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Reducir desigualdad, fortalecer a la juventud e impulsar el crecimiento del sur-sureste, propuestas de candidatos presidenciales

23 abril, 2018

Los planteamientos fueron presentados por los asesores económicos de los tres principales candidatos a la Presidencia, durante el 5º Congreso Anual de Economía y de Políticas Públicas, organizado por la IBERO. Rimisp participó en la coordinación y moderación de la mesa donde se habló de la economía en la siguiente administración.


Colaboradores de los tres candidatos principales a la Presidencia de la República coincidieron en la necesidad de que el próximo gobierno reduzca la desigualdad social y regional y realice un gasto público más eficiente. Gerardo Esquivel, Salomón Chertorivsky y Luis Madrazo –asesores económicos de Andrés Manuel López Obrador, Ricardo Anaya y José Antonio Meade, respectivamente– estuvieron en el 5º Congreso Anual de Economía y de Políticas Públicas “Sobre México”, auspiciado por la Universidad Iberoamericana (IBERO) el 12 y 13 de abril. La sesión donde participaron, “La economía del próximo sexenio”, contó con la organización conjunta del Departamento de Economía de la IBERO, el Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY), el Instituto de Investigaciones para el Desarrollo con Equidad de la IBERO (EQUIDE) y Rimisp – Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural.

En la mesa moderada por Irving Rosales, de IBERO, y Jorge Romero León, director para México y Centroamérica de Rimisp, estuvo Gerardo Esquivel Hernández, quien destacó en su diagnóstico que en el país tenemos un crecimiento mediocre, una pobreza que se perpetúa y una fuerte desigualdad. Asimismo, la inversión pública se encuentra en su nivel histórico más crítico, por debajo de 3% del PIB. Comentó que los 30 años recientes la tasa promedio de crecimiento del Producto Interno Bruto per cápita ha sido de menos de 1%, que más de 50% de la población está en pobreza por ingresos y un 20% en pobreza extrema, condición similar a lo que ocurría hace 26 años, a pesar de muchos recursos y programas públicos y la fuerte desigualdad se ha venido profundizando, pues el escaso crecimiento se reparte en forma no equitativa.

Con ese marco, dos propuestas fundamentales de esta coalición que impulsa a López Obrador, son: 1. Ajustar de forma importante el destino del gasto público, con la eliminación de muchos programas que no funcionan; cancelar el gasto superfluo y que no tiene efecto en el crecimiento económico (como el destinado a la publicidad oficial, que suma casi 20 mil millones de pesos anuales, y el ramo 23, que el Ejecutivo opera discrecionalmente premiando o castigando gobiernos estatales, con casi 40 mil millones anuales hoy día), y 2.- Con los recursos liberados, que representarían unos 2 puntos porcentuales del PIB, fortalecer la inversión en infraestructura pública, y generar programas sociales que reduzcan las brechas de desigualdad, en particular uno para fortalecer los apoyos a adultos mayores en todo el país y otro para apoyar a las y los jóvenes, sector de la población donde se observa una alta deserción escolar –“muestran una gran vulnerabilidad en su paso de la secundaria a la preparatoria y de la prepa a la universidad”, en especial los jóvenes de las regiones pobres del país–, y así muchos de ellos se han vuelto carne de cañón de la delincuencia y víctimas de la exacerbada violencia.

Por su parte, Salomón Chertorivsky, de la Alianza por México al Frente y cuya mesa fue moderada por Isidro Soloaga, de IBERO, y Roberto Vélez, director ejecutivo del Centro de Estudios Espinosa Yglesias, dijo que el plan de esta coalición cuyo candidato es Ricardo Anaya, es uno que busca crecimiento pero al mismo tiempo igualdad, “para que nadie se quede atrás en un país donde dolorosamente son poquitos los que tienen mucho y muchos los que tienen poco”.  Señaló que en México “se nos dijo qué teníamos que hacer para crecer. Se pensó que con las reformas estructurales [energética, educativa, fiscal, laboral] el país crecería y habría un efecto regadera que llegaría a todos, pero no hemos crecido ni tampoco hemos repartido. Debemos entonces hacer cuestionamientos, sin olvidar lo que hemos hecho bien. No se trata de un cambio en abstracto de nuestro modelo económico, pues implicaría un grave peligro, pero sí tenemos que cambiar ciertas piezas de este modelo”, además de buscar reducir la desigualdad social y atender el “gravísimo problema de corrupción” y el de inseguridad que afecta las decisiones económicas individuales y de empresas.

Consideró que la bajísima inversión pública es muy preocupante. Y es necesario fortalecerla para generar crecimiento, pues en muchos sentidos mueve, fomenta y potencia, la inversión privada. “Cuando no se da es muy difícil pensar en industria en el sur del país. Hemos tenido relativamente buena inversión privada pero no suficiente ni regionalmente homogénea; se ha concentrado en norte, centro y Bajío. Y el sur sigue quedando cada año más retrasado”.

Para afrontar algunos de los retos, destacó la propuesta de Ricardo Anaya de elevar el salario mínimo de 88.36 pesos diarios actuales a cien pesos hacia marzo de 2019, para rebasar la línea de pobreza alimentaria, y luego continuar con aumentos graduales hasta llegar a 2022 para llegar a la línea de bienestar. Asimismo, dijo, “necesitamos plantear un sistema de protección social universal”; habló de impulsar inversión en infraestructura social básica, y mencionó la propuesta de su coalición de crear un esquema de ingreso básico universal, el cual se implementaría gradualmente y en plan piloto, no estaría focalizado, y serviría para reducir la desigualdad social en México.

Luis Madrazo, de la coalición Todos por México, estuvo en la mesa moderada por Pablo Cotler y Graciela Teruel, de la IBERO. Él resaltó la condición de “candidato ciudadano” de José Antonio Meade y de su interés y de combatir la corrupción, y resaltó la necesidad de cuidar el gasto, “no repartirlo como si nos sobrara” –lo dijo haciendo referencia a los programas sociales nuevos propuestos por los candidatos de las otras alianzas partidarias–.

Afirmó que Meade le apuesta a aprovechar la tecnología para tener un acercamiento real con la sociedad para conocer sus demandas, y vincular éstas con el gasto: “así se logra la eficiencia; recoger información nos permitirá hacer buena política pública”. Destacó que también prevén, si logran la Presidencia de la República, realizar intervenciones particulares a escala regional, en particular el sur-sureste, que está rezagado económicamente respecto del resto del país.

“La historia económica de las ciudades de la frontera es un éxito que dura 30 años, eso ha permeado hoy a otras ciudades, como Aguascalientes y Querétaro. La Ciudad de México se está integrando. Y Monterrey y Guadalajara están en esa dinámica. Pero hay partes del país que se están rezagado, restan al crecimiento económico nacional y se empobrece la gente”. Dijo que las reformas estructurales ayudarán a fortalecer la conexión del sur-sureste con Centroamérica, región que cuenta con una población mayor que la de Canadá. Se prevé el fortalecimiento del sur-sureste mexicano de las industrias de gas natural, electricidad, petroquímica, e incluso de insumos que sirven a tales actividades. “No vamos a tener plantas ensambladoras de autos en la sierra de Guerrero, pero sí tendremos el desdoblamiento de vocaciones industriales que se tienen en esas regiones, por ejemplo alrededor de la reforma energética”, comentó Madrazo.