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Carolina Trivelli, presidenta Consejo Internacional

“El mundo rural sigue siendo consustancial al desarrollo económico, social y cultural de América Latina”

18 marzo, 2019

La investigadora principal del Instituto de Estudios Peruanos y ex ministra de Desarrollo e Inclusión Social de Perú , asumió recientemente el liderazgo del principal órgano directivo de Rimisp – Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural. 


Carolina Trivelli conoce muy bien Rimisp. Como investigadora principal del Instituto de Estudios Peruanos, ha contribuido sostenidamente a desarrollar investigación aplicada en Perú, en conjunto con el Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural. Durante los últimos años, la ex ministra, especialista en temas de políticas sociales, pobreza rural, inclusión financiera y desarrollo rural ha liderado el Grupo de Diálogo Rural en Perú (GDR), desempeñándose como secretaria técnica de esta iniciativa clave para la ejecución del proyecto “Jóvenes rurales, una estrategia de diálogo de políticas”, de Rimisp, financiado por FIDA. 

Estos son algunos de los hechos que perfilaron a Trivelli para convertirse este año en la nueva presidenta del Consejo Internacional de Rimisp, principal órgano directivo de la organización, que guía y evalúa la marcha de la gestión del equipo en Latinoamérica. 

Carolina, ¿cómo recibes la invitación para asumir como presidenta del grupo?

Recibo esto con mucho orgullo y alegría, porque Rimisp es una institución muy cercana a mi desarrollo profesional, y no solo con la que me gusta contribuir, sino también con la que me siento muy cómoda. Creo que parte del trabajo de los consejeros no solamente es venir (al consejo), sino involucrarse en la vida de Rimisp y aprovecharemos este año para ello.

¿Cuál es el rol principal de un consejero en una organización de este tipo?

La idea de tener un consejo asesor es poder tener una mirada un poco más distante; fuera de la operación regular. En mi caso, no se cumple tanto, pues sí, participo en la vida institucional de Rimisp en mayor medida que otros consejeros. Pero el fin es tener una mirada externa, que mira la figura de Rimisp y no solamente el detalle del proyecto, la actividad o la acción, sino la estrategia, la conformación institucional y la puesta estratégica que hace para trabajar los temas rurales en América Latina.

¿Por qué pensar en lo rural en la actualidad?

Hay que pensar en lo rural por las viejas razones, pero también por las nuevas.

El mundo rural hoy día sigue siendo consustancial al desarrollo económico, social y cultural de América Latina.

El grueso de los motores de crecimiento económico de la región está en lo rural.  El grueso de nuestra oferta diferenciadora (productores de alimentos, sobre todo) es rural. Pero, además, hoy los temas ambientales nos ponen un nuevo foco en repensar lo rural como fuente de diversidad, como fuente de sostenibilidad, como espacio de oportunidad y también de nuevos desafíos.

Por estas razones debemos repensar el desafío rural, porque incluso si la gente vive cada vez más en patrón aglomerado, eso no quiere decir que no está articulada con lo rural.

Las dinámicas rurales sí siguen estando alrededor de las dinámicas de los países de América Latina y el Caribe.

En este contexto, ¿qué papel cumple una organización como Rimisp, en el plano Latinoamericano?

En el plano regional hay varios roles. El primero es poner un foco en lo rural, mantener con nuevos insumos el debate sobre lo rural, sobre cómo entender los procesos y usar los procesos que están en lo rural para que haya mayor bienestar en la región; mayor equidad, mayor inclusión, pero también que se mantenga el crecimiento con las tensiones que implica poner todas esas dimensiones en lo deseable.

Lo segundo, es porque no tenemos soluciones rurales todavía probadas para resolver muchos de los desafíos de desarrollo, de bienestar, de equidad y de crecimiento, y, por lo tanto, tenemos todavía una agenda de trabajo pendiente.

Y tercero, porque hay un tema de desigualdades que hay que enfrentar desde una mirada integral, de lo rural respecto a lo urbano, de lo rural en este contexto ambiental, productivo, social y cultural.

Rimisp está definiendo áreas temáticas para profundizar en este nuevo ciclo. Jóvenes rurales y territorios, sistemas agroalimentarios y mujeres y territorios son algunos de ello, ¿cómo visualizas esta redefinición temas clave? ¿Qué tipo de cambio crees podría generar?

Las áreas temáticas que Rimisp ha identificado, según marcan en el plan estratégico, son el resultado de una primera vuelta de poner en práctica los objetivos estratégicos de la institución, y son el aterrizaje concreto de esos objetivos. Son las áreas en las que se va a avanzar. Yo creo que los temas en realidad, de mirar grupos particularmente vulnerables o críticos para lograr el desarrollo rural, son vitales. Mujeres y jóvenes en este caso es fundamental.

También, el retomar la entrada de la agricultura, es una apuesta muy fuerte para Rimisp y muy importante, porque hoy el desafío agrícola es distinto del que era hace 20 años, que era producir más. Hoy, el enfoque es producir más, pero más sano, más eficiente, con mayor justicia para el productor, pero también pensado en el consumidor final que es mayoritariamente urbano. Todo esto con además condiciones ambientales.  Es una configuración distinta de un viejo problema.

Sin duda el tema mujeres adquiere fuerza en la agenda  latinoamericana, y la organización interna de Rimisp no es la excepción. ¿Cómo visualizas esta nueva etapa, donde dos mujeres con experiencia en liderazgo –tú en la presidencia del Consejo e Ignacia Fernández, en la dirección ejecutiva- trabajan codo a codo dirigiendo Rimisp?

Es una muy buena señal que haya liderazgos consolidados femeninos en las instituciones. No solamente por su directora (Ignacia Fernández), sino también las investigadoras principales, y ahora la presidencia, para marcar que una institución como Rimisp está totalmente abierta a buscar talento, pero también a reconocer que determinados grupos han sido súper presentados y vale la pena hacer una apuesta que ayude a romper los estereotipos que reproducen muchas de estas instituciones. En particular las más ruralistas, donde el tema de género toma un poco más de tiempo en entrar.

El estilo probablemente va a ser distinto; ni mejor ni peor, distinto.

¿Qué desafíos te has propuesto para este nuevo cargo?

Este es el fin de un ciclo del Consejo Internacional. Yo soy el último grupo que queda de un organismo como este, que lleva muchos años trabajando juntos, y hacer un proceso de renovación ordenado, que consolide una forma de opinar, de aportar a Rimisp desde afuera, desde una mirada estratégica, es lo que hay que consolidar. Entonces, creo que cuando termine mi período en un año, lo que esperamos es que haya una dinámica de Consejo, con renovación automática y permanente, que ya no requiera que tomemos la decisión de renovar el consejo, sino que quede establecido así. Eso va a ser bueno para Rimisp.