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Entrevista

“La responsabilidad que he asumido es muy grande, pues le abre camino a otras mujeres que están allá mirándome y que ven que sí se puede”

29 octubre, 2018

En entrevista con Rimisp, Paulina Garrido, presidenta de Tosepan Titataniske, relata el ascenso de las mujeres a posiciones directivas en una agrupación productora de cultivos orgánicos, integradora de cooperativas, impulsora de liderazgos jóvenes y femeninos, promotora de su cultura y lenguas y defensora de su territorio y su medio ambiente frente a los megaproyectos.


La Unión de Cooperativas Tosepan Titataniske (en náhuatl Unidos Venceremos) es una organización que nació en 1977 y está presente en el centro-sureste de México: en la sierra nororiental del estado de Puebla y en parte del estado de Veracruz. En el medio rural resulta ejemplar debido a sus estructuras internas, como son las cooperativas de ahorro y préstamo, de salud, de ecoturismo y de vivienda, y por su esquema de educación que involucra a las y los niños en el trabajo comunitario y en el conocimiento de su cultura indígena y el uso de sus lenguas originarias a la par que el castellano.

También Tosepan resalta debido a su agricultura sostenible (que redunda en exportaciones con sello orgánico y precio mejor al internacional), con el café, la pimienta y cítricos como cultivos principales, y con más de 150 especies adicionales: plantas silvestres, medicinales y ornamentales, en un modelo que denominan “monte diverso” o “jardín del café”.

La organización es además ejemplar pues, como mandato de asamblea, pone en relieve la gestión de las mujeres y los jóvenes. Paulina Garrido es la presidenta de la Tosepan Titataniske, es la primera mujer que ocupa esa posición, y en entrevista con Rimisp relató que esta Unión, que hoy cuenta con 37 mil socios (más de 180 mil incluidas las familias) de 32 municipios, puso en marcha a fines de los años 90’s una caja de ahorro, que luego se convirtió en la Cooperativa de Ahorro y Préstamo, para enfrentar el problema de usura y agiotismo que sufrían, así como la ausencia (persistente) de políticas financieras para la población rural de escasos recursos. Y esto es lo que ha impulsado a las mujeres de Tosepan.

“En aquel entonces la gente ahorraba sólo en especie; entonces la Unión decidió sensibilizar al conjunto de socios para que ahorrara también dinero. El proceso tardó unos diez años, pero las mujeres fueron las más animadas y ahorradoras, y es que ellas son siempre las más interesadas en cuidar la economía de la familia, para atender las necesidades básicas de los hijos: alimentación, educación y salud. A partir de entonces, a la mujer, que no tenía voz ni voto, se le empezó a valorar en las comunidades, y empezó a participar en asambleas comunitarias y de repente comenzó a tener algunos cargos. Esto fue todo un logro, pues en el medio rural el que se reconozca el trabajo de una mujer requiere una lucha muy fuerte. El esfuerzo que debe hacerse es el doble o el triple respecto del varón”, comentó.

“Por la educación patriarcal que se tiene, históricamente se ha dado por entendido que ellos son los fuertes, los que pueden, los que tienen capacidad de tomar decisiones. Pero con el paso del tiempo las cosas han cambiado y algunas costumbres se van adecuando. En algunos pueblos, como el mío, San Miguel Tzinacapan, se ha detonado la participación de la mujer y el relevo generacional. Tenemos una serie de danzas autóctonas, y actualmente, en vísperas de la fiesta patronal, las niñas y las jovencitas son las primeras que están ensayando, serán ellas quienes dancen; antes era casi pecado que la mujer danzara. Decían que la mujer estaba para la cocina y para echar tortillas, para lavar ropa y criar hijos. Tanto se denigró a la mujer que muchas aún no se adaptan a tener un papel más relevante, a pesar de que en las asambleas y en las mesas directivas de la Tosepan la gran mayoría son mujeres y se levantan y hablan”.

Nahuas y totonacas, miembros de la Tosepan

En la Unión, de los 37 mil socios 78% son indígenas (nahuas y totonacas) y del total 64% son mujeres. En las cooperativas, la mitad de los dirigentes son mujeres (están al frente de la de Ecoturismo, de la de Miel Melipona y de la Cooperativa de la Mujer, entre otras), y además hay también secretarias y tesoreras mujeres.

“La valoración de la mujer en la Unión ha sido un proceso que ha ocurrido de forma natural, no forzada, y tenemos que apuntalar muchísimo la parte formativa, donde hombre y mujer puedan sensibilizarse: la mujer debe aceptarse y valorarse, y el hombre comprender que hay tareas que deben ser compartidas, deben ser asumidas por ambos, que no son privativas de una u otro.

“En mi caso particular, la responsabilidad que he asumido es muy grande, pues le abre camino a otras mujeres que están allá mirándome y que ven que sí se puede. De repente hay recelo de los hombres, piensan ‘¿por qué me va a relevar una mujer?, ¿por qué una mujer me va a decir lo que tengo que hacer?’, pero al ver que una toma la batuta con dignidad y trabajo no les queda más que sumarse. Como mujer una tiene sensibilidad y dirige y representa con trato suave, con el corazón, y eso es un plus. Los hombres tienen la visión general de las cosas, y las mujeres somos más de detalles, de pincitas. Allí se dan cuenta ellos cómo somos y cómo dirigimos”.

Paulina, con una hija de 11 años de edad y a cargo de la gestión de su hogar (o sea con doble o triple jornada), relató que en Tosepan se tomó la decisión hace tiempo de impulsar los liderazgos juveniles. “Siendo joven, yo empecé a participar en las asambleas comunitarias, formé parte de un comité local, luego estuve en el grupo de promotores comunitarios y después comencé a coordinar a esos promotores; más tarde asumí una responsabilidad de gestión de recursos, luego ocupé un espacio en el consejo de administración para llegar después a ser presidenta de la Tosepan. El relevo generacional y el impulso a la mujer son principios que la Unión continuará fortaleciendo”.

La entrevistada señala que la migración es un tema clave en las decisiones que favorecen a la mujer en la Tosepan. “En una zona, en una región o junta auxiliar, la gran mayoría de los hombres han emigrado y son las esposas las que cumplen con el papel de padre y madre y con todas las actividades del campo. Entonces, dentro de los objetivos de la directiva se ha buscado la convivencia entre hombres y mujeres para ir avanzando.

“Buscamos el buen vivir, la vida buena”

Los días 5 y 6 de septiembre Paulina Garrido participó en Mérida en el seminario-taller “Gobernanza Territorial para la Sostenibilidad. Diálogo de experiencias territoriales que promueven alternativas”, organizado por Rimisp con apoyo de la Fundación Ford y de la Universidad Autónoma de Yucatán.

Allí dijo que la razón de ser de la Unión ha sido mejorar la calidad de vida de sus socios. Esta organización inició para resolver un problema de abasto de azúcar y luego enarboló el interés de prescindir de los intermediarios en la comercialización de sus productos agrícolas. De allí evolucionó con la participación comunitaria en la construcción de caminos y carreteras, en tareas de electrificación y otros servicios, para después gestionar sus labores y servicios por medio de una serie de cooperativas.

“Buscamos el buen vivir, la vida buena, a través del trabajo, y nuestros objetivos son tener hogares sustentables, donde se satisfagan las necesidades nutrimentales de las familias, con el consumo de alimentos sanos; el fortalecimiento de áreas de la Unión que permitan la diversificación de los ingresos de las y los cooperativistas y de las familias para que vayan desarrollando capacidades individuales y comunitarias. Queremos revalorar los conocimientos de nuestra cultura y para ello desde 2006 trabajamos con un modelo educativo propio: además de las materias curriculares formales de los niños, en preescolar, primaria y secundaria, se involucran trabajos comunitarios, el estudio de nuestra cultura, danzas propias y el fortalecimiento de la lengua y el sistema bilingüe. Buscamos viviendas con su huerto familiar, traspatio, un meliponario, estufas ahorradoras, aprovechamiento de recursos naturales como el agua de lluvias y tenemos el plan de lograr autonomía energética a través de paneles solares, estamos trabajando en eso, queremos viviendas sustentables. Asimismo, promovemos espacios de convivencia con equidad, lo hacemos por medio de las asambleas comunitarias: hombres y mujeres dialogamos, proponemos y tomamos decisiones. Esto le da fuerza y vida a la Unión”.

La lucha contra megaproyectos

Paulina Garrido comentó que la Unión, junto con otras organizaciones de la sierra nororiental de Puebla y con los pobladores mismos, están confrontados con una serie de megaproyectos: minería a cielo abierto, fracking e hidroeléctricas, los cuales atentan contra el medio ambiente e implican riesgos de desplazamiento de la población. Se tienen afectaciones graves, pues los manantiales abastecen de agua a más de 550 familias, y los megaproyectos contaminan.

Los pobladores han tenido éxitos en esta lucha. “Entre otros logros, tenemos 16 municipios libres de proyectos de muerte, diez hidroeléctricas detenidas, demandas de amparo contra explotaciones mineras, una subestación eléctrica frenada (se presume que ésta buscaría abastecer a los megaproyectos, aunque han falseado las justificaciones diciendo que es para favorecer a la población), 25 asambleas masivas, con participación de más de cinco mil personas para manifestar rechazo a estos proyectos, y la creación de un grupo denominado ‘Consejo de Guardianes del Territorio’”, dijo Paulina Garrido.