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Agricultura para el Desarrollo

Centroamércia

La PAFCIA, una política diseñada por los agricultores familiares, con apoyo de Oxfam, Rimisp y PRISMA

30 agosto, 2018

Política de agricultura familiar beneficiará directamente a 2.6 millones de familias de Centroamérica y República Dominicana.


El Consejo de Ministros del Consejo Agropecuario Centroamericano (CAC) aprobó el pasado 27 de julio, en Belice, la Política de Agricultura Familiar, Campesina, Indígena y Afrodescendiente (PAFCIA), la cual tendrá efecto sobre el conjunto de países de Centroamérica y República Dominicana en el periodo 2018-30. Con ello, el CAC resuelve que la PAFCIA se convierta en un instrumento marco y de referencia obligatoria para el desarrollo de las políticas públicas para la agricultura familiar en la región SICA.

Esto fue celebrado como un gran logro del Programa de Diálogo Regional Rural PDRR, conglomerado que integra a 24 organizaciones campesinas e indígenas de Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Panamá y República Dominicana, y representa el interés del conjunto de 2.6 millones de familias productoras de pequeña escala que hay en estos países. El PDRR afirma que la agricultura familiar es clave para Centroamérica, pues la mitad de la población, presente sobre todo en el medio rural, vive con menos de un dólar al día, y esa actividad es fundamental en sus ingresos y en su resiliencia (www.pdrr.org).

Reportes informativos del PDRR, disponibles en su portal web, establecen que en la reunión de ministros el Coordinador regional del PDRR, Abel Lara, hizo una presentación de la PAFCIA, apoyado por el equipo técnico del Consorcio Oxfam-PRISMA-Rimisp.

Luego de la presentación, Abel Lara solicitó que la PAFCIA fuera aprobada como “instrumento marco de políticas públicas diferenciadas para la agricultura familiar en Centroamérica y República Dominicana”. La respuesta del Consejo de Ministros fue positiva. Este Consejo es la máxima autoridad del CAC y está integrado por los Ministros de Agricultura de Belice, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá y República Dominicana.

En entrevista con Rimisp, Ileana Gómez Galo, Investigadora Principal de Programa Regional de Investigación Sobre Desarrollo y Medio Ambiente (PRISMA), de El Salvador, afirmó que la aprobación de la PAFCIA constituye un hito, ya que no es una política que se haya hecho desde el escritorio, o por una empresa consultora o una institución pública, sino que se trabajó de forma participativa con las y los productores a lo largo de un año. Ha sido posible gracias a los liderazgos del PDRR, al acompañamiento técnico que éste ha tenido de Rimisp, Oxfam y PRISMA, y a las y los jóvenes y a las y los productores que se reunieron en distintas ocasiones para definir los lineamientos que consideraron claves para fortalecer la agricultura familiar”.

La PAFCIA tiene ocho ejes estratégicos: Integración de la gestión productiva y ambiental; Gestión de conocimiento; Soberanía y seguridad alimentaria y nutricional; Servicios de soporte a la producción; Mercados y comercialización; Valor agregado de la producción; Institucionalidad; y Economía social y solidaria.

De acuerdo con el portal del PDRR, para Abel Lara, la PAFCIA “es fundamental para promover y lograr cambios innovadores en la forma de planear y orientar los procesos de diálogo e incidencia para el desarrollo de la agricultura familiar y sus organizaciones. Además, contribuye a mejorar, ampliar y profundizar aportes estratégicos, no solo en materia de seguridad y soberanía alimentaria y nutricional, sino en otros temas relevantes, como el cambio climático y el mantenimiento y reforzamiento de los bienes y servicios ecosistémicos vitales para el desarrollo sostenible de la región; esto ayudará a superar la pobreza y a enfrentar con éxito la vulnerabilidad social, económica, ecológica y cultural de nuestra región y sus países”.

Continúa Lara: “Para el PDRR, la aprobación de la PAFCIA significa avanzar hacia un modelo productivo, diversificado, incluyente y territorializado que garantiza productos de calidad para la seguridad y soberanía alimentaria y que permite posicionar a la agricultura familiar como un modelo que contribuye a la construcción de una sociedad equitativa que apuesta a un desarrollo humano y sostenible”.

Según reportes del portal del PDRR, “Con la aprobación de la PAFCIA se está generando un marco de política regional que buscará atender a cerca de 2.6 millones de familias que dependen de la agricultura familiar.

Proceso democrático, con apoyo de Oxfam, Rimisp y PRISMA

Ileana Gómez dijo en la entrevista con Rimisp que el proceso de aprobación de la PAFCIA fue democrático: “una vez que se tuvo definida la propuesta de esta política, se trabajó, se discutió, se revisó con los liderazgos, se difundió con las organizaciones de los países, en los territorios…, hubo un ejercicio de apropiación, de los actores mismos de la política para que la reivindicaran frente a los gobiernos y a los cooperantes. Se hicieron varias reuniones en distintos países; se le presentó a los Ministros de Agricultura en todos los países, y se obtuvo su aprobación, sobre todo de los Ministros de Costa Rica, El Salvador, Honduras y República Dominicana. Con este respaldo fue que se llegó a la reunión de Ministros de Belice y se presentó oficialmente la PAFCIA. Fue allí donde se dio la aprobación unánime para que esta política empiece a ser parte de todo el conjunto de los marcos de decisión de la región”.

¿Cuál fue el papel del Consorcio Oxfam-PRISMA-Rimisp? –se le preguntó a Ileana Gómez.

-Este es el tercer año del proyecto de fortalecimiento de capacidad de incidencia del PDRR, que está siendo apoyado por el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA); a lo largo de este tiempo se ha trabajado en las agendas de incidencia regional y nacional. Lo que hace el Consorcio es apoyar técnicamente la capacitación y la reflexión crítica. También hemos apoyado la metodología para la incidencia de política pública; el fortalecimiento de las organizaciones; que éstas tengan sus propias agendas nacionales y regionales, su interacción con Sudamérica, y la generación de acuerdos. Es un acompañamiento técnico, constante, de calidad y comprometido con los productores, quienes deciden la agenda y los temas. Para la PAFCIA, una vez que los liderazgos dijeron que querían tener su política, el Consorcio empezó a afilar sus instrumentos, a buscar consultor, a buscar espacios para los encuentros, la discusión de los temas y la socialización de los resultados. La decisión de generar esta política fue de ellos; el Consorcio apoyó técnicamente.

¿Qué sigue ahora ya con la PAFCIA aprobada?

-Viene la ruta de la implementación; los alcances en cada país serán diferentes […] Tenemos el desafío de vincular esta política con la Política Agrícola de Centro América (PACA), la cual está en proceso de consulta nacional. El PDRR debe incidir en para que sus temas y enfoques queden vertidos en la PACA. A nivel nacional cada espacio del PDRR tendrá que trabajar articulado a los Comités Nacionales de Agricultura Familiar (CNAF), que son los ámbitos donde se amplía el PDRR. En los CNAF participan la academia, las organizaciones no gubernamentales y los Ministerios de Agricultura. En los CNAF también debe hacerse incidencia para ir implementando la PAFCIA, con las particularidades y circunstancias que cada país establezca.

¿Cuál es el motor que permite reivindicar a la agricultura de pequeña escala, a la agricultura familiar, cuando en el pasado reciente ha dominado el interés de la agroindustria y productores grandes?

-Los procesos de crisis alimentaria de 2006 y 2008 –resultantes del cambio climático pero también de la especulación financiera en las lonjas internacionales de granos– y el hecho que la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) haya reconocido la importancia de la agricultura familiar para la producción de alimentos, fueron determinantes para elevar el protagonismo de los agricultores familiares; se reconoció que son ellos quienes producen la comida. Esto llegó hasta el 2014, declarado por Naciones Unidas como el Año de la Agricultura Familiar, y ello permitió fortalecer tal protagonismo y que los agricultores familiares demandaran políticas para ellos, para producir alimentos y también para el desarrollo de sus familias. No se trata de quitar espacio a los demás. En la incidencia que se ha hecho se ha destacado el rol clave de estos agricultores en el aporte de la alimentación. Es cierto que hay un conflicto latente por el uso del suelo, con particularidades país por país (por ejemplo en Guatemala hay luchas fuertes, pues hay monocultivos que van en detrimento de la agricultura familiar y de la producción de alimentos, sobre todo de subsistencia). Pero este punto no se ha puesto en el frente de la incidencia. Lo que se ha resaltado es por qué la agricultura familiar es importante, y lo es porque produce comida, porque garantiza cohesión, porque resguarda tradiciones, porque fortalece la economía local, porque es elemento clave para afrontar el cambio climático, y más.