cómo has logrado trabajar y estudiar al mismo tiempo?

Muchas veces la falta de recursos hace que actúes y hagas cosas para conseguir un poco de dinero, y yo siempre me daba modos para tener tiempo y trabajar. Generar algo de dinero y poder invertirlo en mi proyecto, cuando tenía clases despertaba muy temprano para dejar hecho algo en la casa y poder ir a clases y en las noches regresaba a seguir trabajando, muchas veces me quedaba hasta las 3 o 4 de la mañana trabajando solo.

 

Al reflexionar sobre un mensaje que podría transmitir a los jóvenes que comparten sus circunstancias y que desde el campo se esfuerzan por cumplir sus sueños, manifiesta: “A los jóvenes rurales que no tienen una idea todavía de qué hacer con sus vidas y qué hacer después de terminar los colegios o las universidades, decirles que la mejor opción es emprender un negocio dentro de su territorio. En nuestro país tenemos muchas bondades que la madre naturaleza nos da y solo debemos innovar y aprovechar. Nuestros padres y abuelos nos dejan un legado muy importante que es el trabajo del campo, nuestras culturas y no es necesario salir a las ciudades en busca de una mejor vida,  porque la mejor vida, el mejor alimento está en nuestros sectores rurales. No debemos esperar a graduarnos de las universidades y salir en busca de un empleo lejos de nuestras tierras y de la familia, más bien tomar con más fuerza las actividades de nuestros antepasados, pensar en generar empleo para los familiares y amigos y motivar mediante el ejemplo a que nuestros amigos también sean emprendedores. Y a los jóvenes que ya están encaminando con sus ideas de emprendimientos o proyectos, que no desmayen. Ser emprendedor es solo de gente decidida y la decisión es lo más importante para poder cumplir los objetivos planteados. Hacer las cosas con amor, con visión, con paciencia y poco a poco se verán los resultados del sacrificio”.