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GDR Colombia

Los jóvenes rurales en zonas de cultivos ilícitos son más pobres y con pocas alternativas de desarrollo

4 diciembre, 2018

Los municipios afectados presentan una incidencia global de la pobreza considerablemente más alta respecto al promedio nacional (81% contra el 69%). Esta diferencia es más amplia si se comparan estas cifras con las de los municipios sin presencia de estos cultivos (67%).


Con el objetivo de ahondar el conocimiento sobre las condiciones, limitaciones y oportunidades de los jóvenes rurales que habitan en zonas con presencia de cultivos ilícitos en Colombia, el Grupo de Diálogo Rural en Colombia, se reunió el pasado 7 de noviembre para conocer nuevos datos de análisis realizados por Rimisp y la Fundación Ideas para la Paz respecto a estos territorios.

Según el Diagnóstico de Jóvenes Rurales en Colombia realizado por Rimisp en el año 2016, el 24.5% de la población total rural son jóvenes rurales, y entre ellos el 40% se encuentra en condiciones de pobreza y el 1.6% en pobreza extrema. No obstante, un factor agravante para los jóvenes rurales está relacionado con la presencia de cultivos de uso ilícito en sus territorios.

Según el Censo Nacional Agropecuario, los municipios afectados presentan una incidencia global de la pobreza considerablemente más alta respecto al promedio nacional (81% contra el 69%). Esta diferencia es más amplia si se comparan estas cifras con las de los municipios sin presencia de estos cultivos (67%). La proliferación de los cultivos ilícitos ha sido uno de los temas críticos en el marco de las políticas públicas colombianas y su expansión progresiva generado una reducción de alternativas lícitas para los jóvenes que habitan en estos territorios.

Según los análisis realizados por el GDR Colombia sobre la encuesta realizada por el Programa Transformado Territorios, el 15% de los jóvenes que habitan en los municipios afectados por cultivos ilícitos y que han sido priorizados por las políticas del posconflicto no tiene empleo. Esta cifra supera en 3 puntos la cifra de sus pares en municipios priorizados no afectados.

Así mismo, este análisis permitió evidenciar que lamayor parte de los jóvenes encuestados confía en que en el mediano plazo se encontrará en un escalón socioeconómico más alto, tendrá mayores ingresos y mejor calidad de vida.

En este sentido, para el GDR es importante entender cómo afrontan los jóvenes rurales esta situación. “Según los datos de encuesta y análisis realizados por la Fundación Ideas para la Paz, los jóvenes optan por tres estrategias: La primera consiste en insertarse en economías informales y desarrollo de actividades que requieren bajo nivel de calificación. La segunda, en migrar a centros urbanos y la tercera, vincularse a cultivos de uso ilícito”, puntualizó Ángela Penagos, Secretaria Técnica del GDR.

De otro lado, Sergio Guarín presenta el análisis realizado por la Fundación Ideas para la Paz (FIP) sobre el Informe de Monitoreo de Cultivos Ilícitos de UNDC. Destacó que una de las características más notables de los municipios afectados se encuentran los altos niveles de pobreza monetaria y multidimensional y afirmó que la extensión de los cultivos de coca ha ido de la mano de los procesos de colonización de las tierras, pero con una baja formalidad en la propiedad de la tierra. “Los municipios afectados por cultivos ilícitos cuentan con un alto rezago agropecuario, superior al rezago de los municipios rurales no afectados. En ese sentido, pareciera que la coca tiene incidencia sobre la capacidad productiva de los municipios” puntualizó Guarín.

Respecto a la composición de las familias cultivadoras, afirmó que el 49% de las familias cuenta en su núcleo con alguna mujer que desarrolla actividades productivas o asociadas a la economía del hogar. De ellas, el 29% son jefes de hogar y el 41% de la población cultivadora es menor a 19 años. De ellos, el 68% de los que están en edad en asistir a una institución educativa no lo hace.

Finalmente, Andrés Herreño y Genni Cavalli, consultores independientes completaron la discusión señalando que solamente el 35% del territorio afectado por cultivos ilícitos tiene alguna destinación agrícola, el 65% se encuentra en parques naturales o en zonas de reserva forestal. Así mismo, las familias cultivadoras cuentan con menos de 1 hectárea de tierra para el cultivo de la coca y los jóvenes vinculados a estos cultivos, se desempeñan en su mayoría como raspachinesy no como cultivadores, en la medida en que no cuentan con tierra y cuentan con incentivos monetarios para desarrollar esta tarea.

Frente a este panorama, los integrantes del GDR reafirman la necesidad de entablar un diálogo más cercano con los jóvenes que habitan en estas zonas, con el fin de conocer sus opiniones, perspectivas, alternativas y oportunidades para contar con los insumos que permitan proponer estrategias enfocadas mejorar su desarrollo económico y social.