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Inclusión Social y Desarrollo

México

Dialogan agroindustriales en reunión del GDR México

7 julio, 2016

Conversan sobre desafíos y oportunidades en alianzas público privadas para fortalecer las cadenas de valor y la relación entre productores del campo y procesadores de alimentos.


Empresarios agroindustriales sostuvieron una reunión con el equipo operativo del Grupo Diálogo Rural México (GDR México) para conversar sobre esfuerzos y retos en la integración de redes de proveeduría con pequeños productores, así como para deliberar sobre rutas para mejorar las condiciones de colaboración entre los sectores privado, social y público en el medio rural.

Ello, en el marco que del proceso actual del GDR, de generación de propuestas de política pública con enfoque de inclusión productiva para afrontar la pobreza rural. Los empresarios participantes están vinculados a nichos de mercado con encadenamientos que involucran a pequeños productores y agricultura familiar en diversas ramas: alimentos funcionales, chía, linaza, avena, maíz, palma de aceite y chile, entre otros.

La reunión, realizada el 22 de junio en el Club de Industriales de Jalisco, en la ciudad de Guadalajara, fue encabezada por el Secretario Técnico del GDR, Gustavo Gordillo de Anda. Participaron Francisco Mayorga Castañeda, Director general de Industrias Melder, quien fuera titular de la Secretaría de Agricultura en el sexenio pasado y, como tal, uno de los líderes del GDR México en su primera etapa, 2011-13; Jacobo Cabrera Palos, Presidente del Consejo Agropecuario de Jalisco; José Luis Pérez Morett, Director general de Oleofinos; Alejandro Guzmán Larralde, Director general de Grupo Arancia; Francisco Mayorga Campos, Director general de Agronegocios NG; Laura Zulaica Ayala, Directora del Consejo Agropecuario de Jalisco; Jorge Mundo Dávalos, Gerente de Campo y Compras de Empresas Tajín; Fernando de la Torre Martínez, Responsable de Compras del Grupo Sesajal; Enrique Mérigo Orellana, ex asesor en el Foro Económico Mundial. Asimismo, estuvieron Santiago Ruy Sánchez e Isaí González, asistentes en el Secretariado Técnico del GDR.

La sesión inició con la presentación, por parte de Gustavo Gordillo, del GDR y sus actividades, así como de la asociación estratégica entre RIMISP-Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural y el Fondo Interamericano de Desarrollo Agrícola (FIDA) en América Latina. Durante la exposición del diagnóstico del medio rural del GDR México, señaló el contraste entre los indicadores globales de la actividad agroalimentaria y los de pobreza multidimensional y comentó las propuestas de tránsito de una política social asistencialista hacia una política de inclusión productiva.

Francisco Mayorga Castañeda señaló que todas las empresas convocadas se caracterizan por una cercanía con productores agrícolas en pequeñas escala. Esto responde a un interés de allegarse de materias primas para sus industrias, pero también por un profundo sentido de responsabilidad social.

Entre los comentarios expresados por los empresarios en la reunión destacaron:

1.- Algunos empresarios coincidieron en que sus redes de proveeduría funcionan con “contratos a la palabra”, esto es, se basan en la confianza y en relaciones de colaboración de muchos años. Sin embargo, esto puede fragmentar las cadenas de valor y limitar la capacidad de planificación. Para empresas con un crecimiento importante de las exportaciones, resulta cada vez más difícil obtener los volúmenes y las calidades requeridos, como en el caso del chile. Todos los participantes convinieron en la responsabilidad de las empresas procesadoras y exportadoras –“al final de la cadena”– de “jalar hacia adelante” a los demás participantes, especialmente a los pequeños productores en condiciones de pobreza.

2.- Hay empresas que están logrando resultados positivos con beneficios equilibrados en el desarrollo de cultivos novedosos como la palma de aceite o alimentos funcionales –por ejemplo la chía y el ajonjolí–. La palma de aceite en Campeche, Tabasco y Chiapas asegura un ingreso constante a los agricultores y su dinamismo ha impulsado procesos de organización de pequeños productores, que han logrado apropiarse de parte de la cadenaal invertir en molinos locales. Un elemento fundamental en el proceso fue el establecimiento de “reglas del juego” claras desde un principio, que dan certidumbre a los agentes y limitan impactos negativos como los ambientales. Persisten muchos retos, como la certificación de cosechas, los bajos rendimientos –que están al 50% de su capacidad por falta de fertilización y riegos emergentes— y las carencias en el acceso a la seguridad social y a los servicios de salud en las áreas de producción. Los representantes de empresas que se dedican a los alimentos funcionales mencionaron su fuerte involucramiento en estados como Jalisco, Michoacán y Sinaloa para dar garantías de compra a los campesinos, proveer capacitación, apoyo técnico a los productores y esquemas de financiamiento a cargo de las empresas.

3.- Los participantes expresaron interés por impulsar alianzas público-privadas en una visión no de empresas, sino de ramos productivos que busquen alinear y articular cadenas de valor. En ese sentido, un elemento necesario es el desarrollo de servicios de inteligencia e información de mercados y plataformas de compra-venta de productos, debido a que hoy día la falta de canales de comunicación limita las capacidades de colaboración entre productores y agroindustriales.

4.- Es necesaria la intervención gubernamental para propiciar ordenamientos territoriales y productivos. Hoy se observa un boom en la producción de miel, aguacate, berries y tomate cherry en el norte de Jalisco, pero los agroquímicos dañan la producción de miel. El Consejo Agropecuario de Jalisco ha creado tres “Faros del conocimiento” regionales, que funcionan como instancias para la detección de potenciales productivos, así como de riesgos sociales y ambientales. Lo que se requiere es mayor tecnificación de los pequeños productores y abandonar la orientación asistencialista de muchos de los programas gubernamentales. Para que los productores tengan mayor autonomía se requiere invertir en organización económica para alcanzar mayores escalas, y para reducir la dependencia hacia las instancias de gobierno. Un factor de riesgo es la inseguridad y la descomposición social, que deben ser combatidas con producción, productividad y rentabilidad.

Francisco Mayorga Castañeda señaló, como reflexión final, que México tiene un potencial productivo rural inmenso, pues es un país megadiverso en lo ambiental y cultural, con una cultura culinaria única, Patrimonio Intangible de la Humanidad. El país no cuenta con las grandes planicies, ni la densidad física o el tamaño de la explotación. En el mundo de los commodities la lógica de la producción es masiva, pero no en el mundo de los nichos, de las especialidades, de las microtendencias. El propósito de inclusión productiva de los pobres rurales tiene que considerar la comercialización y los mercados.

Gustavo Gordillo dijo que las experiencias internacionales constituyen referentes importantes: uno de los casos es Perú donde hubo una importante continuidad en la orientación de la política rural y es un país pionero en la articulación de las políticas social y de fomento productivo. Otra gran potencia es Chile, donde existen capacidades técnicas importantes. La experiencia en sus mercados está marcada por procesos para apoyar la pequeña producción y crear bienes públicos e infraestructura. Dijo también que, a diferencia de las escalas de producción de países como Brasil y Argentina, donde los agricultores familiares trabajan 200 hectáreas mínimo, en México el referente debe ser la capacidad de los países asiáticos para tener alta productividad y dinamismo en una estructura agraria donde predomina la pequeña escala. Hay muchísimo por hacer en términos de regulaciones, de equipamiento, de condiciones para la negociación, incluso mejorar las maneras como se comunican los problemas y las soluciones del sector. El tema de la confianza es central. Todos los indicadores que miden confianza en las encuestas de actitudes aplicadas en América Latina están por los suelos en relación con México. Hay además un problema de enforcement (acatamiento de leyes). Atender este asunto debe ser una prioridad de política clara y contundente.