Abstract:
Agrifood systems employ a large share of workers in low- and middle-income countries, yet most evidence on jobs in these systems is based on aggregate accounts rather than on firms and workers. This report uses harmonized micro data from ten African and Latin American countries to describe the structure, growth and employment role of non-farm micro, small and medium enterprises (MSMEs) along the agrifood value chain. On the ownership side, agrifood MSMEs are strongly linked to women, rural areas and crop producers. Women own a large share of agrifood firms, especially in downstream activities, while midstream firms are more often rural and owned by households that also farm. These enterprises are not small, residual activities. In most countries agrifood MSMEs represent a sizeable share of all non-farm firms and are at least as present in local economies as other non-agrifood MSMEs. On the worker side, agrifood MSMEs hire a large number of employees and play a key role in absorbing non-farm labor. Within the agrifood system, midstream firms stand out as the main suppliers of better-quality jobs. They are more likely than other agrifood segments to employ wage workers, to offer written contracts and to pay wages that exceed those in the AFS and even meet the ones in non-agrifood MSMEs. The findings point to agrifood MSMEs, and especially the midstream, as a strategic focus for policies that aim to expand both the quantity and quality of jobs while closing gender and rural gaps in employment opportunities.
Keywords: Agrifood systems, MSMEs, Midstream, Employment quality, Gender gap, Rural development, Low and middle-income countries, Wage labor.
Resumen ejecutivo:
Los sistemas agroalimentarios emplean a una gran proporción de trabajadores en países de ingresos bajos y medios; sin embargo, la mayor parte de la evidencia sobre los empleos en estos sistemas se basa en cuentas agregadas en lugar de empresas y trabajadores. Este informe utiliza microdatos armonizados de diez países de África y América Latina para describir la estructura, el crecimiento y el papel en el empleo de las micro, pequeñas y medianas empresas (MIPYMES) no agrícolas a lo largo de la cadena de valor agroalimentaria. En cuanto a la propiedad, las MIPYMES agroalimentarias están fuertemente vinculadas con las mujeres, las zonas rurales y los productores de cultivos. Las mujeres poseen una gran proporción de las empresas agroalimentarias, especialmente en las actividades de etapas posteriores (downstream), mientras que las empresas de las etapas intermedias (midstream) son con mayor frecuencia rurales y propiedad de hogares que también se dedican a la agricultura. Estas empresas no son actividades pequeñas o residuales. En la mayoría de los países, las MIPYMES agroalimentarias representan una parte considerable de todas las empresas no agrícolas y están al menos tan presentes en las economías locales como otras MIPYMES no agroalimentarias. Por el lado de los trabajadores, las MIPYMES agroalimentarias contratan a un gran número de empleados y desempeñan un papel fundamental en la absorción de mano de obra no agrícola. Dentro del sistema agroalimentario, las empresas de etapas intermedias destacan como las principales proveedoras de empleos de mejor calidad. Tienen más probabilidades que otros segmentos agroalimentarios de emplear a trabajadores asalariados, ofrecer contratos escritos y pagar salarios que superan los del sistema agroalimentario e incluso igualan los de las MIPYMES no agroalimentarias. Los hallazgos señalan a las MIPYMES agroalimentarias, y especialmente a las de etapas intermedias, como un foco estratégico para las políticas que buscan ampliar tanto la cantidad como la calidad de los empleos, al tiempo que cierran las brechas de género y rurales en las oportunidades laborales.
Palabras clave: Sistemas agroalimentarios, MIPYMES, Etapas intermedias, Calidad del empleo, Brecha de género, Desarrollo rural, Países de ingresos bajos y medios, Trabajo asalariado.