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Desarrollo con Cohesión Territorial

Entrevista

La migración, una forma de afrontar la desigualdad y el conflicto armado en Colombia

31 Agosto, 2017

Conversamos con Ana María Ibáñez, una de las autoras del estudio realizado por el CEDE y con Margarita Gil, Coordinadora del Grupo de Retornos y Reubicaciones de la Unidad para la Atención y Reparación a las Víctimas, con el fin de conocer las dinámicas de la migración en Colombia.


 

Las políticas de colonización, el conflicto armado y los procesos de desarrollo económico han impulsado dinámicas particulares de migración en Colombia, convirtiendo al país en uno predominantemente urbano. El porcentaje de la población que habita en zonas rurales se redujo de 46% en 1970 a 24% en 2010. Así lo afirma el estudio “Mujeres rurales jóvenes y migración en Colombia” realizado por el Centro Económico sobre Desarrollo Económico -CEDE de la Universidad de Los Andes.

Son diversos los factores que han motivado la migración rural – urbana en Colombia, pero el más doloroso ha sido desplazamiento forzado por causas del conflicto armado. La Unidad para las Víctimas afirma que, aproximadamente el 12% de la población colombiana se ha desplazado de sus lugares de origen huyendo de la violencia, generando una afectación económica, física y psicológica para los miembros del hogar.

Conversamos con Ana María Ibáñez, una de las autoras del estudio realizado por el CEDE y con Margarita Gil, Coordinadora del Grupo de Retornos y Reubicaciones de la Unidad para la Atención y Reparación a las Víctimas, con el fin de conocer las dinámicas de la migración en Colombia.

 Ana María Ibañez es PhD en Economía Agrícola y Recursos Naturales de la University of Maryland at College Park y actualmente es profesora titular de Universidad de los Andes.

Rimisp: La migración de las zonas rurales a las urbanas es un fenómeno creciente en América Latina.  ¿Considera que este fenómeno se puede calificar como positivo o negativo para el desarrollo rural? ¿Desde qué perspectiva debe entenderse la migración en Colombia?

Ana María Ibáñez: La migración rural-urbano es una estrategia que tienen los hogares para alcanzar distintos objetivos. Uno de ellos está relacionado con mejores oportunidades para incrementar sus ingresos y tener mejores opciones laborales. Desde esta óptica, la migración tiene un efecto positivo. Ahora bien, la migración también es la forma de mitigar choques negativos. Cuando un hogar pierde la cosecha, un miembro del hogar trabaja un tiempo en los mercados laborales rurales con el fin de recibir un pago y enviar el dinero para compensar la caída de ingresos del hogar. Ese tipo de migración no necesariamente es beneficioso. Otro tipo de migración es muy importante en Colombia, pero doloroso, es la migración por el conflicto armado, el cual genera pérdidas económicas muy grandes para las personas a cambio de salvar sus vidas.

Entonces, hay migraciones que son beneficiosas, otras que no lo son, pero si se corrigen las fallas de mercados, la migración sería menor. Por ejemplo, si el hogar que pierde la cosecha tuviera un seguro, no migraría. De igual manera, si la persona que migra por conflicto armado tuviera protección, tampoco lo haría.

 

Rimisp: El estudio menciona que las mujeres jóvenes rurales tienen mayor tendencia a migrar más que los hombres y que sus niveles de vulnerabilidad son mucho más altos que el resto de la población. ¿Por qué ocurre esto?

Ana María Ibáñez: Si bien las mujeres rurales se han educado más que los hombres, tienen mucho menos acceso a los mercados laborales formales. Sumado a esto, las estructuras patriarcales rurales son supremamente fuertes de tal manera que, pese a que la mujer trabaja más, todavía están dedicadas la mayor parte de su tiempo a las labores del hogar. Creo que una de las razones por las cuales las mujeres rurales están en peores condiciones es por el limitado acceso a oportunidades económicas.

El estudio menciona que mientras que la pobreza a nivel nacional es de alrededor de 45 por ciento, más de la mitad de las mujeres rurales jóvenes viven en hogares considerados pobres. Las más jóvenes del grupo, las que tienen entre 14 y 17 años, presentan la mayor vulnerabilidad con niveles de pobreza que alcanzan el 62 por ciento. En cuanto a las mujeres rurales de entre 18 y 25 años, y 26 y 35 años, los niveles de pobreza son de 53 y 56 por ciento, respectivamente.

Rimisp: ¿Qué implicaciones puede generar en las zonas rurales la migración femenina a los centros urbanos? Es decir, que el campo se esté masculinizando?

Ana María Ibáñez: El estudio no tiene el alcance para hablar de este impacto. Lo que se puede pensar es que sus condiciones podrían mejorar ya que al ser pocas, podrían ser selectivas respecto a con quien se casan y tienen hijos y sus condiciones seguramente podrían mejorar. Lo que es importante y me parece preocupante, es que las mujeres migran, pero dejan a sus hijos con sus padres, es decir con los abuelos de los niños. Entonces hay toda una generación de niños que están viviendo con los abuelos y si bien las mamás están enviando dinero, seguramente son muchos los niños que están creciendo sin una mamá.

A pesar de esto, considero que la migración es una estrategia y es una opción importante que tienen las personas que tienen para mejorar las condiciones de vida. Es una estrategia para mejorar ingresos, para manejar choques y riesgo y es una estrategia de las mujeres para escapar de la discriminación.

La migración por conflicto armado en Colombia

Dialogamos con Margarita Gil, Coordinadora del Grupo de Retornos y Reubicaciones de la Unidad para la Atención y Reparación a las Víctimas, entidad estatal encargada de atender a las personas afectadas por el conflicto armado. Nos habló sobre este tipo de migración y las políticas públicas establecidas para afrontarlo.

Rimisp: ¿Cómo entender la migración por conflicto armado interno en Colombia?

Margarita Gil: En la primera década del siglo XXI, especialmente entre los años 2000 y 2005 se generó un aumento en los índices de migración por conflicto armado en el país. Tenemos aproximadamente un 12% de población que en los últimos 20 años se ha desplazado por motivos del conflicto armado y esto ha le implicado al estado colombiano un gran desafío por diseñar, implementar y ajustar la política pública al respecto.  Si bien, hay muchos tipos de migración, la particularidad en Colombia es que ha tenido una expresión violenta.

Rimisp: ¿Cuál ha sido la respuesta del Estado Colombiano a este tipo de migración?

Margarita Gil: Con la expedición de la Ley 387 de 1997, se adoptan medidas para la prevención del desplazamiento forzado; la atención, protección, consolidación y estabilización socioeconómica de los desplazados internos por la violencia. Especialmente esta ley otorga la responsabilidad del proceso de asistencia y atención humanitaria al Gobierno Nacional, y no a los entes territoriales. No obstante, este modelo tuvo un momento de crisis en el año 2004 cuando la Corte Constitucional declara un estado de cosas inconstitucional por medio de la Sentencia T-025 ante la incapacidad del Estado para responder a la crisis humanitaria de esta población. Desde entonces, la Corte ha proferido cerca de 15 Autos de seguimiento a la Sentencia, donde le ha ido solicitando al gobierno en sus diversos niveles, la profundización, la concreción y la puesta en práctica de los compromisos. La Ley 1448 de 2011 recoge la Ley 387 de 1997, las modulaciones que hace la Corte y recoge principios internacionales que le han dado un marco de atención a este fenómeno.

En este momento, seguimos en el ajuste a profundidad en distintos niveles para lograr la estabilización de la población desplazada, dado que la población sufre un desarraigo porque no sólo abandonan físicamente un territorio, sino que se genera una ruptura de su lazo social y sus lazos familiares, en su capacidad productiva- La complejidad del fenómeno se explica también por la complejidad del daño ocasionado a las personas. Después de 20 años de políticas públicas para atender el desplazamiento por conflicto armado, estamos aún en una declaratoria de cosas inconstitucional en algunos aspectos de la política entre ellos el proceso de retorno y reubicación.  Es necesario mejorar la relación nación-territorio con el fin de mejorar la corresponsabilidad con el territorio, que se basa en los principios de concurrencia, subsidiaridad y articulación de los municipios más pequeños con la nación.

Rimisp: Con la firma de los acuerdos, ¿considera que existen más condiciones para que las personas deseen retornar?

Margarita Gil: El hecho de que haya un actor armado menos en la disputa territorial, es un aspecto muy importante que hace prever la disminución del desplazamiento. Sin embargo, esto tiene que ir muy paralelo con el control del monopolio de la fuerza y que efectivamente se puedan perseguir y castigar a los responsables de utilizar la violencia con fines de enriquecimiento ilícito porque finalmente ningún tipo de actividad económica que tenga que apelar al uso de la violencia física o simbólica puede estar legitimado en ningún sistema democrático.

Rimisp: Es decir que con la firma de los acuerdos de paz con las FARC se da un paso muy importante, pero aún faltan otros más.

Margarita Gil: Claro, porque el fenómeno del conflicto armado no es solamente atribuible a las FARC. Este es un fenómeno multidimensional y complejo que ha mutado con los años. El fenómeno que teníamos en los años 50, en los 60 o 70 es diferente al tenemos en el tiempo presente. Creo que el avance de gran parte del conflicto armado en Colombia está ligado a la acumulación ilegal de riqueza que apela al uso de la violencia. Tenemos tristemente una larga tradición de hacer uso de la violencia directa para lograr un propósito que es político en la medida que controla una comunidad o territorio, pero es económico porque lo que persigue es el enriquecimiento ilícito de quienes se lucran a través del uso de la violencia.

 

Foto: CK-CO064 World Bank