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Dinámicas Territoriales Rurales

Las ciudades en el desarrollo territorial rural

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Autores: Julio A. Berdegué y M. Francisca Meynard

Octubre de 2012

Mensajes Principales:

  • Los territorios rural-urbanos, conformados por una ciudad y un entorno rural, son una realidad creciente que abre nuevas opciones para el crecimiento económico con más inclusión social en América Latina.

La concentración de poblaciones en las grandes ciudades se ha detenido. En el 2025, ningún país de América Latina tendrá más del 50% de su población viviendo en grandes ciudades, y en la mayoría de los países será menos del 40%. La población de las zonas rurales profundas seguirá cayendo y en el 2025 no va a superar el 30% en ningún país. En cambio, la concentración de población en los territorios rural-urbanos sigue creciendo. En el 2025 entre el 35% y el 65% de la población de los países de América Latina vivirá en ese tipo de territorios. Este fenómeno ya ha cambiado la realidad de las sociedades rurales, aunque las políticas públicas no lo hayan aún asumido.

  • Las personas, organizaciones y empresas se desenvuelven en territorios funcionales. Estos emergen y adquieren identidad a partir de la actividad de los actores sociales a lo largo del tiempo.

Un territorio funcional es un espacio que contiene una alta frecuencia de interacciones entre sus habitantes, sus organizaciones y sus empresas. Son espacios donde las personas viven y trabajan. Un porcentaje mayoritario de los habitantes de estos territorios funcionales, han nacido ahí. Las funciones que articulan y dan cohesión a estos territorios son económicas, sociales, culturales y ambientales. Lamentablemente estos espacios funcionales no tienen el necesario correlato en la organización y gobierno del Estado, que los divide en varios municipios. Los territorios rural-urbanos son aquellos que cuentan con una ciudad pequeña o mediana funcionalmente vinculada con un entorno rural.

  • Las ciudades confieren un conjunto de ventajas a los territorios de que forman parte. Estimulan el crecimiento económico y aceleran la reducción de pobreza, aunque agravan algunas desigualdades.

Los territorios rural-urbanos tienen ventajas en comparación con territorios rurales profundos: más y mejores servicios a las empresas y a las personas; más empleo y una economía más diversificada; mayor proporción de los excedentes económicos reinvertidos, ahorrados y/o gastados localmente; mejor acceso a los mercados para los agricultores familiares y otros pequeños empresarios rurales; mayor participación de las mujeres en el mercado laboral; menos emigración de jóvenes; más capital humano y mayor diversidad social; mejores vínculos con otras regiones y países; más poder político. Todo ello se traduce en mayor crecimiento y más reducción de la incidencia de pobreza. Sin embargo, también hay un aumento en la concentración del ingreso en comparación con los territorios rurales profundos.

  • Los sistemas de género en los territorios rural-urbanos son diferentes a los de los territorios rurales. Se reducen algunas desigualdades de género, pero otras se agravan.

Los territorios rurales profundos son expulsores de mujeres, especialmente jóvenes con más educación; esta tendencia no se observa en los territorios rural-urbanos con una ciudad mediana o grande. La participación de la mujer en el mercado laboral formal es significativamente mayor en los territorios rurales-urbanos que en los rurales profundos. Sin embargo, la discriminación salarial de género es mayor en los territorios rural-urbanos que en los rurales.

  • Apoyar el desarrollo de territorios funcionales rural-urbanos y de las ciudades en su interior, es conveniente para el país en su totalidad. Para ello hay opciones de política pública.

Las recomendaciones de política pública que hacemos apuntan a fortalecer el desarrollo y la cohesión de los territorios funcionales rural-urbanos; a resolver sus actuales déficits de gobernanza; a reconocer y a apoyar el papel de las ciudades pequeñas y medianas que los articulan, y; a enfrentar los efectos adversos que su desarrollo tiene en algunas dimensiones de la equidad y de la inclusión social.