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Editorial

Vocación por la transformación para la equidad territorial

27 diciembre, 2018

María Ignacia Fernández, directora ejecutiva de Rimisp.


Este año que termina ha sido para Rimisp un año de grandes desafíos.

Una organización como la nuestra, cuya vocación está puesta en impulsar estrategias de transformación para la equidad territorial, debe procurar una permanente comprensión de los procesos políticos, sociales y económicos que configuran las oportunidades y restricciones para un desarrollo territorial más equitativo en América Latina.

El 2018 se iniciaron nuevos ciclos de gobiernos nacionales en Chile (marzo) Colombia (agosto) y México (diciembre), tres de los países en que se concentra buena parte de la acción de Rimisp en la región. Fue además, un año de incertidumbre e inestabilidad política en Centro América que -por otra parte- vio la sucesión de 3 ministros de Agricultura en Ecuador, país donde nuestra oficina trabaja preferentemente con dicho ministerio.

Para enfrentar estos procesos de cambio Rimisp cuenta con una sólida capacidad técnica, que nos ha transformado en una fuente de referencia y consulta de parte de las autoridades entrantes en México, Colombia y Ecuador. Ello nos llena de satisfacción y orgullo, pero no es suficiente para realizar nuestra misión institucional.

Hace falta más que apoyar las demandas de los gobiernos para poner la evidencia generada por Rimisp al servicio de una América Latina donde, independientemente de su lugar de origen, todas las personas tengan las mismas oportunidades de participar de un desarrollo justo, sostenible e inclusivo.

Hace falta mucho diálogo, como el que viene impulsando el Grupo de Diálogo Andino alrededor del fortalecimiento de la Agricultura Familiar y los Grupos de Diálogo Rural, para fortalecer la autonomía económica de la juventud rural en México, Colombia, Ecuador y Perú. A través del diálogo construimos confianzas y buscamos el entendimiento mutuo, lo que requiere un ejercicio de escucha activa, de intentar entender al otro y aprender en común para, a partir de ahí, promover nuevas políticas nacionales y locales.

Hace falta, también, apoyar el desarrollo de más y mejores capacidades en la sociedad civil, para avanzar en la construcción de políticas públicas participativas, que no sólo “consulten” la opinión de distintos actores, sino que efectivamente surjan de un trabajo conjunto entre los gobiernos, la sociedad civil, el sector privado, la academia y todos quienes se interesen por contribuir al desarrollo. Así lo entendemos cuando, junto con la Fundación Avina y el Instituto de Estudios Interculturales de la Universidad Javeriana de Cali, iniciamos -con el apoyo financiero de la Unión Europea- un proyecto para apoyar las capacidades para la incidencia en la sociedad civil del postconflicto colombiano. O cuando promovemos, desde el GDR Ecuador, la creación de una Red Nacional de Jóvenes Rurales que participe activamente del diálogo con el gobierno y otros actores de la sociedad civil ecuatoriana.

A través de la investigación, la promoción del diálogo, el desarrollo de capacidades y, por cierto, nuestra red de socios, contamos con un variado instrumental para adaptarnos a las cambiantes condiciones del entorno y seguir aportando el desarrollo territorial rural.

Terminamos este 2018 satisfechos. La estrategia de apoyo a la inclusión productiva en México recibió el premio a la mejor donación en la categoría de gestión del conocimiento de parte del FIDA, uno de nuestros principales aliados. El programa Transformando Territorios va llegando a su término, aportando evidencia para una mejor comprensión de los sistemas agroalimentarios, los mercados laborales y los vínculos urbano-rurales en México, Colombia y Chile, habiendo apoyando en estos 5 años un sinnúmero de políticas publicas en estos tres países, gracias al decidido y permanente apoyo de IDRC-Canadá. La Fundación Ford ha renovado su confianza en Rimisp apoyándonos con una donación para el fortalecimiento institucional que recién comenzamos, y que nos abre también la oportunidad de incorporar a nuestra agenda de trabajo un tema crítico para el desarrollo de los territorios más rezagados, cuál es el de los conflictos socio-territoriales.

La Carta Agroalimentaria de Quito, el Segundo Encuentro de Lideresas Indígenas en Chile, la aprobación de la Política de Agricultura Familiar, Campesina, Indígena y Afrodescendiente (PAFCIA) por parte del Consejo de Ministros del Consejo Agropecuario Centroamericano, son otros de muchos hechos destacados a los que Rimisp ha contribuido, más o menos directamente, a través de su trabajo con muchos socios a lo largo y ancho de América Latina.