Grupo de Diálogo Rural Colombia: Hacia una agroindustria económica, social y ambientalmente sostenible.

02/07/2026

La quinta sesión del Grupo de Diálogo Rural (GDR) tuvo como objetivo profundizar el análisis técnico encaminado hacia una agroindustria económica, social y ambientalmente sostenible.

Con el objetivo de analizar los lineamientos estratégicos del sector agroindustrial de cara al Plan Nacional de Desarrollo, se llevó a cabo la quinta sesión del Grupo de Diálogo Rural (GDR). Este espacio liderado por la FAO y CEPAL, con el acompañamiento técnico de Rimisp, se constituye como una plataforma técnica multiactor orientada al análisis y a la formulación de propuestas de política para el desarrollo rural en Colombia

Asimismo, este encuentro da continuidad a una serie de sesiones técnicas previas en las que el GDR ha abordado variables como la productividad y uso del suelo, la información para la toma de decisiones, el futuro de la agroindustria, la sostenibilidad y  la inclusión de pequeños productores. En esta oportunidad, la jornada se estructuró en dos fases de trabajo: la primera se centró en la definición de las visiones políticas transversales del grupo frente al contexto gubernamental, mientras que la segunda consistió en el desarrollo de tres mesas técnicas encargadas de evaluar la inclusión de pequeños productores, la seguridad alimentaria y los modelos de reconversión productiva.

A partir de estas deliberaciones y del análisis de los participantes, se planteó que la inclusión de comunidades y pequeños productores en los modelos agroindustriales no debe limitarse a usarlos como simples proveedores, sino que debe ser amplia e integral; Para lograrlo, es necesario superar la falsa dicotomía entre agroindustria y pequeños productores. 

Se debe reconocer la existencia de la agroindustria a pequeña escala y que  se debe lograr la inclusión productiva de todos los tipos de unidades. De igual forma, esta inclusión debe cualificar a los productores para que participen en eslabones de la cadena de mayor valor agregado, apoyándose en la asistencia técnica y el acceso a un crédito democratizado. Para que este esfuerzo sea efectivo, resulta vital contar con una caracterización más precisa de la agroindustria y reconocer la enorme heterogeneidad del “pequeño productor” en Colombia. Así se evitará que las políticas públicas beneficien únicamente a quienes ya tienen más capacidades. Además, se reconoció la importancia de no asumir que la integración a la agroindustria es el único camino deseable, pues una vinculación subordinada puede reproducir la dependencia sin mejorar las condiciones de vida de las comunidades

Por otro lado, frente al papel de la agroindustria en los sistemas agroalimentarios, se señaló que posicionarla como su componente fundamental resulta una afirmación compleja. Desde la perspectiva del grupo, la agroindustria debe integrarse al sistema de producción alimentaria sin preeminencia sobre la producción campesina. En este sentido, el énfasis debe estar en la regulación y la responsabilidad del sector privado en la producción y oferta de alimentos verdaderamente nutritivos, para lo cual se requieren señales claras desde el Estado y la demanda.

Finalmente, se concluyó que, aunque la agroindustria es clave para asegurar la disponibilidad de alimentos, suele ser poco eficiente para resolver los problemas nutricionales o de pertinencia. Por lo tanto, es indispensable garantizar una complementariedad entre las distintas fuentes de producción para solucionar el desafío alimentario y nutricional de manera integral.

En la segunda fase de la jornada, el trabajo se organizó en mesas técnicas donde se discutió en torno a temas como:

 

  • La inclusión de comunidades y pequeños productores: Se analizó cómo transitar de un modelo de simples proveedores de materia prima hacia la captura de valor mediante la especialización, la asociatividad y los circuitos cortos. Para viabilizar esto, se debatió sobre la necesidad de diseñar esquemas financieros flexibles, transformar la asistencia técnica hacia un enfoque de pago por resultados, cerrar brechas de género y fortalecer las capacidades técnicas para el cumplimiento de las normas sanitarias.

 

  • La seguridad alimentaria y los sistemas agroalimentarios: Las discusiones giraron en torno a la urgencia de caracterizar el consumo nacional para planificar la producción, la regulación del mercado basada en el equilibrio de la oferta y la demanda, y la optimización de la logística y los centros de acopio para mitigar la pérdida de alimentos. Asimismo, se abordó la importancia de educar la demanda, revisar los incentivos fiscales para la reinversión y corregir la fragmentación institucional del Estado.

 

  • Modelos agroindustriales más productivos y sostenibles: El debate se centró en la interdependencia entre la eficiencia productiva y la conservación ambiental, destacando la necesidad de un ordenamiento territorial adecuado. Frente a la restricción presupuestal, se propuso que la política agroindustrial no dependa de nuevo gasto público, sino del redireccionamiento estructural de herramientas ya existentes (como los créditos de fomento y subsidios) hacia la innovación y la regeneración de los suelos.

 

Los análisis y aportes de esta quinta sesión del GDR resultaron clave para abordar los desafíos de la agroindustria integrando la productividad económica con la inclusión social y la sostenibilidad ambiental, aportando así insumos fundamentales para las políticas públicas del sector rural colombiano. Con miras al futuro, el próximo encuentro se enfocará en avanzar en la consolidación del portafolio de “Notas de Política Rural”, que sistematizarán los consensos y disensos de las mesas de trabajo para estructurar recomendaciones viables ante las agencias gubernamentales y las comisiones técnicas del Congreso de la República.

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