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Desarrollo con Cohesión Territorial

México

Empoderar a las comunidades rurales, fórmula para generar desarrollo territorial

4 Octubre, 2016

El investigador principal de Rimisp, Julio Berdegué, participó en la presentación del Informe sobre el Desarrollo Rural 2016, de FIDA. Allí compartió opiniones con expertos en el tema; el presidente del FIDA, Kanayo Nwanze, y el director para América Latina del FIDA, Joaquín Lozano, presentaron el documento.


El “Informe sobre el Desarrollo Rural 2016: fomentar la transformación rural inclusiva”, elaborado por el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) fue presentado por primera ocasión en América Latina en la Ciudad de México el 29 de septiembre. El documento plantea entre sus propuestas centrales la necesidad de adoptar políticas territoriales, a fin de reducir la pobreza y la desigualdad que afectan al medio rural.

Julio Berdegué, investigador principal de Rimisp-Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural, fue uno de los participantes que comentó el Informe. Afirmó que el reto de impulsar políticas territoriales –que se confronta a la visión sectorial que se observa en la mayoría de los países— puede atenderse por medio de empoderar a las comunidades rurales y a los pequeños productores.

“Suena como un cliché, pero la mayoría de las soluciones a los problemas de coordinación intersecretarial pasa por ese empoderamiento. Los agricultores no son sólo agricultores. Son también usuarios de caminos malos que quieren que se les mejoren, son madres de familia que quieren mejores escuelas, son ciudadanas y ciudadanos que quieren ver que sus derechos se respeten… Si dejamos que más decisiones de la política pública, de los programas públicos y de los presupuestos se tomen abajo, no nos quepa ninguna duda que las comunidades rurales y los productores van a saber integrar mejor los programas de infraestructura, de desarrollo productivo, de desarrollo social, de manejo de la biodiversidad, etcétera”. La híper centralización del diseño y aplicación de las políticas públicas, dijo, es una fórmula que no funciona; “debemos soltar muchas de las decisiones abajo”.

En la presentación del Informe, realizada en la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), participó el presidente del FIDA, Kanayo Nwanze; el subsecretario para Asuntos Multilaterales de la SRE, Miguel Ruiz-Cabañas; el director para América Latina y el Caribe del FIDA, Joaquín Lozano, quien detalló los resultados fundamentales de este documento que se presenta cada cinco años, y la subsecretaria de Desarrollo Rural de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación, Mely Romero. También habló la coordinadora del Informe, Constanza di Nucci.

En el conversatorio, además de Julio Berdegué, estuvieron Hugo Beteta, director subregional de la Comisión para América Latina y el Caribe (CEPAL) sede México; Patricia Juárez, embajadora del Año Internacional de las Legumbres para América Latina y el Caribe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), y Carlos Mermot, coordinador técnico del Programa FIDA-Mercosur sede Uruguay.

Kanayo Nwanze dijo que el Informe analiza la situación de 60 países, 16 de ellos de América Latina y el Caribe. Y se refirió a la situación de esta región. “Hay avances importantes en diversas áreas; sin embargo, prevalece el reto de la disparidad social y territorial”, dijo. El subsecretario Ruiz-Cabañas destacó el hecho de que hoy día el medio urbano alberga más pobladores que las áreas rurales. Afirmó: “para que las ciudades prosperen es indispensable que el medio rural se fortalezca”. Mely Romero dijo que México es líder en producción y exportación en diversos productos agrícolas, y hay un sector de productores comerciales con capacidad para avanzar, lo cual abre las posibilidades de empleo rural y ofrece también oportunidades de alianza a los productores de pequeña escala.

El Informe del FIDA resalta que los cambios estructurales rurales no necesariamente conducen a un desarrollo rural inclusivo, por lo que se requiere de poner en marcha inversiones, políticas e instituciones específicamente dedicadas a promover el desarrollo agrícola y rural para superar la pobreza y corregir la desigualdad histórica que sufren millones de personas en toda América Latina y el Caribe.

De los países analizados en América Latina, Bolivia es el único caso en que la reducción de la pobreza ha progresado rápidamente a pesar de que la transformación de su economía en general y de su economía rural en particular han sido lentas. El ejemplo de Bolivia demuestra, según el informe, que políticas específicas adecuadas pueden reducir la pobreza en todo tipo de contexto social y económico.

“Para poder un desarrollo rural inclusivo hay que fomentarlo. No se da automáticamente”, dijo Joaquín Lozano y coincidió con Julio Berdegué en que hoy el desarrollo rural no es sinónimo sólo de agricultura. La diversificación de ingresos en sectores más allá del cambo ha crecido y sigue creciendo y eso abre oportunidades de desarrollo.

Al respecto, Berdegué indicó que 89 por ciento de la manufactura europea está situada en áreas rurales. “Entonces sí pensemos en cadenas de valor, si pensemos en inversión, pensemos que hoy día en países como México, de ingreso medio, lo rural es también estas otras oportunidades”. Si bien es cierto, aceptó, el Informe del FIDA estima que más de 80 por ciento de los productores del mundo operan en los mercados tradicionales y seguirán así durante muchos años más. Esos productores venden a los coyotes, a mercados mayoristas poco transparentes y utilizando caminos rurales que son una desgracia y que aumentan sus costos.

“El Informe dice, y yo suscribo, que hay que poner mucha atención en ver cómo mejoramos esos mercados tradicionales porque allí se está jugando el partido para la gran mayoría de los productores de México y de toda América Latina”, dijo el investigador.

Un aspecto más que subrayó el Investigador Principal es que la crisis financiera que hoy sufre América Latina debe verse como una oportunidad. “Muchos países que hoy consideramos líderes en transformación rural hicieron sus cambios profundos en contextos de crisis muchísimo más profundas que las que enfrenta nuestra región. Pensamos en Japón, Corea, Nueva Zelanda, Brasil y Chile, países que vemos como líderes no sólo económicos, sino en inclusión social. Estos países cambiaron cuando estaban muchos de ellos destruidos.

“Hay ejemplos no sólo a nivel de países. En México, en el estado de Chiapas, hay decenas de miles de campesinos minifundistas, indígenas, con tierras muy difíciles, en lugares muy difíciles que están exportando cafés de extraordinaria calidad a los mercados más sofisticados, organizados, certificados. ¿Cuándo comenzaron a hacer esto? En la crisis del año 2000, cuando los mercados y los precios del café eran un desastre. La crisis fue el gatillo para decir ‘tenemos que cambiar y ser mejores, porque si no, estamos liquidados y nos tenemos que ir a trabajar al campo de Estados Unidos, de California’”.