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No dejar a ningún territorio atrás

La pobreza rural en el Ecuador crece y se ubica en el 43%

12 octubre, 2018

Desde la elaboración del Informe Latinoamericano sobre Pobreza y Desigualdad 2017, las condiciones de la pobreza en el campo ecuatoriano han empeorado, hasta incrementarse en cinco puntos porcentuales.


Uno de los datos evidenciados y registrados en el Informe Latinoamericano sobre Pobreza y Desigualdad 2017 “No dejar ningún territorio atrás”, elaborado por Rimisp – Centro Latinoamericano para el Desarrollo, colocaba la pobreza rural en el Ecuador, en el 38%. Sin embargo, desde la presentación de este documento de investigación, la cifra ha crecido en cinco puntos, por lo que actualmente se ubica en el 43%.

De acuerdo con las estadísticas del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Inec), publicadas en julio de 2018, la pobreza por ingresos, a nivel nacional se situó en 24,5% en Ecuador, mientras que la pobreza extrema se ubicó en el 9%. En ambos casos se registran incrementos, ya que 2017 cerró con un  21,5% de pobreza y un 7.9% la pobreza extrema. La pobreza extrema en el área rural es del 18,1%.

En días pasados, durante un panel organizado por el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), el ministro de Agricultura de Ecuador, Xavier Lazo, mostró su preocupación por este aumento, especialmente en las zonas urbanas. El funcionario citó el Informe Latinoamericano Pobreza y Desigualdad como un documento conocido “por su investigación de la pobreza rural, Rimisp nos ha entregado esa información. Y ahora vemos que la pobreza rural ha aumentado en cinco puntos, ahora se encuentra en el 43% y creo que será más para finales de año”, por lo que reflexionó en la importancia de buscar los mecanismos que lleven a la superación de estos índices, que afectan al desarrollo del campo ecuatoriano.

La cuarta edición del informe regional, editado por Rimisp, pone en discusión la desigualdad territorial desde la mirada de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), considerando indicadores a nivel subnacional para algunos de estos objetivos, e indagando en la articulación de actores. Este aspecto es central para la implementación de la Agenda 2030  de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Para ello, se realiza un análisis territorializado de una serie de 27 indicadores que dan cuenta de 20 metas vinculadas a nueve de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), establecidos por la Organización de las Naciones Unidas en su Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.

El Informe evidencia que América Latina ha realizado considerables avances económicos y sociales en las últimas décadas. Sin embargo, estas mejoras no han alcanzado a todos los territorios por igual. Como consecuencia, aún persisten grandes brechas al interior de los países de la región en prácticamente todos los aspectos centrales del desarrollo humano y social. Los territorios rezagados tienden a tener características comunes: son más pequeños en términos de población, son más rurales, tienen una mayor proporción de población perteneciente a pueblos originarios o afrodescendientes y, en menor medida, tienen mayor proporción de población menor de 15 años.

 Las mayores brechas territoriales se concentran, justamente, en aquellas metas de desarrollo sostenible que reflejan objetivos más exigentes, como la reducción del embarazo adolescente, las mejoras en la calidad de la educación, la disminución de la desigualdad económica o el logro de una mayor equidad de género.