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México

Diálogo de expertos sobre situación y perspectivas del medio rural

17 noviembre, 2016

Temas demográficos, políticos, de productividad, de cambio climático y otros fueron debatidos en un grupo impulsado por la Fundación FES; Rimisp participó y detectó coincidencia de preocupaciones.

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El director en México de Rimisp-Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural, Gerardo Franco Parrillat, participó, como parte de un grupo de expertos que debatieron a lo largo de un día, en el Seminario y Taller: Hacia una Agricultura Sustentable, Inclusiva y Competitiva para México, realizado este lunes 7 de noviembre con el patrocinio de la Representación en México de la Fundación Friederich Ebert Stiftung (FES).

Gerardo Franco comentó que este taller –desarrollado en un hotel de la Ciudad de México—buscó captar las consideraciones de los participantes en cuanto a los retos de la agricultura en México y propuestas de política pública en este rubro, con miras a la gestión del próximo gobierno, el cual será electo en 2018 e iniciará gestiones en diciembre de ese año.

“Observé una visión compartida con lo que Rimisp ha venido trabajando en cuanto a tener un enfoque del ámbito rural mucho más allá del enfoque sectorial; de esta necesidad de vincular la política social con la política productiva y dejar de ver en el pequeño productor un sujeto de la política social incapaz de generar ingresos autónomos y productividad. El tema de las disparidades regionales se debatió intensamente; está muy clara la preocupación por las brechas sociales que hay entre regiones (norte, sur y centro) y dentro de las propias regiones, en particular entre lo urbano y rural. Otros puntos de interés en el debate y en coincidencia con los asuntos que preocupan a Rimisp fueron la regresividad en el gasto público rural y la tendencia del presupuesto rural a irse cargando cada vez más al gasto social que al gasto de fomento productivo (sin pensar que el recurso social deba disminuir, sino más bien que la parte productiva no debe descuidarse)”, señaló Franco.

El seminario, que tendrá seguimiento, pues la FES se comprometió a convocar nuevamente a los expertos en el esquema establecido, tuvo entre sus participantes a Carlos Menéndez Gámiz, coordinador académico y profesor en el Diplomado en Planeación Rural Sustentable, de la Facultad de Estudios Sociales Aragón de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), y a Diego de la Mora Maurer, coordinador del Proyecto Subsidios al Campo y del área de Presupuestos y Políticas Públicas de Fundar- Centro de Análisis e Investigación. 

Carlos Menéndez presentó una ponencia sobre la estructura del agro mexicano y Diego dela Mora habló del presupuesto rural y su correlación con la situación de pobreza que afecta fundamentalmente a los pobladores del campo.

Menéndez Gámiz destacó la alta concentración de la tierra y los recursos en pocas manos; dijo que 66% de la unidades de producción tiene 6.2% de la superficie agrícola, mientras que sólo 2.2% tiene el 65% de la superficie. Y mostró gráficas para evidenciar cómo la superficie de riego es la que más aceleradamente se concentra en productores grandes, capitalizados. Precisó que México cuenta con 112 millones de hectáreas agropecuarias y forestales, de las cuales 80 millones son bosques y selvas y 26 millones son agrícolas. Éstas se dividen en casi 6.5 millones de unidades de producción, de las cuales 5.5 millones cuentan con tierra, y se reparten en propiedad ejidal (68.4%) y privada (31.5%).

El especialista mostró resultados de una encuesta aplicada a cien productores, respecto de las principales preocupaciones que los aquejan; las que se observaron más comunes fueron: costo de insumos y servicios, cambio climático y plagas y enfermedades, insuficiente capacitación y asistencia técnica, problemas de fertilidad del suelo, mala comercialización, insuficiente infraestructura productiva y de transporte, inseguridad, falta de acceso al crédito, y vejez y enfermedad.

Por su lado, De la Mora Maurer resaltó el hecho de que el Programa Especial Concurrente para el Desarrollo Rural (PEC) –esto es el presupuesto integrado de todos los rubros que diversas secretarías de Estado e instancias gubernamentales ejercen para el medio rural—orienta sus principales recursos al interés social y asistencial y menos al fomento productivo. Y eso prevalece en lo programado para 2017. No obstante, las condiciones de pobreza prevalecen con poco cambio en el ámbito rural. Señaló que en 2016 el gobierno determinó un programa único de apoyo a los productores de pequeña escala pero fue una experiencia fallida, dado que tal programa fue solamente la suma de otros programas ya existentes con diversas visiones, mismas que prevalecieron en 2016 con sus propias reglas de operación y con sus propios coordinadores.

Lo que requieren los productores pequeños (o familiares), que son los que en el país tienen el mayor potencial productivo, es un programa único y articulado, con una sola ventanilla y reglas de operación específicas y únicas y con una visión territorial, dijo. Destacó que en el sector agropecuario –que genera 3.4% del PIB– son los productores pequeños los que dominan en número y son también los que ofrecen los principales alimentos que consume México, maíz y frijol, además de ser fundamentales para sostener empleo y la estabilidad social rural.

El taller fue coordinado por Hans Mathieu, representante de la FES, y otros participantes fueron: Gustavo Gordillo de Anda, Secretario Técnico del Grupo Diálogo Rural México (GDR) de Rimisp; Max Correa, secretario general de Central Campesina Cardenista (CCC) y miembro del GDR; Hugo Andrés Araujo, consultor y experto en temas rurales, además de miembro del GDR; Víctor Suárez Carrera, director ejecutivo de la Asociación Nacional de Empresas Comercializadoras del Campo (ANEC) y miembro de las Campañas Sin Maíz no Hay País y Mejor sin TPP; David Barkin, profesor-investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) y experto en temas de sustentabilidad; Verónica Vázquez, profesora-investigadora de Desarrollo Rural en el Colegio de Postgraduados (Colpos); Miriam Macías Solís, consultora en energía renovable y funcionaria del Fideicomiso de Riesgo Compartido (FIRCO); René Villarreal, presidente del Centro de Capital Intelectual y Competitividad, y Reyes Altamirano Cárdenas, profesor-investigador de la Universidad Autónoma Chapingo (UACh).

Asimismo, Edgardo Valencia, consultor; Jaime de la Mora, miembro del Consejo Consultivo de la Central Campesina Cardenista (CCC), Jaime Trejo, experto en temas rurales, y Fabiola Correa, profesora en la UNAM y miembro del equipo de la CCC.

Gerardo Franco planteó la importancia de tener una perspectiva territorial en las políticas para el campo, considerando la fuerte interrelación entre ciudades y comunidades rurales, que deberían llevar a dejar de lado la visión sectorial. También dijo que es indispensable que los ministerios de Desarrollo Social orienten su actividad a garantizar los derechos sociales de la población, en lugar de cubrir las deficiencias de otros ministerios, como ocurre ahora vía los apoyos asistenciales en salud, educación y alimentación, fundamentalmente.

Gustavo Gordillo destacó la importancia de fortalecer la gobernabilidad en el medio rural, pues hoy productores de toda escala se enfrentan a chantajes o exigencias del crimen organizado y a la actividad de empresas mineras que tienen bajo su control gran parte del territorio nacional. Por su parte, Virginia Vázquez dijo que el principal programa antipobreza, el PROSPERA, ha fortalecido con educación a los niños y especialmente a las niñas rurales, ahora incluso permitiéndoles llegar al nivel de preparatoria, pero la falta de empleo ha propiciado un ejército de “ninis” rurales del sexo femenino.

David Barkin resaltó que cualquier análisis y prospectiva que se haga del agro debe considerar el cambio climático, pues debido a éste, “nada será igual dentro de 15 años”. Víctor Suárez resaltó el hecho de que en los 20 años recientes el Producto Interno Bruto del sector agropecuario ha crecido apenas 1.8% anual y si se considera el aumento demográfico tal crecimiento resulta negativo. Ello en buena parte se debe a un desplome de la inversión pública rural. Y comentó que, con un sesgo ideológico, en el marco del esquema neoliberal, el gobierno ve a los productores de pequeña escala como objetos de atención asistencial pero no de apoyo productivo, lo cual hace que el agro y el medio rural se rezaguen cada vez más y que se desvalore y se despoje de herramientas a la población del campo.

Otras preocupaciones que resaltaron en el debate se centraron en la necesidad de reducir el uso de agroquímicos (muchos de ellos prohibidos en otros países); en la situación social del campo –con procesos crecientes de envejecimiento de la población, de migración de jóvenes y de feminización–; en la salud pública relacionada con la oferta alimentaria, y en la necesidad de contar con estrategias de abasto alimentario con una producción interna estimulada, ante escenarios internacionales inestables en términos políticos y/o productivos que pudieran disminuir la disponibilidad de alimentos en el mercado global.