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Inclusión Social y Desarrollo

GDR Perú

Carolina Trivelli: “Los jóvenes rurales no son una población prioritaria para el Estado”

11 enero, 2019

La secretaria técnica del Grupo de Diálogo en Perú (GDR – Perú) e investigadora principal del Instituto de Estudios Peruanos (IEP), destacó el trabajo realizado por la unidad peruana en su balance 2018. 


Conversamos con Carolina Trivelli, secretaria técnica del GDR e investigadora principal del Instituto de Estudios Peruanos (IEP), quien destacó el trabajo realizado por la unidad peruana en su balance 2018.  La economista, especialista en temas de pobreza, políticas sociales y desarrollo rural,  destacó el trabajo realizado por la unidad peruana del Grupo de Diálogo Rural en 2018 y detalló que el logro principal identificado fue la realización de un evento amplio co-organizado con dos universidades y con el apoyo de varias entidades, mientras que el mayor problema fue la altísima rotación de los representantes del sector público y la débil institucionalidad pública interesada en el grupo de jóvenes rurales.

¿Cómo evalúan el trabajo del año del GDR Perú? ¿Cuáles fueron los grandes logros del grupo?

El trabajo del GDR Perú ha sido continuo a lo largo del 2018. Nos reunimos 11 veces en el año y organizamos un evento sobre juventud rural en alianza con dos universidades (PUCP y UARM). Estas reuniones nos permitieron profundizar el intercambio de información, el diálogo y la incidencia fuera del propio GDR.

En el 2018 se incorporaron nuevos socios, como los representantes de un nuevo proyecto liderado por UNESCO sobre secundaria rural, un grupo de representantes del sector privado (del sector agroexportador y del sector minero) y la incorporación de una Congresista de la República (con su equipo asesor).  Este es un logro importante, porque permite refrescar el GDR con nuevas voces con nuevas perspectivas y ampliar las redes de influencia del diálogo dentro del GDR.

También se publicó un documento de trabajo y se trabajaron nuevas cifras (del Censo) con novedades sobre juventud rural.

El mayor problema fue la altísima rotación de los representantes del sector público y la débil institucionalidad pública interesada en el grupo de jóvenes rurales.

El logro principal fue realizar un evento amplio co-organizado con dos universidades y con el apoyo de varias entidades. Tuvimos tres bloques: uno académico, uno con voces de los jóvenes y uno con hacedores de políticas en el sector público y privado. Tuvimos la participación de representantes de empresas, investigadores, miembros de entidades públicas y de dos congresistas de la república.

¿Cómo se forjó el trabajo del documento “Geografías de la resiliencia” y cuáles fueron los principales hallazgos respecto a la realidad de jóvenes rurales en Perú? 

El documento da cuenta de la situación de los jóvenes rurales y de cómo ellos se ven así mismos. Da cuenta de la alta movilidad que se da a lo largo de su vida y de cómo usan los distintos “capitales” que poseen, donde su capital social (familiar y comunitario), así como su capital territorial juegan un rol importante es la definición de sus experiencias y sus aspiraciones. Sorprende que si bien el estado está muy presente como proveedor de servicios básicos, que ha venido ampliando su cobertura para los jóvenes –sobre todo en salud, educación y telecomunicaciones- aun no prioriza ni atiende a este grupo.

¿Dicho documento ya comienza a tener algún impacto entre tomadores de decisiones en el ámbito de las políticas públicas del país?

El documento es un insumo para plantearle a los distintos actores la necesidad de mirar con una mirada más amplia y menos estereotipada a los jóvenes y sus aspiraciones, no es un documento de política (a pesar de que tiene algunas recomendaciones para hacedores de políticas). El objetivo es permitir a los actores conocer a los jóvenes y sus pecualiaridades.

¿Cómo se configura la presencia del Estado en las zonas rurales de Perú y cómo se relaciona con los jóvenes?

El estado está presenten de manera limitada en el ámbito rural. Si bien hay cobertura de los principales servicios básicos (salud, educación, identidad, etc.) la calidad de estos servicios en lo rural es sustantiva menor que la de las zonas urbanas. Esto en parte explica la mayor presión de las familias rurales de “enviar” a sus jóvenes a otras zonas para que puedan acceder a mejores servicios.

Sin embargo, los jóvenes rurales no son una población prioritaria para el Estado, y por ende no hay una oferta de servicios particularmente adecuada a sus demandas, ni siquiera en los servicios básicos.

¿Qué propuestas emergen del GDR para mejorar las políticas públicas del Estado con los jóvenes rurales?

En el 2019 hemos creado 7 grupos de trabajo para delinear propuestas concretas (e implementables) para jóvenes rurales. Los siete grupos son: educación (sobre todo en temas de secundaria rural –para que sea pertinente para territorios rurales y para las aspiraciones de los jóvenes- y formación técnica en territorios rurales), empleo y emprendimientos para jóvenes en el medio rural, institucionalidad para la juventud rural (para identificar como articular los limitados esfuerzos institucionales actuales a favor de jóvenes rurales), participación social y política de los jóvenes (para asegurar su voz en los espacios de toma de decisión relevantes para ellos y para sus territorios). Adicionalmente, se trabajarán 3 temas puntuales relevantes para las oportunidades de inclusión económica de los jóvenes rurales: agroecología, acceso a activos productivos y esquemas de transmisión intergeneracional de estos, y  potencial de las tecnologías de información y comunicación.

¿Cómo la tecnología ha cambiado las rutinas de los jóvenes rurales y qué oportunidades puede representar para su desarrollo y el de sus localidades?

La evidencia (y el debate sobre ello trabajado en una sesión del GDR en 2018) demuestra que, habiendo un enorme potencial en la tecnología, aun su impacto en las oportunidades de los jóvenes es limitado. Si bien los jóvenes rurales acceden y usan las nuevas tecnologías, aun este uso no es suficiente –ni en tiempo, calidad y profundidad- para generar nuevas oportunidades económicas. Por el contrario, estas tecnologías si han cambiado patrones de interacción social entre los jóvenes rurales y entre estos y otros actores, de su entorno rural y de fuera de el. Hay mucho potencial, pero aun también muchas restricciones.