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La reciente firma del acuerdo entre el Gobierno de Guatemala y el Gran Consejo Jolom Na’h en Chisec, Alta Verapaz, es el resultado de años de trabajo comunitario y diálogo con distintas instancias de gobierno, que tienen como objetivo construir puentes entre saberes ancestrales y políticas públicas.
El pasado martes, el Presidente de Guatemala, Bernardo Arévalo, selló una histórica agenda de desarrollo territorial con las autoridades ancestrales de Alta Verapaz. Este acuerdo busca saldar una deuda histórica con los pueblos Q’eqchi’, priorizando la participación y el reconocimiento de la gobernanza ancestral del territorio.
Para Rimisp – Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural, este hito es significativo, porque es la continuación de una serie de diálogos que se dieron entre las comunidades indígenas Q’eqchi’ y diferentes espacios del sector público, desde municipios, ministerios hasta el máximo poder ejecutivo. Y ese diálogo, se cristaliza en una agenda a escala territorial.
En estos diálogos, Rimisp participó apoyando en los últimos años a la comunidades Q’eqchi’, sistematizando información, participando en reuniones y aportando con el saber acumulado en el desarrollo procesos de transformación a escala territorial. Algunos proyectos que se vinculan al proceso son la iniciativa “Territorios en Diálogo” y el proyecto “Redes para la Transformación Agroalimentaria”, ambos apoyados por el IDRC de Canadá.
En estos proyectos, uno de los objetivos de base fue buscar la construcción de puentes entre los saberes ancestrales y las políticas públicas, lo que fue avanzando en distintos espacios de diálogo. Uno de ellos, en que Rimisp participó, fue cuando representantes de las comunidades Maya Q’eqchi’ de Alta Verapaz establecieron una serie de jornadas de incidencia de alto nivel en Ciudad de Guatemala (Ver nota). Este hito incluyó una visita histórica al Palacio Nacional —la primera de estas autoridades ancestrales— para reunirse con la Secretaría Privada de la Presidencia, además de mesas de trabajo técnicas con la Secretaría de Seguridad Alimentaria y Nutricional (SESAN) y el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAGA).

LA VISIÓN DESDE EL TERRITORIO: UN COMPROMISO DE LARGO ALIENTO
Rodrigo Yáñez Rojas, director de Rimisp, aporta a este hito una visión forjada directamente con las comunidades. Su vínculo con Alta Verapaz es profundo: ha visitado con otros investigadores el territorio en distintas ocasiones, recorriendo y escuchando a sus líderes.
A partir de esta experiencia, Yáñez destaca que la lucha de estos pueblos trasciende lo meramente económico para tocar las fibras de la identidad: “En Alta Verapaz, sembrar no es solo una actividad productiva, es un acto de resistencia y pertenencia. El sembrar se piensa como ser y permanecer en el territorio. Por eso, la agenda tiene temas clásicos como necesidades de infraestructura, pero también de agricultura por parte de las comunidades, resguardo de tierras y diálogo con las autoridades locales”.
Para el director de Rimisp, el éxito del acuerdo firmado por el Presidente Arévalo radica en que el Estado reconoce que el desarrollo conecta con voluntades locales y no ser una imposición externa: “El éxito de cualquier agenda territorial depende de entender que los caminos para el desarrollo se pueden construir en distintas escalas. Las políticas de carácter central deben adaptarse a los contextos territoriales. Y para ello, en este caso implica involucrar temas como las prácticas alimentarias y el respeto a las autoridades ancestrales. Considerando la historia local, las políticas tienen mejor proyección de sostenibilidad”.
HACIA UNA TRANSFORMACIÓN AGROALIMENTARIA JUSTA
Este avance en Alta Verapaz se posiciona como una experiencia de referencia para la región, demostrando la viabilidad de modelos de gobernanza que integran las visiones de los pueblos indígenas en la planificación del desarrollo territorial.
Desde Rimisp, nos planteamos como compromiso mantener el acompañamiento técnico y la generación de evidencia para asegurar que este acuerdo se traduzca en transformaciones tangibles, promoviendo territorios más equitativos y resilientes en Centroamérica y el resto del continente.
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