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Pobreza y Desigualdad

Con los ojos puestos en los jóvenes rurales, Rimisp inicia elaboración del quinto Informe Latinoamericano Pobreza y Desigualdad

15 junio, 2019

La juventud rural estará en el centro de esta nueva publicación, área de estudio, que por lo demás, se posiciona como uno de los temas ancla de la organización, convirtiéndose en el motor de diversos proyectos en la región. 


En 2011, Rimisp – Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural emitía el primer Informe Latinoamericano sobre Desigualdad y Pobreza, publicación de alcance regional, que evidenciaba de manera certera cómo en América Latina no da lo mismo el lugar donde se nace y crece. 

Hoy, después de ocho años, la organización prepara la quinta versión de este Informe, con la certeza -que es de gran importancia- de insistir en profundizar en la dimensión territorial, para efectos del diseño de estrategias de reducción de las brechas de desigualdad, en miras de un crecimiento más armónico y equitativo en América Latina. Más, cuando la desigualdad cobra aún más relevancia en la agenda de discusión sobre desarrollo con la adopción de la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2015, la cual consiste en un plan de acción a favor de las personas, el planeta y la prosperidad que abarca las dimensiones económica, social y ambiental del desarrollo.

“Para nosotros, ahondar en lo territorial es muy evidente, pero es mucho menos evidente para la toma de decisiones en política pública”, dice María Ignacia Fernández, directora ejecutiva de Rimisp. “Del mismo modo, es central ahondar en los distintos aspectos de la desigualdad territorial, como lo hacemos con los Informes Latinoamericanos, que en versiones anteriores han abordado temas como género o empleo de calidad”, agrega. 

La serie de cuatro Informes Latinoamericanos desarrollados por Rimisp, ha evidenciado la existencia de severas brechas territoriales que persisten en el tiempo, en materia de salud, educación, ingresos, dinamismo económico e igualdad de género, impactando sobre las desiguales posibilidades de desarrollo de los territorios. Además, ha evidenciado que en todos los países de la región existen territorios rezagados, los cuales tienden a tener características en común: son más pequeños en términos de población, más rurales, tienen una mayor proporción de población perteneciente a pueblos originarios o afro descendientes y, en menor medida, tienen mayor proporción de población menor de 15 años.

En ese sentido, la directora ejecutiva explica: “Una cosa es mirar en general la desigualdad y pobreza, y otra diferente, es aportar a generar soluciones concretas. La desigualdad sigue estando ahí, pero ¿cómo hacemos para abordarla? En estos Informes lo que proponemos es precisamente entregar luces sobre cómo hacerlo en un subtema especifico, y en esta quinta edición hemos decidido focalizarnos en los jóvenes rurales y sus territorios, con perspectiva de género”.

Jóvenes rurales y territorios

La juventud rural estará en el centro del quinto Informe Latinoamericano Pobreza y Desigualdad, de Rimisp. Área de estudio, que por lo demás, actualmente se posiciona como uno de los temas ancla de la organización, convirtiéndose en el motor de diversos proyectos en la región. 

Las investigaciones que darán cuerpo a los estudios indagarán en las características de las dinámicas territoriales que pueden constituir una oportunidad para revertir la situación de vulnerabilidad que enfrentan los jóvenes rurales, tanto respecto de sus pares urbanos como de los adultos rurales.

Según estudios realizados por investigadores de Rimisp en el marco del proyecto “Jóvenes Rurales: Una estrategia de diálogo de políticas”, financiado por FIDA, aprovechar el potencial de contribución de los jóvenes al desarrollo de los territorios es un desafío crítico, pues si bien se trata de una generación más educada, con más capacidad de innovación y recursos simbólicos que sus pares adultos, aún no encuentra oportunidades de inclusión económica en las zonas rurales y opta por migrar a la ciudad, o permanecer en actividades ilícitas.

“Hablar de jóvenes rurales en este nuevo Informe tiene una consistencia lógica. Desde el inicio se han ido abordando las desigualdades territoriales, pero desde 2015, con Género y Territorios, se hizo un guiño a ciertos grupos específicos. Al hablar particularmente de la situación de las mujeres, aparece este elemento que ahora se refuerza con la mirada sobre los jóvenes. Con esto, se cierra la idea de que hay grupos específicos que están sometidos a desigualdades particulares y a dinámicas que se van superponiendo dentro de los territorios”, opina Juan Fernández, investigador principal de Rimisp y coordinador del próximo Informe.

Respecto a la importancia de relevar a los jóvenes rurales en esta nueva publicación, Ignacia Fernández, detalla: “Hay un potencial importante en dos sentidos: desde la mirada de los jóvenes rurales, en la perspectiva de apoyar sus procesos de inclusión y buscar, a través de una mirada territorial, cómo en distintas dinámicas territoriales, hay o no, oportunidades respecto a sus expectativas. Y también, desde el punto de vista de los propios territorios más rezagados, donde aprovechar el potencial que los jóvenes puede aportar en procesos de desarrollo más inclusivos”.

La juventud es una etapa clave para determinar la evolución de las desigualdades de origen, pudiendo éstas consolidarse, ensancharse o reducirse (CEPAL, 2016). Además, durante esta etapa, en donde se espera que los jóvenes transiten de la educación hacia el empleo, es indispensable que cuenten con oportunidades de inclusión económica. Entendiéndola en un sentido amplio, lograr la inclusión económica de los jóvenes requiere de atender múltiples dimensiones: educación, empleabilidad, salud y género, aspectos que serán observados y analizados por el equipo de Rimisp, a través del estudio de casos en tres países clave: México, El Salvador y Perú.

“Consideramos estos países, porque a través de la investigación con los Grupos de Diálogo Rural (GDR) que allí se han desarrollado, nos hemos aproximado a las expectativas y aspiraciones de los jóvenes rurales, y trabajando en los mismos países complementamos información con la mirada del potencial aporte de estos jóvenes a los territorios, y con lo que respecta a las dinámicas territoriales”, contextualiza la directora ejecutiva.

“Esta mirada sobre territorios y grupos específicos, como es el caso de los jóvenes, no está presente y es un área donde falta mucho por explorar. Por eso creemos que ésta puede ser una muy buena contribución del Informe Latinoamericano, que ya ha logrado constituirse como un informe de referencia sobre temas de desigualdades en Latinoamérica”, concluye Juan Fernández.

Esta quinta edición del Informe Latinoamericano verá la luz los primeros días de 2020. El Informe Latinoamericano sobre Pobreza y Desigualdad es preparado por un extenso equipo de investigadores y colaboradores y es conducido bajo la dirección de Rimisp – Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural.

Para su producción, cuenta con el apoyo financiero del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola, FIDA y la Fundación Ford.

(Fotos de Victor Manuel Chima Ortíz)