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Desarrollo con Cohesión Territorial

Entrevista al Director de Rimisp México, Gerardo Franco, en Imagen Agropecuaria

Minifundio sí es rentable con apoyos productivos

22 junio, 2015

Grandes productores se han aprovechado de los apoyos gubernamentales


Imagen Agropecuaria. MÉXICO. El minifundio es rentable si se le apoya, por lo que hay que dotarlo de tecnificación apoyarlo en sus procesos productivos y de comercialización, afirma el director de la Oficina México de Rimisp-Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural, Gerardo Franco.

Durante una conversación con www.imagenagropecuaria.com señala que en México, los grandes productores son los que se han aprovechado de los apoyos gubernamentales; si bien a los pequeños productores les llegan algunos programas como Prospera o Procampo, los que verdaderamente inciden en lo productivo, como la asistencia técnica, no les llega.

El presupuesto Base Cero es una oportunidad para reorientar los recursos presupuestales destinados al campo hacia pequeños productores, quienes son los que tienen oportunidad de aumentar la producción de alimentos y mejorar sus ingresos, remarca.

Cuando observamos las causales de porqué a este tipo de agricultor no llegan los programas, identificamos que éstos no cuentan con asesoría técnica para realizar propuestas como lo requieren las instituciones. Además, “está probado que hay limitantes del mercado que han impedido que la oferta pública llegue a esos pequeños productores”.

Para dar una alternativa a los pequeños productores y agricultores familiares se puso en marcha el programa piloto Territorios Productivos, Prospera-Programa de Inclusión Social, dependiente de la Secretaría de Desarrollo Social, que pretende “darle la vuelta” a esta situación y buscar que si el gobierno no llega a estos sectores, darles la oportunidad a éstos para que lleguen a los programas gubernamentales, apunta Franco.

De acuerdo información de Rimisp, “Territorios Productivos pretende que dichas familias puedan incrementar su producción, su productividad y sus ingresos, por lo que trabaja en fortalecer organizaciones locales y territoriales, con objetivos de desarrollo socioeconómico, para incrementar su capacidad de acceder y de usar adecuadamente los cuantiosos recursos con que ya cuentan los programas productivos gubernamentales”.

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El objetivo –explica Franco– es crear organizaciones comunitarias y gente productiva que busque salir de la pobreza. El programa está focalizado en zonas donde existen personas inscritas al programa Prospera, con una alta presencia de familias dedicadas a actividades primarias y pequeños productores, quienes poseen pequeñas extensiones de tierra, pero se ubican en un territorio funcional donde existe un mercado potencial para que oferten sus productos y desarrollen economías locales.

La iniciativa de territorios productivos surge a partir de una donación que otorga el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), dependiente de las Naciones Unidas, así como por el Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo (CIID), corporación pública canadiense, para crear un pequeño financiamiento enfocado a diseñar política pública que ataque los problemas de pobreza, dado que el modelo basado en programas que otorgan transferencias condicionadas se agotó y no ha logrado incrementar los ingresos de la población, en especial en el medio rural.

En este sentido, el experto en temas rurales asegura que el principal problema de las familias rurales es que la escala de producción no les permite enfrentar un mercado que es más competitivo, donde hay mucho “coyotaje” y es adverso ante la falta de organización de los pequeños productores.

Otro aspecto, añade, es que las políticas enfocadas al sector rural, por desgracia, se da pensando en que la producción está sólo en el norte del país; pero la agricultura familiar tiene potencial productivo, como ha sido demostrado en muchos países del mundo como Corea o Brasil, donde han tenido un mejor crecimiento que en el caso mexicano. “Las familias rurales son susceptibles de generar ingresos autónomos, siempre y cuando se les cobije de la forma pertinente”, subrayó el representante de Rimisp en México.

La estrategia –expone Franco– considera que ha faltado el vínculo entre lo social y lo productivo; las instituciones públicas encargadas de la política productiva parten de que la productividad está en los grandes productores y consideran que los pequeños productores, en situación de pobreza, deben ser atendidos por la política social. Lo que queremos es vincular la política social con la productiva y darle acceso a los beneficiarios de la primera con la segunda.

Territorios productivos en su etapa piloto está trabajando en 79 localidades del país del Estado de México, Oaxaca, Puebla, Veracruz y Chiapas. Este año el programa tiene programado trabajar en 15 territorios de dichos estados, donde viven con alrededor de diez mil familias.

Papel de los promotores

Territorios productivos

  • Fue aprobado a mediados del año pasado por el gobierno mexicano, para iniciar su implementación a inicios del 2015.
  • Atiende a familias beneficiarias del programa de transferencias condicionadas de PROSPERA, que viven en municipios y localidades con altos niveles de pobreza y donde la economía campesina tiene un peso social y económico importante.
  • Se basa en la articulación de la política social y la política de fomento productivo, con sus respectivos programas.

En el medio rural mexicano existen muchos “promotores” de apoyos que se han convertido en “buscadores de renta” y entre más comunidades y proyectos presente tendrá más beneficio. Su sueldo está vinculado a la asistencia que dan los programas de gobierno y en ocasiones llega con 10 proyectos iguales sin identificar si las comunidades necesitan lo que lleva o no, reflexiona Gerardo Franco.

Por ello, una estrategia de Territorios productivos es que sean los productores organizados quienes desarrollen la capacidad de contratar a su promotor y exigirle cuentas, que acompañe el desarrollo de sus proyectos y de seguimiento a éstos.

El director la Oficina México de Rimisp hace hincapié en que el programa lleva un proceso de maduración, que aún no se tienen resultados, ya que está en la esta de elaboración de diagnóstico comunitario, precisamente donde la comunidad exprese que es lo que necesitan de acuerdo con lo que hace, y no llegar a imponerles nuevas tareas que desconocen.

En este sentido, explica, que para desarrollar la estrategia se seleccionaron promotores, quienes fueron contratados por sus capacidades; no fueron recomendados de nadie, y tendrán que enfrentar la “prueba de fuego” cuando la comunidad los acepte y esté dispuesta en el corto plazo a pagarle su sueldo, el cual inicialmente cubrirá Rimisp mediante un convenio con Prospera.

Los promotores seleccionados son economistas, agrónomos o psicólogos, capaces de hacer análisis de diagnóstico. Se dio preferencia a personas que viven o tienen trabajo en la localidad.

La etapa de diagnóstico empezó en abril y lo que sigue es ir a las comunidades para elaborar proyectos específicos de desarrollo económico, identificar aquellos de carácter productivo para buscar el apoyo gubernamental. Esta etapa se hará de julio a septiembre. En paralelo se podrá trabajar en la organización comunitaria, ya que quieren se vayan consolidando y no sólo que se junten para “bajar recursos”.

El esquema de que las organizaciones rurales funcionan mejor que en forma aislada está muy probado, en el programa piloto se busca hacerlo en forma integral, ensayar y corregir para después expandirlo al resto de las comunidades, concluye Franco.