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Editorial

Apostamos por soluciones constructivas para la gestión de conflictos

2 septiembre, 2019

María Ignacia Fernández, Directora Ejecutiva de Rimisp 


La presencia de un conflicto socio-territorial dificulta la generación de dinámicas territoriales virtuosas, que combinen dinamismo económico, inclusión social y sostenibilidad ambiental. Esta constatación, que hoy día presentamos como un hallazgo de investigación, nos urge a trabajar con más fuerza en la búsqueda de soluciones constructivas para la gestión de conflictos que hoy limitan las oportunidades y el bienestar de millones de pobladores rurales a lo largo y ancho de América Latina.

 

Mientras publicamos estos hallazgos, América Latina se debate entre los recortes en las proyecciones de crecimiento derivados de una guerra comercial entre potencias mundiales que nos afectan abiertamente por nuestra alta dependencia de los recursos naturales, la deforestación de la Amazonía y otras manifestaciones de un cambio climático que alerta sobre la sostenibilidad de los recursos y del planeta.ç

 

Cuando -gracias al invaluable apoyo de la Fundación Ford- comenzamos a trabajar sobre conflictos socio-territoriales, lo hacíamos porque constatábamos que muchos de los territorios en que trabajamos se encuentran atravesados por la presencia de conflictos entre actores públicos, privados y las comunidades de origen, que imponen severas restricciones al ejercicio de derechos de los actores locales, al desarrollo económico, a la convivencia, o a la implementación de políticas públicas.

 

La creciente conflictividad territorial pone de manifiesto las diferentes concepciones existentes sobre la gestión de los recursos naturales, el medio ambiente y el territorio, poniendo en disputa el propio concepto de desarrollo.

 

Hoy tenemos evidencia para afirmar que efectivamente, la relación entre la existencia de conflictos y las posibilidades de quienes habitan en dichos territorios de acceder a un desarrollo integral se ven severamente limitadas. Ello nos obliga a alzar la voz y tomar posición.

 

Nuestro propósito de contribuir a que – independientemente de su lugar de origen, todas las personas tengan las mismas oportunidades de participar de un desarrollo justo, sostenible e inclusivo- simplemente no puede realizarse en ausencia de condiciones institucionales que reduzcan las asimetrías de poder de las partes en conflicto, aseguren el diálogo y la construcción de acuerdos y permitan el despliegue de distintas y complementarias alternativas de desarrollo.

 

Esta es buena parte de la agenda que nos mantendrá ocupados en los próximos años, poniendo especial atención a la situación de las y los jóvenes, de las mujeres rurales y de los grupos étnicos, que como viene demostrando nuestro trabajo en estos temas, lamentablemente enfrentan una serie de obstáculos que los sitúan en una situación de desventaja y vulnerabilidad, aún respecto de otros habitantes rurales.

 

Esperamos, como siempre lo hemos hecho en el pasado, que la nueva evidencia que hoy presentamos permita contribuir a un debate, a todas luces necesario, para la construcción de sociedades más sostenibles y equitativas.