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Fortalecimiento de los vínculos urbanos-rurales:

ONU Habitat lanza un nuevo marco de acción para promover un desarrollo territorial integrado

1 julio, 2019

Las desigualdades y desafíos de las dinámicas urbano-rurales son una preocupación creciente para las comunidades de desarrollo humano, social y económico y para muchos gobiernos nacionales.

 


A casi veinte años del comienzo del siglo 21, la urbanización a nivel global se ha vuelto un importante motor de cambios, algunos positivos y otros negativos. Los patrones y las características de la urbanización han tenido un impacto profundo en las economías políticas de los países, en los efectos de las actividades humanas sobre los recursos naturales y el clima, y en el tejido social de las comunidades de distinto tamaño. Además, el proceso de urbanización puede reforzar la marginalización de aquellos territorios que siguen siendo principalmente rurales. Las brechas entre áreas urbanas y rurales en el acceso a la salud, la educación, y a los servicios básicos, tales como agua, saneamiento, electricidad, e infraestructura de transporte, han aumentado en el tiempo, así como las brechas en niveles socioeconómicos y en las oportunidades laborales. Las oportunidades y el bienestar son más limitados en muchos territorios con mayores niveles de ruralidad, y en muchos países esto genera olas de migración rural-urbana. Entre zonas urbanas, se observa además una fuerte heterogeneidad entre ciudades metropolitanas por un lado, y ciudades medianas y pequeñas por el otro.

Las desigualdades y desafíos de las dinámicas urbano-rurales son una preocupación creciente para las comunidades de desarrollo humano, social y económico y para muchos gobiernos nacionales. Las agendas de política internacionales más recientes hacen un llamado a la formulación de una nueva narrativa que aborde las complejidades de los vínculos urbanos-rurales (VUR). La más importante es la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, que por primera vez incluye las ciudades sostenibles y la urbanización entre sus objetivos globales, y explicita la necesidad de integrar la planificación urbana, periurbana y rural.

La Nueva Agenda Urbana (NUA), impulsada por los países de América Latina y ratificada en el congreso Habitat III en Quito en 2016, reafirma la importancia de fortalecer los vínculos urbanos-rurales. La NUA plantea la necesidad de formular políticas de desarrollo basadas en las personas y en los territorios a lo largo del continuo urbano-rural, promoviendo los vínculos urbanos-rurales y pensando las áreas urbanas y rurales como un espacio integrado o “territorio funcional”, como una forma de reducir las desigualdades regionales y aumentar la eficiencia de los recursos. La formulación e implementación de políticas que reducen las desigualdades territoriales y fortalecen los vínculos urbanos-rurales (inclusive en países pequeños) se convierten en una oportunidad para generar un desarrollo más sostenible que alcance las metas de los ODS, de la NUA, y de otras agendas paralelas.

En América Latina, la región más urbanizada del mundo, las desigualdades entre zonas urbanas y rurales son marcadas y requieren nuevos enfoques, basados en una narrativa holística e inclusiva. No es casual, entonces, que muchos países de América Latina hayan apoyado la integración del desarrollo urbano y rural. Posteriormente al lanzamiento de la NUA, Colombia y Bolivia realizaron encuentros de expertos internacionales para contribuir al desarrollo de los Principios Rectores y Marco de Acción para los vínculos urbanos-rurales. El objetivo de los Principios Rectores es apoyar los gobiernos nacionales y subnacionales en abordar las oportunidades y los desafíos de un desarrollo urbano, rural y territorial sostenible e integrado. Procesos participativos que involucren a una pluralidad de actores, sectores y niveles de gobierno, pueden resultar en iniciativas de política, estrategias, e inversiones nuevas e innovadoras.

La Unidad de Planificación Regional y Metropolitana de ONU-Habitat coordinó un año y medio de diálogo y construcción de consenso sobre vínculos urbanos-rurales, con la participación de más de 130 actores y 40 organizaciones internacionales. Rimisp participó en este proceso promoviendo la adopción del concepto de territorios funcionales como espacio de integración y vínculos entre áreas urbanas y rurales más allá de los límites administrativos subnacionales.

El principal producto de este proceso fue la formulación de los Principios Rectores para los Vínculos Urbanos-Rurales Marco de Acción, que fueron presentados en mayo de 2019 en la Asamblea de ONU-Habitat en Nairobi. Durante la Asamblea, los Estados Miembros adoptaron una resolución enfocada en fortalecer los vínculos urbanos-rurales para abordar las desigualdades y promover la prosperidad de las ciudades y las regiones. Para implementar la resolución en el contexto del nuevo plan estratégico 2020-2023 de la agencia de las Naciones Unidas responsable por la urbanización sostenible, ONU-Habitat coordinará un programa colaborativo para implementar los Principios Rectores para los Vínculos Urbanos-Rurales en los próximos 5 años.

En en los próximos números de este Boletín de Rimisp, en el marco de una acuerdo de colaboración, iremos discutiendo los métodos y herramientas para fortalecer los vínculos urbanos-rurales, y ejemplos de gobiernos nacionales y subnacionales que permiten observar y aprender de su implementación de los Principios Rectores.

El texto de los Principios Rectores para los Vínculos Urbanos-Rurales está disponible en https://urbanrurallinkages.files.wordpress.com/2019/04/url-gp.pdf), junto con más información sobre este proceso (https://urbanrurallinkages.wordpress.com).

 
Redacción cargo del Equipo Proyecto Principios Rectores para los Vínculos Urbanos-Rurales, ONU-Habitat:
Remy Sietchiping, Grace Githiri, Ramses Grande, Thomas Forster, Florence Egal.