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Desarrollo con Cohesión Territorial

Expo Mundo Rural de INDAP

Julio Berdegué: “la desigualdad económica de los indígenas incluye un elemento de discriminación”

30 noviembre, 2015

A la luz de los resultados de un reciente estudio de Rismip, el experto propuso que se necesita una nueva forma de relacionarse con los pueblos originarios.


Rimisp, CHILE. En el marco de la Expo Mundo Rural 2015, organizada por el Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP), Julio Berdegué, investigador principal de Rimisp-Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural, ofreció una charla acerca de la desigualdad económica étnica en las zonas rurales de Chile. La exposición, que tuvo lugar en Santiago el 20 de noviembre de 2015, se basó en una investigación que Berdegué realizó junto a otros dos investigadores de Rimisp, Andrés Tomaselli y David López.

El experto señaló que “Chile es un país muy injusto con los pueblos originarios”, que conforman el 9.1% de la población total según los datos de la última encuesta de hogares (CASEN). En ocho de las 15 regiones de Chile (Tarapacá, Arica y Parinacota, Antofagasta, Atacama, Araucanía, Los Lagos, Los Ríos y Bío Bío) son más del 15% de la población, representado en cuatro de ellas más del 40%. Se trata de una parte muy importante de la población de Chile.

Pese a su presencia tan significativa, Chile es un país injusto con los indígenas, sostuvo Berdegué. Estos sufren desigualdad económica, social, política y cultural.  El estudio se centró en la desigualdad económica que afecta a los indígenas rurales, muchos de los cuales son agricultores familiares. Los resultados reflejan que existen brechas considerables entre los indígenas y los no indígenas en relación a factores tales como tamaño de los predios, la superficie con riego, el uso de la maquinaria, el acceso al crédito, su participación en los deciles de ingreso y en el peso de la pobreza monetaria, siempre en desmedro de los indígenas . Asimismo, se constató que la desigualdad económica entre indígenas y no indígenas es mucho mayor en las áreas rurales que en las urbanas.

Pero, además, la investigación demostró que hay una parte de esta desigualdad económica que se debe a la discriminación, más allá de las diferencias en activos y capacidades. En consecuencia, las personas que pertenecen a un pueblo originario tienen menos oportunidades de desarrollo, estrictamente por el hecho de ser indígenas, independientemente de su propio esfuerzo. En el caso de la desigualdad de ingreso derivado del trabajo, un porcentaje de la misma se puede  explicar por factores tales como acceso a activos productivos o educación, mientras que otro porcentaje no se puede explicar por ese tipo de variables y es muy probable que en buena medida refleje el peso de la discriminación étnica. Ese factor “no explicado”, que contiene un elemento sustantivo de discriminación,  a nivel nacional corresponde a un 26% de las diferencias de ingreso, mientras que en las zonas rurales la cifra asciende a 59%.

“El resultado es cruel. Y por esta razón estamos reflexionando y replanteando nuestro enfoque”, destacó Octavio Sotomayor, director nacional de INDAP. Con este objetivo, el instituto está organizando 130 talleres con más de 3.000 dirigentes de comunidades de los diferentes pueblos originarios, una tarea en la que INDAP cuenta con la colaboración de Rimisp.

A modo de cierre, Berdegué comentó a INDAP que, “ante el importante componente de discriminación, las desigualdades económicas no se van a resolver solamente dando más recursos o mayor acceso a los servicios públicos. Se trata de que el gobierno y sus agencias deben relacionarse de una forma profundamente distinta con los pueblos originarios, facilitando el fortalecimiento de sus comunidades y sus propios liderazgos, dialogando seriamente, y, de manera muy cental, dándoles mucho más poder en las decisiones sobre su propio desarrollo”. Dada esta realidad, “hoy hay una gran oportunidad para escuchar seriamente a los indígenas”, afirmó.

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