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Capacidades para la Incidencia: Red para la construcción de paz territorial en el Alto Patía y Norte del Cauca

Análisis

Una mirada al dinamismo económico de la Subregión del Alto Patía y Norte del Cauca

13 noviembre, 2019

Rimisp, el Instituto de Estudios Interculturales de la Universidad Javeriana de Cali y la Fundación Avina, con el apoyo de la Unión Europea, avanzan en su ejercicio de generar insumos que permitan comprender las características de las dinámicas de desarrollo rural con enfoque territorial en Alto Patía y Norte del Cauca para apoyar los procesos de construcción de paz


El dinamismo económico se define como la herramienta de transformación productiva que permite la integración económica de los habitantes de un territorio a las cadenas productivas y garantiza la reducción en las brechas de pobreza, así como mejoras en la calidad de vida a través del mayor acceso a bienes y servicios públicos.

La iniciativa Capacidades para la Incidencia” analizó dos  indicadores oficiales sobre la dimensión de Dinamismo Económico estos municipios como parte del apoyo a los procesos de construcción de paz, con el propósito de entregar insumos basados en la evidencia para contribuir con el diseño de mejores políticas públicas .

Al analizar esta dimensión en los 24 municipios que integran la Subregión del Alto Patía y Norte del Cauca, el departamento del Valle del Cauca fue el segundo departamento que más aportó al PIB nacional con un 9,6% en el año 2015, mientras que el Cauca solo aportó el 1,7%, y Nariño el 1,6%. Este panorama refleja los desafíos de la Subregión, teniendo en cuenta que, de los 24 municipios que la componen solo 2 hacen parte del Valle del Cauca, 17 del Valle del Cauca y 5 de Nariño.

Para ello, se evaluaron los resultados de dos indicadores: El Valor agregado municipal y la Composición del Valor Agregado de la subregión, según datos registrados en Terridata del Departamento Nacional de Planteación (DNP).

El Valor agregado municipal (VAM) se refiere a la diferencia entre el valor de la producción total sin impuestos (producción bruta) y el valor de los consumos intermedios (costo de los materiales empleados en la producción). El indicador es presentado a pesos corrientes, lo cual quiere decir que no está ajustado a la variación en precios año a año y permite establecer el valor económico que se genera localmente en un municipio con los procesos de transformación. Al organizar de mayor a menor los resultados de todos los municipios a nivel nacional, se elabora un ranking que ilustra la importancia y dinamismo económico de la subregión frente al desempeño nacional.

En tal sentido, en el período 2013-2015, 16 municipios de los 24 que componen la subregión (66%) mejoraron su posición a nivel nacional, iniciando por Caloto (Cauca), que pasó de ocupar la posición 76 a nivel nacional en 2014 a la 66 en 2015; Santander de Quilichao (Cauca) de la posición 82 a la 71; Pradera (Valle del Cauca) de la posición 152 a la 123; y Miranda (Cauca) de la posición 152 a la 123.

Contrario a lo anterior, los municipios que presentan más retos son El Rosario (Nariño) que pasó de la posición 953 a la 959; Cumbitara (Nariño) de la posición 883 a la 901; Leiva (Nariño) pasó de la posición 852 a la 859; Policarpa (Nariño) de la posición 755 a la 771; y Los Andes (Nariño) de la posición 142 a la 767, es decir, todos municipios del Norte de Nariño. Esta situación también refleja su baja participación en el total de la producción del departamento.

Estos municipios se caracterizan por contar con una estructura productiva poco diversificada, y dependen en gran medida de las actividades de servicios sociales y personales. Uno de los factores que resulta ser determinante en este resultado es el bajo nivel de infraestructura vial, puesto que mientras los municipios del Norte del Cauca como Santander de Quilichao o Caloto cuentan con una gran infraestructura vial, los municipios del norte de Nariño tienen carreteras sin pavimentar y en condiciones muy deterioradas. Por lo anterior, es claro comprender por qué todos los actores del PDET de la Subregión reconocen la necesidad de implementar iniciativas que fortalezcan una infraestructura vial integral.

“Los resultados de este indicador evidencian que pese a la mejoría de la mayoría de los municipios en su desempeño económico, se requieren más esfuerzos hacia la articulación de los municipios con cadenas productivas, y acceso a herramientas para la consolidación de procesos de innovación, ya que aún muchos municipios se mantienen muy rezagados y generan muy poco valor agregado. Esto suele estar relacionado con problemas estructurales de infraestructura, asistencia técnica, acceso a financiamiento o procesos de comercialización exitosos. Si bien conocimiento y capacidades en el territorio para solucionar estos problemas y una muestra de ellos son las iniciativas presentes en el Plan de Acción Para la Transformación Regional de la subregión, se requiere todo el esfuerzo institucional y la voluntad política para avanzar en estos aspectos que benefician a todos los actores del territorio” afirmó María Clara Pardo, Coordinadora de la Iniciativa Capacidades para la Incidencia.

Por su parte, el indicador que refleja la Composición del Valor Agregado de la subregión hace referencia a la composición de la producción económica según las diferentes ramas de actividad.
Para el 2015 la rama de actividad económica que explicaba en mayor medida el total de valor creado en la subregión fue la Industria manufacturera que representaba el 26% del total de valor creado, sin embargo, cerca del 91% del valor agregado de esta rama se concentraba en tres municipios Caloto (48,2%), Santander de Quilichao (25,4%) y Miranda (17,6%).

Otras ramas de actividad según su participación en el total del valor agregado de la región son Actividades de servicios sociales y personales (16%); Agricultura, ganadería, silvicultura y pesca (15%); establecimientos financieros, seguros y otros servicios (14,1%); Construcción (13,6%); Comercio, reparación, restaurantes y hoteles (5,8%); Transporte almacenamiento y comunicaciones (4,6%); suministro de electricidad gas y agua (2,3%); Explotación de minas y canteras (2,1%).

En el caso del Norte del Cauca y el Alto Patía se mantiene una composición muy diferente entre municipios, y en tal sentido, las actividades que generan más valor agregado se concentran en pocos municipios. Adicionalmente, el análisis revela que pocos municipios mantienen altas participaciones en la creación de valor en la mayoría de las ramas, mientras que otros aportan muy poco en cada una de las ramas de la actividad económica. Tal es el caso de Santander de Quilichao, un municipio que cuenta con una estructura económica más diversificada, y con una alta dinámica e importante participación en cada una de las ramas de actividad. A él le siguen Pradera, Florida y Caloto.

Un aspecto especial que resalta el estudio es la interacción varios modelos de producción en la subregión. Los principales son: monocultivos y proceso de transformación industrial; economía campesina y étnica que integra monocultivos (especialmente café) con cultivos de pan coger; y la presencia de economías ilegales (narcotráfico y minería ilegal), que dadas sus características no suelen estar identificadas en las cifras oficiales.

“ Es necesario buscar la manera para mejorar la diversidad productiva de los municipios, especialmente el apoyo de iniciativas que fortalezcan los encadenamientos regionales hacia adelante y hacia atrás, pero también es prioritario reconocer la producción campesina y étnica y promover condiciones dignas, fortaleciendo cadenas productivas para desincentivar las economías ilegales y como un impulso a las condiciones fiscales de las entidades territoriales ” afirmó Ángela Penagos, Directora de la oficina de Rimisp Colombia.

Rimisp, el Instituto de Estudios Interculturales de la Javeriana de Cali y la Fundación Avina, con el apoyo de la Unión Europea, avanzan en su ejercicio de generar insumos que permitan comprender las características de las dinámicas de desarrollo rural con enfoque territorial para la construcción de paz