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Inclusión Social y Desarrollo

GDR México

Cassio Luiselli: Seguridad Alimentaria es posible con apoyo decidido a la agricultura familiar

17 agosto, 2015

El Secretario Técnico del GDR México participó en un foro internacional sobre agricultura familiar en el Senado de la República; compartió panel con el representante de FAO en México, Fernando Soto Baquero, quien consideró que el país tiene potencial para asegurar su alimentación en cada metro cuadrado.


En México hay un nuevo impulso que revaloriza el medio rural y campesino, y eso debe aprovecharse para promover y desarrollar una estrategia de seguridad alimentaria donde el principal detonante sea la agricultura familiar, campesina e indígena, la cual implica al 80 por ciento de los productores del país, afirmó Cassio Luiselli, secretario técnico del Grupo Diálogo Rural México (GDR), al participar en el Foro Internacional para Fortalecer la Agricultura Familiar, Campesina e Indígena: por un Futuro para los Pequeños Agricultores, realizado en el auditorio “Octavio Paz” del Senado de la República el 14 de agosto.

Al dictar una conferencia magistral, dijo que en el mundo se está rompiendo el mito de que la agricultura de gran escala es la única que puede atender las necesidades alimentarias de la población. Hay 500 millones de productores pequeños en el planeta, que alimentan por lo menos a dos mil millones de personas, sobre todo en Asia, África y América Latina, y es un hecho que la solución a los problemas de alimentación pasa por estos productores campesinos.

Dijo que hay fenómenos tales como la rápida urbanización y la preeminencia de los supermercados como intermediarios para el abasto de alimentos –“en América Latina cerca de 60 por ciento de las personas acuden a los supermercados”- y por ello debe buscarse integrar allí a las cadenas campesinas, pues hoy puede observarse la presencia en los anaqueles de harina de trigo italiana o arroz de la India, o guacamole hecho en Los Ángeles, California, con aguacates mexicanos y mano de obra también mexicana.

Afirmó que la agricultura de pequeña escala es clave y tiene un importante potencial productivo –incluso más que la de gran escala, como lo han probado estudios hechos por Rimisp-Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural-, pero requiere apoyársele de forma decidida, impulsando el asociacionismo, y el acceso de los campesinos a recursos, insumos, extensionismo, tierra y a cadenas de valor de mercados locales y regionales. Asimismo acceso al crédito, pues hoy sólo nueve por ciento de los agricultores familiares cuenta con financiamiento.

Destacó el aspecto territorial. Señaló que la estrategia propuesta de seguridad alimentaria –que estaría atendiendo el derecho a la alimentación, considerado ya en la Constitución mexicana- debe focalizar los apoyos con base en población objetivo pero también de manera territorial. “Hay zonas marginadas con potencial, pueblos entrañables de la República que hemos visto languidecer por falta de apoyos y que deben tener una nueva vitalidad; debemos revalorizar los territorios locales”.

Asimismo, dijo que la estrategia debe considerar no sólo a los productores, sino a los trabajadores del campo y a los avecindados; debe reconocer las diferencias agroecológicas de las regiones del país, y también debe tener eficiencia técnica, dados los desafíos de agotamiento de recursos como el agua. Debe integrar el abrir acceso a los campesinos a insumos fundamentales como las semillas –las cuales hoy están en manos de oligopolios-, los fertilizantes y por supuesto el crédito. “Esto pasa por los bienes privados, pero sobre todo y fundamentalmente por ver los bienes púbicos. En esta fiebre de dejar al mercado casi todo, en México y el mundo, se han abandonado los grandes esfuerzos de investigación y desarrollo, de semillas, de biopesticidas, de investigación básica, de extensionismo”. Todo eso debe ser revertido, “hay que volver a los bienes públicos”, dijo.

En el mismo foro participó Fernando Soto Baquero, representante en México de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). Dijo que el sistema alimentario mundial muestra desafíos y contradicciones.

Hacia el 2015, afirmó, está el reto de generar más de cinco mil millones de toneladas a alimentos para atender a una población que sumará unos nueve mil 300 millones de personas, pero esto deberá ocurrir con recursos limitados de tierra, agua y biodiversidad, dado el cambio climático. Por otro lado, agregó, la agricultura tiene dos caras: es responsable de casi la mitad de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) que producen aumento de temperatura y por otro lado es amenazada y muy vulnerable con la desertificación y la pérdida de diversidad y de suelo, desertificación.

Una contradicción más es que el mundo produce suficientes alimentos, y a pesar de eso hay cerca de 800 millones de personas que sufren hambre. “Entonces el problema fundamental está en el acceso a los alimentos más que en la producción”. Además de que la producción se realiza llevando a su límite los recursos naturales y los sistemas ecológicos, provocando la degradación y pérdida de suelos, el agotamiento y la contaminación de agua, la pérdida de biodiversidad, la deforestación, y un agotamiento de las pesquerías, más de la mitad de las cuales están hoy en su aprovechamiento máximo.

“O sea hay una alta productividad, una alta cantidad de alimentos, pero mediante un paradigma y un sistema productivo que atenta contra la posibilidad de que las generaciones futuras puedan tener lo mismo que nosotros tenemos ahora. En México el costo del agotamiento y de la degradación de los recursos naturales representó en 2012 cerca de 6.3 del Producto Interno Bruto (PIB). Eso es casi el doble de lo que aporta el sector primario al PIB del país”.

Dijo que atender el desafío de alimentar al mundo en el futuro implica un cambio de paradigma en el modo de producción y de consumo. “Es allí donde aparece el papel de la agricultura familiar, campesina e indígena en América Latina, desde el punto de vista de su potencial productivo y de su aporte al manejo, protección y recuperación de los recursos naturales (agua, suelos y biodiversidad)”.

Dijo que esta agricultura campesina representa 80 por ciento de todas las explotaciones agrícolas que hay en AL, provee entre 27 y 67 de la producción alimentaria, con diferencias en cada país; tiene una participación de entre 55 y 77 en el empleo agrícola y cubre entre 12 y 67 de la superficie agrícola del subcontinente.

En México esta agricultura tiene el gran potencial para lograr que haya seguridad alimentaria “en cada metro cuadrado”, que no haya hambre en ningún rincón. Ello porque 67 por ciento de las unidades productivas del país cuenta con predios menores a las cinco hectáreas, aportan 40 por ciento de la producción agropecuaria y 57 por ciento de los empleos agrícolas.

En los medios

Cambiar políticas agroalimentarias, clamor durante foro en el SenadoJornada. México. 17 de agosto 2015

Inútiles subsidios vs el hambre: baja producción alimentaria y mueren 30 a diario por esta causaMéxico Legisla. México. 16 de agosto de 2015

FAO y expertos urgen a impulsar programas de inversión para pequeños productores del campoCoordinación de Comunicación Social – Senado de la República. México. 14 de agosto 2015

Urgen impulsar programas de inversión para productores del campoCambio Digital. México. 14 de agosto 2015

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