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Sistemas agroalimentarios

Agricultura Familiar Sostenible: Aprovechar su potencial para un desarrollo justo e inclusivo

31 enero, 2019

“La Agricultura Familiar Sostenible tiene un potencial de contribuir a la cohesión territorial. Muchos territorios de la región tienen en su base una cantidad importante de productores agrícolas familiares vinculados a mercados, que generan valor, pero que están subutilizados. Su potencial es una oportunidad económica para los agricultores y también para los territorios”, asegura Eduardo Ramírez, investigador principal de Rimisp.


Hace 30 años, Rimisp trabajó en investigaciones relacionadas al uso de tecnologías para la agricultura familiar, con el fin de mejorar la seguridad alimentaria y de reducir las brechas de desigualdad en los territorios rurales. Tres décadas después, el tema adquiere una inusual potencia. La Agricultura Familiar Sostenible fue definida como uno de los cinco grandes temas de Rimisp, entendiendo que su fortalecimiento coincide con los objetivos para alcanzar un desarrollo sostenible (ODS).

Hoy, la Agricultura Familiar es un tema de interés a nivel mundial. El cambio climático, la escasez hídrica en nuestros países latinoamericanos y consumidores preocupados por la calidad del alimento que ingieren, entre otras cosas, provocan que hoy se hable de los sistemas agroalimentarios. Y ahí es donde Rimisp toma una postura desde un sistema de agricultura familiar eficiente.

“Decir que una agricultura es más eficiente es hablar de un sistema, desde que produces hasta que consumes, cómo los agricultores usan los recursos para producir alimentos y cómo las cadenas llegan con esos alimentos a los consumidores. ¿Cuáles son los grados de desperdicio que generan, de ineficiencia y cómo es la distribución de beneficios?”, se pregunta Eduardo Ramírez, Magíster en Economía Agraria e investigador principal de Rimisp.

“Ahora el tema le compete a todo el mundo. Antes hablábamos de producir, pero ahora es producir para consumidores con necesidades no solo de alimentarse, sino de alimentarse bien”, agrega.

La apuesta de Rimisp, por lo tanto, es desde la responsabilidad ambiental y la equidad territorial como mecanismo para la reducción de brechas. Ney Barrionuevo, director de la oficina Ecuador, asegura que hay que apuntar al desarrollo sostenible de la Agricultura Familiar de pequeña mediana escala a través de políticas públicas que puedan “comprender cuáles son socialmente las realidades y las dinámicas de estos agricultores familiares, no solo desde la perspectiva social, sino también de mercados y territoriales”.

“El enfoque territorial que tiene Rimisp, permite un aterrizaje más realista que da cuenta de contextos que son muy diversos y que no pueden ser explicados llanamente desde una lógica nacional, que no percibe y reconoce esas diferencias en los contextos territoriales que van desde geografías diferentes, culturas diversas y dinámicas territoriales que tienen particularidades propias”, añade Ney.

Este mismo enfoque pone a los jóvenes agricultores familiares como los principales protagonistas de las transformaciones que Rimsip propone, no solo como beneficiarios pasivos de políticas o subsidios. La evidencia muestra la necesidad de un cambio profundo, donde, por ejemplo, la agricultura familiar –con aporte de todos los actores- logre superar el problema de la pobreza rural en nuestros territorios.

La Agricultura Familiar en América Latina

El escenario de la Agricultura Familiar no difiere tanto en los distintos territorios latinoamericanos. En todos los países la agroindustria tiene el desafío de modernizar sus cadenas de alimentos. Eduardo Ramírez cree que la Ley de Etiquetado en Chile –que establece advertencias a los consumidores por niveles altos de azúcares, ácidos grasos, etc.- plantea “una tensión evidente que se va ir resolviendo hacia una generación de alimentos más saludables. Las grandes formas de acceder a alimentos van a tener que cambiar, someterse a normas más rigurosas”.

En todos los países los supermercados funcionan de manera similar, así como las centrales de abasto y ferias. La clave, dice, es pensar y trabajar sobre una Agricultura Familiar vinculada a los mercados, que contrata mano de obra y con una aspiración de generar un sistema sostenible en su conjunto: preocupado por el uso eficiente de los recursos, por el medio ambiente y por generar sostenibilidad ambiental y social.

La Agricultura Familiar Sostenible tiene un potencial de contribuir a la cohesión territorial. Muchos territorios de la región tienen en su base una cantidad importante de productores agrícolas familiares vinculados a mercados, que generan valor, pero que están subutilizados. Su potencial es una oportunidad económica para los agricultores y también para los territorios”, agrega Eduardo.

Según los datos identificados por FAO, la Agricultura Familiar de pequeña y mediana escala representa más del 81% de las explotaciones agropecuarias en América Latina y el Caribe, además de involucrar a más de 60 millones de personas, las que a su vez tienen acceso a importantes recursos de la tierra como agua y bosques, lo que los hace un sector clave en los desafíos mundiales de sustentabilidad ambiental y protección de la biodiversidad. Por lo mismo son también quiénes más viven hoy los efectos que deja el cambio climático en sus territorios.

Agricultura Familiar desde Rimisp

Hoy Rimisp se ha hace cargo de la secretaría técnica del Grupo de Diálogo Andino, instancia de articulación entre distintos actores de la Agricultura Familiar para orientar hacia mercados inclusivos y sistemas agroalimentarios sostenibles. De hecho, la oficina en Ecuador participó activamente en la elaboración del Sistema Agroalimentario Sostenible de Quito.

En México, en tanto, Rimisp participó en el diseño del Programa de Apoyos Directos Producción para el Bienestar de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural. “Nos planteamos solucionar una serie de problemas de este tipo de agricultura de pequeña y mediana escala y potenciarla, y pensamos no exclusivamente en apoyos; hemos definido que el eje central sea un conjunto de servicios que puede brindar el Estado mexicano para atender a esta agricultura, todo ello alrededor y como una base de fortalecimiento del programa Producción para el Bienestar”, dice Héctor Robles, director de la oficina México.

En Centroamérica, en tanto, Rimisp apoya el Programa de Diálogo Regional Rural (PDRR), integrado por 24 organizaciones campesinas e indígenas de Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá. Esta instancia ha arrojado importante logros, como la constitución de la Política de Agricultura Familiar, Campesina, Indígena y Afrodescendiente (Pafcia), aprobada en julio de 2018 por el Consejo de ministros del Consejo Agropecuario Centroamericano (CAC).