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Jóvenes y Territorios

El desafío de seguir aportando al bienestar de las juventudes latinoamericanas

31 enero, 2019

“Nuestra apuesta, de aquí a cinco años, es haber contribuido a disminuir brechas de desigualdad social en dos niveles: entre jóvenes rurales y urbanos, así como entre jóvenes rurales y adultos rurales”, explica María Ignacia Fernández, directora ejecutiva de Rimisp.


En América Latina sí importa el lugar donde se nace, así como el territorio donde se crece. Rimisp inicia este nuevo ciclo de trabajo, poniendo la lupa sobre las y los jóvenes latinoamericanos y las brechas significativas que se manifiestan en las trayectorias de sus vidas cuando se desarrollan en territorios rurales. 

“Nuestra apuesta, de aquí a cinco años, es haber contribuido a disminuir brechas de desigualdad social en dos niveles: entre jóvenes rurales y urbanos, así como entre jóvenes rurales y adultos rurales”, explica María Ignacia Fernández, directora ejecutiva de Rimisp. Ahondar en este ámbito tiene como objetivo “aportar al bienestar de los jóvenes rurales, a través de políticas públicas, que aseguren oportunidades equivalentes, en distintos contextos territoriales”.

Si bien la organización hoy propone dar énfasis al tema Jóvenes y Territorios, la experiencia en la materia ya suma varios años y la evidencia obtenida en las investigaciones regionales, demuestran que –efectivamente-, el lugar donde viven los y las jóvenes, influye positiva y también negativamente, en sus vidas. A la hora de desplegar su potencial, por ejemplo, las características del territorio ofrecen una serie de oportunidades o restricciones, tanto en el ámbito laboral, como en lo que respecta a espacios organizacionales, comunitarios y entramados institucionales.

Rimisp reconoce en los jóvenes rurales un gran potencial para enfrentar uno de los desafíos más importantes de esta época en el campo: la transformación rural inclusiva y sostenible.

Al comparar a los jóvenes rurales con los adultos rurales, lo habitual es que los primeros tengan mayor escolaridad, mayor proximidad a la sociedad de la información y al uso de nuevas tecnologías, así como mayor capacidad de innovación y alta conciencia ambiental, cualidades que en conjunto facilitan un tránsito fluido entre lo urbano y lo rural.

“Los jóvenes son muy innovadores y se mueven mucho mejor entre el mundo rural y el urbano. Ellos también tienen un potencial gigantesco para contribuir a procesos de transformación rural inclusivos. Por lo demás, tienen una serie de herramientas que la actualmente la política pública está desperdiciando”, comenta la directora ejecutiva.

No obstante, hoy, las escasas políticas públicas con foco en los y las jóvenes no responden a estas particularidades, pues no distinguen entre lo urbano y lo rural, es decir, son indiferenciadas. Incluso, en lo que respecta únicamente a las políticas de desarrollo rural, no existe diferenciación entre el universo de los adultos, respecto al de los jóvenes. 

Experiencia y aprendizajes adquiridos

“No se trata de repetir políticas públicas pensadas para jóvenes urbanos, sino de mirar cuáles son las particularidades de los jóvenes rurales, sus anhelos y aspiraciones para un nuevo set de políticas diferenciadas para esos jóvenes rurales. Esa es la primera lección”, dice Ney Barrionuevo, director de Rimisp Ecuador, haciendo un recuento de los aprendizajes adquiridos durante los últimos años de investigación aplicada en la materia.

Rimisp se propuso en 2017 trabajar para reducir brechas de desigualdad social entre jóvenes rurales y urbanos, así como entre jóvenes y adultos rurales, para aportar a su bienestar. Con dicho objetivo se trazó un camino claro, a través de un proyecto ancla de la organización, se trata de “Jóvenes rurales y territorios: Una estrategia de diálogo de políticas”, iniciativa impulsada gracias al apoyo financiero del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA). Este proyecto, que aún está curso, busca mejorar las oportunidades económicas y de inclusión social de los jóvenes rurales, a través de la evidencia generada en investigación y análisis de políticas y el compromiso con los gobiernos de cuatro países de América Latina: México, Colombia, Ecuador y Perú.

Proyectos como este han permitido a Rimisp y a tomadores de decisiones mejorar el conocimiento y la comprensión, acerca de las dinámicas de generación de ingresos de los jóvenes rurales a nivel territorial y conocer cuáles son los marcos institucionales, políticas y presupuestos dirigidos a este grupo.

Al respecto, Juan Fernández, investigador principal de Rimisp y coordinador de “Jóvenes rurales y territorios: Una estrategia de diálogo de políticas”, dice que son muchos los avances alcanzados, especialmente, “en materia de generación de evidencia, como estudios y análisis sobre las aspiraciones y trayectorias de los jóvenes rurales, sobre sus dinámicas migratorias en los países y de la oferta pública existente dirigida a la juventud rural”. 

A esto, Ney Barrionuevo suma como aprendizajes, desde la experiencia de la Oficina Ecuador: “la necesidad de involucrar a estos grupos activamente en la reflexión colectiva, sobre su problemática, sus aspiraciones, pero también en el diseño de las soluciones. Es decir, no solo consultarles, sino darles voz”, y finaliza aseverando que es clave, “el involucramiento temprano, desde los mismos diagnósticos”.

Entonces, el desafío para Rimisp, en esta materia, apunta a comprender cómo la interacción entre las características socioeconómicas de los y las jóvenes rurales, sus aspiraciones, y las condiciones territoriales, pueden favorecer a su participación en los procesos de transformación rural en países de la región como Chile, Perú, Colombia, El Salvador, Guatemala, México y Ecuador.

Del mismo modo, la apuesta es visibilizar en la agenda pública y en el debate académico la prioridad que reviste atender la situación de la juventud rural, considerando su innegable potencial para la contribución a un desarrollo rural inclusivo.

Finalmente, con esto, Rimisp reafirma su compromiso por seguir trabajando para contribuir al desarrollo de políticas públicas más pertinentes para los jóvenes rurales, que combinen la generación de activos individuales y de oportunidades territoriales en Latinoamérica.