En Ecuador persisten amplias brechas de género en torno a la Autonomía Económica de las Mujeres. Estas desigualdades se presentan para todos los indicadores analizados, tanto entre hombres y mujeres, como entre las mismas mujeres. Sin embargo, las magnitudes de estas brechas varían según territorio, etnicidad y grupo etario.

En la pobreza, las diferencias entre hombres y mujeres son pequeñas, sin embargo se observan amplias brechas entre las mujeres urbanas y aquellas rurales e indígenas, donde las segundas duplican los niveles de pobreza de las primeras. Esto se replica para las mujeres jóvenes urbanas y rurales.

En los indicadores de participación laboral, desempleo y tiempo de trabajo no remunerado, las mujeres de todos los grupos se ven más perjudicadas que los hombres, pero las brechas de género se mantienen similares entre los distintos subgrupos.
Por el contrario, en los indicadores de informalidad del empleo e ingresos, las brechas de género son mayores en los territorios rurales, en la población indígena y también en la población joven rural. Es decir, la desigualdad observada entre hombres y mujeres a nivel nacional es más amplia para estas poblaciones. En otras palabras, las mujeres de estos grupos no solo se encuentran más perjudicadas sino que se enfrentan a una mayor desigualdad.

En el ámbito de la escolaridad, no se observan brechas entre hombres y mujeres, en ninguno de los subgrupos.

Entre las mujeres también existen diferencias y desigualdades. En los indicadores de participación laboral y desempleo, las mujeres rurales e indígenas presentan mejores resultados que las urbanas, y que el promedio nacional. Sin embargo, reciben menos ingresos y presentan mayores niveles de informalidad en el empleo. En la escolaridad, las mujeres urbanas presentan mejores resultados que aquellas rurales y que las mujeres indígenas.

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