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Desarrollo con Cohesión Territorial

Boletín Rimisp

Chile: áreas urbanas en el desarrollo económico y social del entorno rural-urbano

28 Febrero, 2017

El proyecto “Ciudades y desarrollo en Chile” analiza el impacto de las áreas urbanas en el desarrollo económico y social de su entorno rural-urbano, propuesta con la cual Rimisp se adjudicó el Fondo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico (FONDECYT) Regular 2016.


El equipo de investigadores conformado por Milena Vargas, Chiara Cazzuffi, Juan Soto y Julio Berdegué, está trabajando para dar respuesta a las dos preguntas escenciales: ¿cuál es el efecto de ciudades de distinto tamaño sobre el desarrollo económico y social de su entorno rural-urbano? y ¿qué tanto se proyectan en el espacio los efectos de las ciudades de distinto tamaño sobre el desarrollo económico y social?

El contexto sobre el cual se está llevando a cabo la investigación considera que aproximadamente el 70% de los pobres en el mundo viven en ciudades de tamaño pequeño y mediano, o en áreas rurales cercanas a esos lugares y, sin embargo, las estrategias de desarrollo han estado concentradas en las grandes ciudades. Así también, las localidades más remotas son aquellas que experimentan mayores pérdidas de población y empleo.

Desde su concepción este proyecto busca contribuir a la investigación sobre desarrollo territorial planteando que las ciudades pequeñas y medianas tienen una relación más profunda con el mundo rural y, en este sentido, el desarrollo urbano y el desarrollo rural son procesos interdependientes.

De este modo la investigación se encuentra analizando cómo los espacios funcionales que se forman entre este tipo de ciudades y las áreas rurales se articulan a través de mecanismos que operan detrás de esta interdependencia. Asimismo, se está evaluando cuál es el alcance de estos efectos virtuosos en las ciudades, tanto sobre las áreas urbanas como sobre las áreas rurales próximas.

Para Juan Soto, investigador adjunto de Rimisp, “el proyecto pone en discusión el temas de las localidades en Chile, es decir, territorios que tiene menos de tres mil habitantes, de los cuales hay más de 36 mil localidades a lo largo del país y que no han sido exploradas. Lo que queremos hacer es ir sobre esas localidades y tratar de encontrar información que nos permita indagar acerca del desarrollo económico y social, y conectarlo con la proximidad a las ciudades de distinto tamaño”.

La investigación recoge variables como empleo, pobreza, desigualdad de ingresos, educación, calidad de la vivienda y participación femenina con el fin de identificar el potencial de desarrollo económico y social de ciudades de distinto tamaño sobre su entorno rural-urbano en Chile y aportar a la superación de las desigualdades territoriales.

En este sentido, los investigadores se encuentran trabajando para encontrar evidencia que permita establecer que las ciudades pequeñas y medianas, y los espacios rural urbanos que éstas configuran, tienen un efecto positivo sobre las áreas rurales urbanas próximas. “Esto nos permitiría ir más allá de esta idea de las ciudades grandes como motores de crecimiento y promover las ciudades pequeñas y medianas como posibles opciones de desarrollo para todas las áreas a las cuales las ciudades grandes no llegan, simplemente por un efecto de proximidad. De esta forma las ciudades grandes, a pesar de que mejoran indicadores agregados como el crecimiento económico o empleo, no necesariamente representan desarrollo en todas partes”, aeñala Milena Vargas, investigadora del proyecto.

Entre los primeros resultados alcanzados durante el años 2016, se ha establecido que estar cerca de una ciudad o bajo la influencia de una ciudad con elevado desempeño económico conduce a crecimiento de la población rural y a cambios negativos en el empleo rural, mientras que a mayor composición indígena de la población de las localidades rurales, conduce a un cambio positivo en la población. Respecto de la edad, existe una relación de permanencia en el mundo rural de la población mayor. Así, las pérdidas de población se concentran en los más jóvenes, pero sin generar un efecto lineal.

Para esta versión del concurso FONDECYT Regular participaron más de 1.700 proyectos pertenecientes a todas las disciplinas del conocimiento. Se aprobaron 514 de ellos, es decir, un 29%. En la disciplina de Ciencias Económicas y Administrativas, que es donde se inscribe el proyecto que ejecutará Rimisp, se aprobaron 10 proyectos, de un total de 44 que participaron.