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Columna de Opinión

Claves para que las zonas mineras aprovechen todo su potencial productivo

12 Diciembre, 2016

Por Juan Soto, Investigador de Rimisp, en medio digital chileno.


Durante el último semestre el sector minero representó aproximadamente un 8% del Producto Interno Bruto (PIB) nacional y particularmente la minería del cobre con un 7% de participación, constituyendo la base económica de muchas zonas del norte de nuestro país. Paradójicamente, la gran contribución que hace la minería al desarrollo nacional, no tiene el mismo impacto en las áreas donde estas grandes empresas mineras están localizadas. Estas áreas siguen quedando rezagadas, las mejoras que se realizan no son suficientes para asegurar un desarrollo sostenible, y ni siquiera logran aprovechar todo el potencial de desarrollo que les ofrece el sector minero. Es más, muchas de ellas no resistirían una crisis profunda en el sector. Situación que debiese preocupar, son más de 200 mil personas que están directamente empleadas en actividades de explotación minera en el país.

Esta dependencia de la zona norte a la explotación minera es más notoria cuando ocurren fluctuaciones fuertes en los precios del cobre y los mercados internacionales, como recientemente se experimentó. No obstante, en lugar de diversificarse, las economías locales del sector norte han tendido a especializarse cada vez más en el sector minero, haciéndose más vulnerables ante una crisis.

Existen varios caminos hacia al menos procurar que estas zonas aprovechen todo su potencial productivo. En primer lugar está el desarrollar un sistema que les permita a los gobiernos locales mayor autonomía en la recaudación de impuestos. Por otro lado, estas zonas no son capaces de atraer y retener mano de obra calificada, que provoca que todo el potencial de gasto de esos trabajadores en la región vaya a parar a otras zonas del país, lo que está fuertemente influenciado por el número de amenidades y servicios que ofrecen estas ciudades. Por último, y no menos importante, hasta el momento ningún plan de aprovechamiento del potencial productivo del sector minero en estas regiones ha tenido impacto significativo. Por el contrario, lo que se aprecia en estas zonas es un debilitamiento de los encadenamientos productivos del sector minero con actividades que van más allá del procesamiento básico del mineral, y un aumento de encadenamientos del sector minero con proveedores de insumos y servicios a la minería que en su mayoría están ubicados en la capital del país. Es como si se buscase generar un clúster minero en la región metropolitana.

Estas regiones no solo tienen poca capacidad de atraer y retener a mano de obra calificada, que se demuestra por las altas tasas de conmutación de este tipo de trabajadores hacia esas zonas, y que además como demuestran una amplia cantidad de investigaciones, es uno de los principales mecanismos de crecimiento de las ciudades. Sino también, la poca cantidad de actividades más intensivas en conocimiento se han ido deslocalizando de estas zonas hacia la capital del país. Esta deslocalización de los encadenamientos del sector minero es una de las razones por las que algunos investigadores señalan a estas economías como economías de enclave. Pues gran parte del potencial productivo se va de estas zonas. Es decir, no solo hay una repatriación importante de las utilidades de muchas empresas en estos casos, sino que también gran parte de las ganancias indirectas que podrían potenciar el desarrollo económico de esas localidades también salen de estas.

COLUMNA PUBLICADA EN EL MEDIO ELECTRÓNICO  SEMANARIO 7 DÍAS