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Capacidades para la Incidencia: Red para la construcción de paz territorial en el Alto Patía y Norte del Cauca

Colombia

Realidades y desafíos sobre la sostenibilidad ambiental en el Norte del Cauca y Alto Patía

28 octubre, 2019

La iniciativa “Capacidades para la Incidencia” liderada por Rimisp, el Instituto de Estudios Interculturales de la Javeriana de Cali y la Fundación Avina, con el apoyo de la Unión Europea, analizó dos factores que inciden en la sostenibilidad ambiental de los 24 municipios que integran la subregión del Norte del Cauca y Alto Patía (Colombia).


Esta iniciativa reconoce la Sostenibilidad Ambiental como una de las dimensiones determinantes en el desarrollo de los territorios, en la medida que permite garantizar la protección del medio ambiente dentro de relaciones económicas y sociales que comprenden el uso de los recursos naturales.

En tal sentido, se analizaron dos indicadores: el Área Deforestada en la entidad territorial y el Índice de Riesgo Ajustado por Capacidades. Estos indicadores están interrelacionados entre sí y conectados con otros objetivos de cambio climático y de desarrollo.

El indicador de Área Deforestada en la entidad territorial a nivel municipal (AD) mide la cantidad de hectáreas que fueron deforestadas cada año en el municipio en particular. En el análisis realizado, se señala que la deforestación tiene impacto ecosistémico a gran escala y en Colombia es la principal fuente de emisiones de Gases de Efecto Invernadero. En tal sentido, en el marco del Acuerdo de París, el país se ha comprometido a reducir sus niveles de emisiones en un 20% con respecto a las proyecciones que se tenían para 2030. El aumento en la deforestación representa un impacto negativo en el cumplimento de este compromiso.

Según el IDEAM, el área deforestada a nivel nacional ha pasado de 140.356 hectáreas en 2014 a un total de 219.973 hectáreas en 2017, lo cual representa un aumento del 56% en solo tres años, que, acumulado, es equivalente a deforestar más de la mitad del área geográfica del departamento del Amazonas (un total de 662.961 hectáreas deforestadas).

La subregión del Norte del Cauca y el Ato Patía en el año 2016 solo representaba el 0,65% del total del área deforestada a nivel nacional.

Entre los años 2014 y 2016, 13 de los 24 municipios (54%) de la subregión redujeron el Área Deforestada. Se destacan los casos como el municipio de Leiva, el cual pasó de un AD de 129,27 hectáreas a 91,07, lo cual representa una reducción del 29.5%. Suarez paso de un AD de 49 hectáreas a uno de 22,09, una reducción del 54%.

Sin embargo, existen desafíos, especialmente en 10 municipios de la subregión (42%), donde aumentó el AD durante el mismo periodo. Particularmente, los mayores retos se concentran en tres municipios: Balboa, Policarpa y el Rosario. Balboa pasó de tener un AD de 30 hectáreas en 2014 a uno de 134 en 2016, es decir, tuvo un incremento del 347%; El Rosario pasó de tener un AD de 120 hectáreas a uno de 204, lo que representa un incremento del 109%; Policarpa paso de tener un AD de 120 hectáreas en 2014 a uno de 174 en 2016, con un aumento del 45%.

De otro lado, en 2016, el Tambo fue el municipio con el mayor AD de la subregión con 563,21 hectáreas, concentrando un 39,3% del total del área deforestada de la subregión.

“Los incrementos del Área Deforestada en algunos municipios de la Subregión dan cuenta de problemáticas conexas como las economías ilegales y otros tipos de producción como la ganadería, y la comercialización forestal que ponen en riesgo a los ecosistemas de la región, así como los eslabones centrales en las economías propias y en las tradiciones culturales y étnicas. Atender este fenómeno es garantía para la sostenibilidad ambiental como para la permanencia digna en el territorio” afirmó María Clara Pardo, coordinadora de la Iniciativa Capacidades para la Incidencia.

Otro aspecto relevante para el desarrollo de los territorios es su nivel de vulnerabilidad al cambio climático y su capacidad para adaptarse a sus efectos. El Índice de riesgo ajustado por capacidades (IRC) mide el riesgo que tiene la población de un municipio de verse afectada por inundaciones, avenidas torrenciales y movimientos en masa. También tiene en cuenta las capacidades de los municipios para gestionarlo. El puntaje total para este índice va de 0 a 100, donde valores más altos indican que los municipios tienen mayor riesgo de desastres y menor capacidad de gestión.

Según datos de Terridata, 17 municipios (70,8%) de la subregión se encuentran por encima del nivel nacional (51,8 puntos), con lo cual se deduce que la mayoría de los municipios tienen mayores riesgos ante desastres naturales y menores capacidades para gestionarlos, frente al promedio de los municipios a nivel nacional.
Entre los municipios con IRC más alto se destacan Caldono (72,95) y Jambaló (70,16). Ocupan las posiciones 12 y 25, respectivamente, entre los municipios con mayor IRC a nivel nacional.

Los municipios de la subregión con los niveles de IRC más bajo presentan elevados niveles de riesgo frente a sus capacidades de gestión. Tal es el caso de los municipios de Caloto y Miranda, los cuales mantienen IRC de 43,71 y 45,48, que, si bien están por debajo del promedio nacional, mantienen niveles elevados.

“El índice de riesgo ajustado por capacidades de la subregión se mantiene en 57,5 lo que refleja las necesidades de adaptación de la institucionalidad a las condiciones ambientales, y se conecta con una inaplazable reflexión sobre las prácticas productivas y de explotación de recursos naturales en el territorio. Las comunidades en el territorio han hecho esfuerzos significativos por el cuidado del agua y del medio ambiente. Las actividades relacionadas con la deforestación o las modificaciones inapropiadas del cauce y/o caudal de los ríos afectan los ecosistemas y ponen en riesgo la permanencia de las comunidades en el territorio” comentó María Clara Pardo.

Rimisp, el Instituto de Estudios Interculturales de la Javeriana de Cali y la Fundación Avina, con el apoyo de la Unión Europea, avanzan en su ejercicio de generar insumos que permitan comprender las características y la intensidad de estas dinámicas de desarrollo rural con enfoque territorial para la construcción de paz a partir del análisis de la información existente.

Foto: CIAT