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Inclusión Social y Desarrollo

GDR México

La política pública rural debe hacer converger los esfuerzos productivos con los de desarrollo social

20 agosto, 2015

Participan Cassio Luiselli y Gustavo Gordillo, investigadores de Rimisp y actores del GDR México en programa “México social”; hablan de los retos agrícolas y alimentarios y nutricionales.


En un marco de mercados agrícolas volátiles y de retos como el cambio climático y la entrada de países asiáticos a la dinámica comercial global de alimentos –como ocurrirá con la India próximamente-, México debe “retomar la ruta productiva y asumir la gran decisión de hacer converger estrategias productivas del campo, con las estrategias existentes de apoyo social, como es el PROSPERA”, y hacer esto “con una visión sistémica” que implique un gran esfuerzo del aparato del Estado, con inversiones en bienes públicos y con la intervención e interacción de las diversas secretarías responsables, como es la de Agricultura y la de Desarrollo Social.

Cassio Luiselli, secretario técnico del Grupo Diálogo Rural México (GDR) e investigador en seguridad alimentaria del Programa Universitario de Estudios del Desarrollo (PUED) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), afirmó lo anterior al participar, junto con Gustavo Gordillo, ex secretario técnico del GDR y consultor de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), en el programa “México social”, de Canal Once de la televisión mexicana, en su transmisión del 11 de agosto pasado.

En el programa, conducido por Mario Luis Fuentes, investigador también del PUED, y dedicado en esta ocasión al tema del hambre y las estrategias para combatirla, Gustavo Gordillo afirmó que las políticas públicas deben considerar aspectos que definen hoy al campo y al medio rural: la población está envejecida –su promedio de edad es de 53-54 años, contra 28 o 30 que se registra a escala nacional- pues los jóvenes rurales han emigrado masivamente; asimismo; hay una feminización en las actividades complementarias a la agricultura y también en la propia agricultura, y el ingreso rural proviene cada vez más de salarios agrícolas y no agrícolas que de la actividad propia agrícola, y en los primeros deciles de pobreza en la población rural el ingreso se compone en gran medida de transferencias públicas como PROSPERA y privadas como las remesas.

Dos factores más son que hay una gran diversidad de sistemas productivos en el campo y hay serios problemas de agotamiento y contaminación de recursos naturales con focos rojos en el agua y el suelo “que no podemos ignorar”. Y todo esto en el marco de mercados agrícolas globales altamente volátiles; con crisis periódicas de alza de precios, con la tendencia en los países a asegurar un cierto nivel de abasto, y con México en una condición de economía abierta, donde el Estado ya no puede controlar muchas decisiones.

Ambos coincidieron en que los subsidios agrícolas en México son predominantemente regresivos y están desarticulados, carecen de una visión territorial; Gordillo de Anda dijo que hay un problema macro de ingresos que debe ser resuelto por políticas que van más allá de lo agrícola y rural, pero mientras eso ocurre, “hay temas que pueden ayudar, uno fundamental es bienes públicos. La Sagarpa debería enfocarse a bienes públicos (investigación y desarrollo, sanidades, sistemas de información completos y estructurados, e infraestructura de pequeñas obras de irrigación, de almacenes, de caminos rurales, etcétera).

Luiselli coincidió y consideró importante impulsar, en esa propuesta de bienes públicos, un sistema de investigación y desarrollo agrícola que implique al Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP) –que se ha debilitado frente a lo que antaño fue su par, y ahora es muy poderosa, Embrapa, de Brasil- y a otras instituciones como el Instituto Politécnico Nacional (IPN) y la UNAM.

Asimismo, dijo, necesitamos un sistema que opere como un servicio del Estado y que integre esfuerzos públicos y privados para abastecer a los productores semillas que les sirvan, que le funcionen a México, que consideren la diversidad del país; para producir fertilizantes y biofertilizantes, para desarrollar sistemas de riego ahorradores… “Es una tarea gigantesca la que está enfrente y si la Sagarpa no se aboca a esos bienes públicos, vamos a quedar siempre a la zaga de las necesidades”.

Gustavo Gordillo recordó que a mediados de los 80s en el sexenio de Carlos Salinas, las organizaciones campesinas (de las que entonces él era parte) expresaron rechazo a la corrupción extendida en el aparato público rural (Banrural, Conasupo, Anagsa, Inmecafé, etcétera), y en ese marco éste se extinguió. “Cometimos el error de no decir que estábamos en contra de la corrupción, mas no de la intervención del Estado en actividades rurales”.

Ante las preguntas de Fuentes relativas al doble drama de la población mexicana, de persistencia de la desnutrición y al mismo tiempo el grave problema de sobrepeso y obesidad –ligado con enfermedades crónico degenerativas como la diabetes y la hipertensión- que están caracterizando a México, Cassio Luisseli afirmó que la agricultura y la alimentación no pueden estar sólo en manos del mercado y que se requiere ”una corrección de políticas públicas”, para modificar hábitos alimenticios nocivos de alto consumo de comida chatarra y con alto contenido de azúcar, que han sido inducidos por la publicidad.

“Es ingenuo pensar que el mercado va a ir resolviendo esto con que el Estado ponga un impuesto aquí o un subsidio acá. Es un tema de educación”, dijo.

Gordillo habló de la necesidad de una política que parta de las necesidades alimentarias y nutricionales de los mexicanos y de contar con alimentos sanos y nutritivos. México es una economía abierta y no podría aspirar a producir todos sus granos, pues no puede competir con Brasil, Argentina o Estados Unidos, pero sí, debería plantearse buscar ser autosuficiente en cultivos estratégicos como maíz blanco y frijol, cuya disponibilidad en el extranjero no es algo fácil. La nueva política debe abarcar a todos (a los grandes agricultores, a los pequeños, a nuevos jugadores como las tiendas de autoservicio, a la agroindustria), pero debe haber un énfasis en los agricultores de pequeña escala que presentan un importante potencial productivo. A estos productores “hay que reconocerlos como seres humanos con derechos y no tratarlos como si fueran pobres para el resto de su vida”, dijo refiriéndose a que son objeto de apoyos asistencialistas.

En los Medios

Entrevista a Dr. Gustavo Gordillo y el Dr. Cassio Luiselli Fernández sobre Seguridad Alimentaria. Programa “México social”. Canal Once. México. 11 de agosto 2015

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