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María Ignacia Fernández

Balance regional: “Empieza a consolidarse una forma de trabajo entre una oficina regional y un conjunto de oficinas país”

28 diciembre, 2018
  • La directora ejecutiva de Rimisp realizó un balance del año, se refirió a las nuevas áreas de trabajo, el escenario de las oficinas país y a la reciente donación de Fundación Ford para el fortalecimiento institucional.

En 2015, María Ignacia Fernández asume la dirección ejecutiva de Rimisp – Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural. Con esto, la Doctora en Sociología de la Universidad de Barcelona, asume también el desafío de dar curso a una nueva etapa de la organización, liderando un nuevo ciclo de gestión institucional, marcado por la apertura de oficinas en México (2014) y Colombia (2015), la renovación del equipo de investigadores y la ampliación de la agenda temática de Rimisp para una comprensión más integral de los procesos de transformación rural con perspectiva territorial.

Hoy, cuando ya se cumplen casi tres años de este proceso, Rimisp comienza a ver los frutos del trabajo focalizado en dicho objetivo. Y para comprender mejor los avances a nivel regional y nacional, conversamos con la directora ejecutiva del Centro de Estudios, para evaluar los logros relevantes que se visibilizaron este 2018.

La especialista en política social, descentralización y desarrollo territorial realizó un balance del presente año, se refirió al escenario actual de las oficinas país, a la reciente donación de la Fundación Ford para el fortalecimiento institucional y puso en valor la definición de las áreas de trabajo clave de Rimisp: Jóvenes y Territorios; Género y Territorios, Sistemas Agroalimentarios, Conflictos Socioterritoriales y Calidad institucional.

¿Cuál es el balance a nivel regional de este 2018 en Rimisp?

En términos generales, ha sido un muy buen año en lo interno, porque empieza a consolidarse una forma de trabajo entre una oficina regional y un conjunto de oficinas país que permite responder -al mismo tiempo- a la necesidad de una agenda de investigación sólida y establecida. Estamos cerrando el año con la identificación de cinco temas, o áreas de trabajo, en las cuales Rimisp quiere priorizar su propuesta de investigación y eso va muy de la mano con lo que ha sido el año en temas de prioridades y apuestas de investigación, y que combina eso, con la creciente capacidad de incidencia en las oficinas país, que fueron apuestas país: apuestas en términos de visibilidad, de presencia.

¿Podrías referirte a la situación actual de cada oficina?

Colombia, con una oficina que cada vez diversifica más sus fuentes de financiamiento. Por tanto, con el foco fuertemente puesto en apoyar políticas públicas, no lo hace solo a través de convenios con el Estado, sino que tienen proyectos con la Unión Europea para el fortalecimiento de la sociedad civil, y además, apoyo de distintos donantes privados.

Ecuador, con una consolidación creciente del diálogo como estrategia para convocar a otros actores, tanto en términos de espacio de discusión y legitimidad como de cofinanciamiento, ya no solo al nivel del Grupo de Diálogo Rural (GDR), sino que también del Grupo de Diálogo Andino (GDA), que fue un logro súper importante, también en materia de convocar actores y comprometerlos en una propuesta atractiva.

En México, ha sido un año de generar propuestas y recomendaciones que han ayudado a colaborar con el gobierno que se inicia, un gobierno que lleva recién un mes, y con el que ya llevamos trabajando -no solo en la nueva Secretaría de Agricultura, sino también con perspectivas sobre juventud rural, agenda de biodiversidad cultural, y con todo lo acumulado que hemos ido generando a lo largo del año, y que ya se está traduciendo en un trabajo con el nuevo Gobierno.

En Chile, estamos comenzando a configurar una agenda, no tanto de trabajo a nivel nacional, sino que en tres frentes: Región de Ñuble (la más pobre del país y la con mayor sector rural) que es particularmente relevante, en términos de estrategias de intervención, desde las propuestas de Rimisp, para abordar problemas con foco en una política de desarrollo rural.

También avanzamos en asociaciones con universidades regionales, vínculos que tienen que ver, justamente, con responder a qué es lo regional y cómo se constituye, y aquí las universidades se suman como actores específicos, desde las perspectiva regional  y en toda la línea de trabajo que ya veníamos desarrollando. Y lo último, las mesas de trabajo y el II Encuentro de Lideresas Indígenas, que también es una línea con la que hemos estado fuerte este año.

¿Cuáles son los desafíos internos y externos que visualizas para el 2019 en Rimisp?

El desafío interno fuerte es la apuesta de fortalecimiento institucional que estamos haciendo con la Fundación Ford, que nos permitirá terminar de delinear bien el rol de la Oficina Regional y las Oficinas País, y un poco más allá de eso, responder esta pregunta: ¿qué significa un Centro Regional con oficinas país?. Yo diría que ese es un desafío interno bien crítico, que también pasa por varios frentes y abre varias preguntas: ¿Los investigadores principales son más bien regionales? , ¿qué significa oficinas país volcadas a la incidencia?, ¿cómo se articula esa incidencia país con las propuestas más regionales?

Por primera vez en la historia de Rimisp tenemos acceso a una donación de carácter regional para el fortalecimiento institucional de nuestro Centro, sin duda esto nos va a permitir, durante un período de cinco años, pensarnos, fortalecernos, mirar el estado en el que estamos y cómo queremos que funcione la dinámica de una red de carácter regional, pero con una serie de Oficinas País, que tienen sus propios desafíos internos.

Queremos rescatar y relevar lo mejor de los 32 años previos, pero repensarnos en este nuevo escenario de centro regional con oficinas país.

Y sobre nuestro posicionamiento hacia el exterior, tenemos dos donaciones o dos relaciones importantes con donantes, también en fase de desarrollo y de creación de nuevos proyectos, se trata del vínculo con IDRC y FIDA. También queremos ir abriendo nuevas relaciones con otros donantes, pero fundamentalmente esas dos relaciones juegan un rol importante en la agenda 2019.