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Desarrollo con Cohesión Territorial

Colombia

Una tertulia en Bogotá para dialogar sobre los vínculos urbano-rurales

7 Septiembre, 2017

Rimisp tiene una agenda para lograr un mayor dinamismo e inclusión en las sociedades rurales: el aprovechamiento de los vínculos urbano-rurales.


En el marco la Tertulia Técnica organizada por la Veeduría de Bogotá realizada el 1 de septiembre, Ángela Penagos, directora de Rimisp – Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural en Colombia, orientó la charla “Los vínculos urbano-rurales en la transformación territorial”.  

Como apertura a la tertulia, que contó con la participación de autoridades del gobierno local y ciudadanía en general, Ángela comento que Colombia, al igual que el resto de América Latina tiene grandes brechas territoriales, principalmente entre los territorios urbanos y los rurales. La propuesta de Rimisp para mitigar esta situación es aprovechar las ventajas que generan los vínculos urbano-rurales, entendidos como aquellos flujos recíprocos y repetidos de personas, bienes, servicios, dinero y servicios ambientales entre áreas rurales y urbanas específicas facilitadas por su proximidad espacial.

Esta apuesta hace parte del Programa Transformando Territorios, el cual tiene el propósito de generar conocimiento para la promoción de un crecimiento económico inclusivo en los territorios rural-urbanos de América Latina, con especial énfasis en Chile, Colombia y México. El Programa es financiado por el gobierno canadiense a través del International Development Research Centre (IDCR).

Los vínculos intersectoriales y rurales-urbanos son fundamentales para maximizar el crecimiento rural. El Programa reconoce que hay territorios rurales, territorios urbanos y territorios rural-urbano. Los territorios urbano-rurales son aquellos territorios que no se clasifican como grandes urbes metropolitanas ni como zonas rurales alejadas y dispersas. Por lo tanto, son aquellos territorios intermedios que gravitan en torno a cabeceras urbanas entre 15 mil y 400 mil habitantes, y se caracterizan los flujos recíprocos y repetidos de personas, bienes, servicios, dinero y servicios ambientales.

“Tomamos los índices compuestos de dinamismo e inclusión de México, Chile y Colombia (ingresos per cápita, luminosidad, intensidad, mancha urbana, ingresos municipales, avalúo catastral, densidad de población) y analizamos qué tan inclusivos son los territorios que son más dinámicos de acuerdo con la clasificación de urbanos, rural-urbano y rural profundo. Encontramos que en los territorios rurales-urbano grandes hay una relación positiva y aquellos que son más dinámicos tienden a ser más inclusivos, pero aquellos territorios rurales – urbano pequeños tienden a ser menos inclusivos y con algún grado de dinamismo, al igual que los territorios rurales” afirmó Ángela Penagos.

Por lo tanto, este análisis permite deducir que el dinamismo económico genera mayor inclusión en los territorios, pero se requieren políticas específicas para la inclusión de la ruralidad y el cierre de brechas, dado que el simple crecimiento económico de las actividades productivas no logrará una mayor inclusividad de los territorios rurales.

“Necesitamos entender qué tanto los sistemas agroalimentarios, los patrones de urbanización y las condiciones de mercado laboral, influyen en esa inclusión y dinamismo. Para ello, realizaremos una encuesta representativa en los territorios urbanos-rurales de cada uno de los países y vamos a analizar en detalle cómo se comportan estos sistemas agroalimentarios. Con ello se podrá responder la clásica pregunta: ¿promover la agricultura familiar sirve para cerrar las brechas urbano-rurales?  Se tiende a suponer que sí, pero no hay una evidencia para hacer esta afirmación. Esta información es clave para diseñar políticas públicas. ¿Conectar a los territorios los territorios rurales aislados con ciudades como Bogotá, genera mayor inclusión? Eso se entenderá una vez se realice la encuesta” señaló Ángela.

Señaló los 5 factores claves del desempeño de los territorios rural – urbanos:

  • Mercado laboral
  • Sistemas agroalimentarios
  • Presencia de bienes públicos en el territorio
  • Gobernanza e institucionalidad local
  • Geografía

En materia de incidencia de esta propuesta en las policitas públicas de Colombia, Ángela destacó el papel que desempeña Rimisp como asesor del Departamento Nacional de Planeación (DNP) en la formulación y ejecución del Programa Planes de Ordenamiento Departamental y Planes de Ordenamiento Territorial POD/POT Modernos en sus componentes rural y regional.

“No se puede pensar un POT para lo rural y otro para lo urbano. Lo que debe hacer a través del ordenamiento territorial es potenciar los vínculos urbano-rurales para cerrar brechas. ¿Cómo hacerlo? El ordenamiento ofrece varios mecanismos, por ejemplo, ubicando los bienes públicos de acuerdo con las relaciones del territorio. Otra forma, es entender que para poder dotar de infraestructura pública la ruralidad no es necesario que convertir el suelo rural en urbano y muy especialmente, debe tener en cuenta la vocación productiva del suelo que no es tan abundante como creemos: es finito. Por ello, deben tenerse en cuenta, definirlos y protegerlos, pero que sea a través del POT que se tomen las decisiones de carácter territorial” puntualizó Ángela.

Acto seguido, los asistentes formularon algunas preguntas.

Pregunta del Auditorio:

Dentro del proceso de revisión del POT de Bogotá, no es muy claro el punto de quiebre entre el POT Modernos, agroindustria y los vínculos urbano-rurales. ¿Cómo lo piensa Rimisp?

Ángela Penagos. La innovación que proponemos para definir el equipamiento urbano considere los vínculos rural-urbanos. Observe cómo se relaciona Bogotá con su ruralidad en términos de cuántas personas viven, cuáles son sus condiciones de vida, cómo se relacionan con los mercados laborales de la capital. Otro aspecto, es ordenar el suelo rural, desde los derechos de propiedad, un tema que está resuelto en las zonas urbanas, pero no en las rurales, así como proteger desde el plan ordenamiento territorial, los suelos rurales con vocación agrícola.

 

Pregunta del Auditorio:

¿Dentro de la identificación de las relaciones urbano-rurales, qué papel tiene la segmentación de los suelos sub-urbanos?

Ángela Penagos: Es una pregunta compleja. Lo primero tiene que hacer es tener claridad sobre qué quiere hacer con el suelo rural, qué quiere proteger, hacia dónde se puede expandir y luego pensar en cómo puede ser la expansión urbana. Hay suelos en la ruralidad que son finitos y que no son fácilmente reemplazables. Las ciudades tienen que tener una capacidad de producción de alimentos relativamente cercana.

Pregunta del Auditorio:

Al próximo escenario de los posacuerdos, ¿cuál es relevancia que tienen los PDET? ¿Cómo lo percibe RIMISP?

Ángela Penagos: Los análisis que hemos realizado nos dejan ver que los municipios PDET son territorios rurales profundos, es decir, no están conectados. Los acuerdos nos proponen algo que no estaba establecido en las leyes de ordenamiento territorial y es el concepto de subregión. Los PDET son agrupaciones de municipios que obedecen a condiciones ambientales, políticas, especialmente relacionadas con el conflicto armado. En general, ninguna de las agrupaciones es un territorio funcional, pero podemos empezar a construir esas relaciones. Nuestra propuesta es realizar una sub-regionalización funcional, la cual consiste en realizar un análisis de la geografía económica, e identificar los nodos con capacidades de expansión institucional territorial.