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Dinámicas Territoriales Rurales

Documentos de discusión y presentaciones

Diálogo Rural Iberoamericano

 

Título: Crisis alimentaria y territorios rurales
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Autor: Martín Piñeiro – Director del Grupo CEO, Argentina
Resumen Ejecutivo: A partir del año 2004 y más claramente a partir del año 2006, los precios nominales de los alimentos han subido significativamente poniendo fin a un periodo de cuatro décadas caracterizado por la tendencia declinante de los precios alimenticios. Este incremento de los precios ha afectando a la economía mundial y en particular a los países que son importadores netos de alimentos. Este incremento de los precios ha sido especialmente importante en los alimentos básicos: aceites vegetales, arroz, trigo y productos lácteos.Sin embargo, medidos en dólares constantes, los precios de los alimentos son, en el año 2008, similares a los de la década del 90 y bastante inferiores a los de la década del 70. El problema principal no es el nivel de precios sino mas bien la rapidez del incremento, en términos nominales, que ha hecho difícil lograr los ajustes económicos necesarios. Esta alza de precios responde tanto a causas de carácter estructural y de largo plazo como a algunos hechos y comportamiento de corto plazo. Entre las primeras cabe señalar el mayor consumo de los países en desarrollo, especialmente en el Asia, el uso de productos agrícolas para la producción de biocombustibles,  el menor aumento de los rendimientos por hectárea a nivel mundial durante los últimos 15 años y la subida del precio del petróleo. Entre los segundos se encuentran la disminución de los stocks mundiales, el impacto negativo de factores climáticos y las mayores inversiones realizadas en el mercado de Chicago.La disminución de los precios experimentada durante el último mes confirmaría la hipótesis de que el enfriamiento de la economía mundial llevara a una estabilización de los precios  de los alimentos en un piso considerablemente mayor que el histórico, en términos nominales, que irán luego aumentando como respuesta a una expansión de la demanda mundial probablemente superior a la oferta. Este nuevo contexto internacional presenta desafíos y oportunidades para América Latina especialmente porque la mayoría de los países de la región son exportadores netos de alimentos.  La cooperación entre los países Iberoamericanos puede ser un instrumento importante para compartir experiencias y conocimientos y desarrollar propuestas de acción.

 

Título: Impactos diferenciados de la crisis por tipo de países y territorios en su interior
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Autor: Martine Dirven – Oficial a cargo de la División de Desarrollo Productivo y Empresarial de la CEPAL
Resumen Ejecutivo: Por ahora, no existen cifras comparables a nivel de la región que muestren los efectos del alza de precios sobre distintos grupos de personas y territorios. Es por esta razón que los impactos diferenciados de la crisis alimentaria se abordan aquí esencialmente por inferencias. Los quintiles de ingresos más bajos dedican una proporción mayor de sus gastos a alimentos que los demás hogares. Los hogares de zonas menos densamente pobladas -y especialmente los cuyo jefe de hogar trabaja en la agricultura- están sobrerepresentados en los quintiles más pobres.Como el aumento de los precios de los alimentos ha superado con creces el índice general de precios en la mayoría de los países, se puede inferir que, si no fuera por la posibilidad de obtener mayores ingresos, justamente por el alza de los precios agrícolas, los hogares agrícolas serían los más afectados por la situación actual. Entre los quintiles rurales más pobres hay una proporción importante de vendedores netos de alimentos básicos. Por lo tanto, si hubiera una transmisión correcta de precios, habría una transferencia de recursos desde los consumidores netos, la mayoría de ellos de zonas urbanas y de los quintiles más altos de ingresos.Canales de venta y mercados inexistentes, problemas de infraestructura, de costos de transporte y de transacción, así como una fuerte concentración de los agentes aguas arriba y abajo de la agricultura impiden, enlentecen, o disminuyen las señales de precios. Por otra parte, los agricultores que hacen un uso intensivo de insumos han visto sus ganancias mermadas por el aumento de precios que ha sobrepasado el de los alimentos. Algunos países han tomado medidas de efecto inmediato y de más largo plazo sobre los precios, con énfasis especial en los más pobres y, por primera vez en décadas, con renovado interés en la agricultura familiar y el mercado interno.  Los países importadores netos de commodities (agrícolas u otros), con baja recaudación fiscal, con instituciones débiles o dificultades para focalizar sus programas, se encuentran en mayores dificultades que los demás para tomar medidas, en especial las de corto plazo. Una de las muchas preguntas es si el interés político hacia la agricultura se mantendrá si los precios se estabilizan o disminuyen.

 

Título: Estrategias de desarrollo, políticas públicas y seguridad alimentaria en América Latina y el Caribe
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Autor: José Graziano da Silva – Director para la Oficina Regional de la FAO para América Latina y el Caribe
Resumen Ejecutivo: Este documento presenta el estado de la seguridad alimentaria hasta el 2007, como una revisión histórica de las políticas de seguridad alimentaria en América Latina y el Caribe en el contexto de las estrategias de desarrollo y finalmente una descripción de la institucionalidad, políticas, planes y programas de seguridad alimentaria en la región. Hasta el 2007 América Latina y el Caribe venía presentando avances importantes, aunque heterogéneos, como son: crecimiento económico, crecimiento de exportaciones, reducción de pobreza y hambre.Sin embargo, en Centroamérica y algunos países del Caribe han habido retrocesos o menores avances y los niveles de desnutrición crónica infantil siguen siendo altos.En el contexto histórico de las estrategias de desarrollo, la preocupación por las políticas de seguridad alimentaria se inicia en la etapa de industrialización dirigida por el estado y se centra en programas de alimentación y nutrición materno-infantil (50-60).Con la crisis del petróleo de los años 70 se impulsan políticas al aumento de la producción de alimentos y en los 80 (década perdida), 90 (etapa reformas de mercado) y principios del 2000 se amplían hacia el tema de acceso.Sin embargo, a partir de mediados de los  90s las políticas de seguridad alimentaria empiezan a perder importancia relativa frente al tema de pobreza y no es sino hasta mediados del 2000 que, junto al tema de nutrición, estas políticas empiezan a retornar a la agenda como políticas de seguridad alimentaria y nutricional. Es así como entre el 2002 y 2008 se aprobaron leyes de seguridad alimentaria y nutricional en cinco países (Argentina, Brasil, Ecuador, Guatemala y Venezuela). Esta tendencia histórica no significó un abandono de acciones que directamente e indirectamente, explícita o implícitamente, impactaran en la seguridad alimentaria.

 

Título: Políticas públicas y la nueva situación en los precios internacionales de los alimentos
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Autor: Fernando Soto Baquero – Coordinador del Grupo de Políticas de la Oficina Regional de la FAO para América Latina y el Caribe
Resumen Ejecutivo: Los países latinoamericanos han adoptado diversas medidas y han movilizado recursos para atenuar los impactos del alza de los precios internacionales de alimentos sobre la disminución de la capacidad de compra de la población y para fomentar una mayor producción interna de alimentos básicos. Los Gobiernos han  reforzado y/o creado nuevos programas  que apuntan por una parte a  fortalecer los sistemas existentes de protección social y, por otra, a reducir los precios internos de los alimentos.En forma complementaria, se han consolidado y generado nuevas iniciativas de coordinación y cooperación entre países, con el objetivo de facilitar el comercio de alimentos e insumos agrícolas y acceder a nuevas fuentes de financiamiento para aumentar la inversión en la agricultura e impulsar la producción de alimentos.Si la economía mundial no sufre una desaceleración importante, los precios de los alimentos básicos debieran caer, pero marcando un nuevo piso del cual no descenderán fácilmente. Esto hace que se mantengan los riesgos de  inseguridad alimentaria y nutricional en circunstancias en que la reducción de las vulnerabilidades de los hogares y de los Gobiernos es algo que no se soluciona únicamente con las medidas tomadas en el corto plazo sino que requiere de una visón y estrategia de largo plazo.Una agenda de políticas de seguridad alimentaria en una perspectiva de largo plazo, debiera poner su atención en el desarrollo de mercados agroalimentarios más competitivos, eficientes y equitativos, en un patrón de desarrollo agrícola que busque crecer con inclusión social, apostando en el aumento de la productividad de la pequeña agricultura,  en el abastecimiento de alimentos de consumo popular y en un sistema de protección social, cuya cobertura alcance también al sector rural.

 

Título: Posibilidades de acción concertada y coordinación interagencial para enfrentar la crisis alimentaria
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Autor: Enrique Murguía Oropeza – Coordinador para Centroamérica y el Caribe del FIDA
Resumen Ejecutivo: El mundo y especialmente los países de menores ingresos, se encuentran enfrentando una crisis que tendrá un impacto mayor en la vida de millones de personas. América Latina y el Caribe no es una excepción. De acuerdo a estimaciones preliminares de la CEPAL, un incremento del 15% en el precio de estos productos implicaría un crecimiento de la pobreza de casi 3 puntos porcentuales, que afectaría a más de 15 millones de personas.Diversas instituciones internacionales, entre ellas, El Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola – FIDA, están generando programas para enfrentar esta crisis. Este año FIDA anunció que estaba en condiciones de asignar un monto de hasta 200 millones para dar impulso inmediato a la producción agrícola en los países en desarrollo afectados por esta emergencia. El Banco Mundial está elaborando un plan que se propone la creación de medidas de corto y mediano plazo, como redes de protección social e incremento de la producción agrícola, entre otras. El BID propone la transferencia de dinero en efectivo a los pobres, bajo ciertas condiciones de inversión en capital humano.La Comunidad Europea (CE) está implementando una serie de medidas, entre las cuales está un ajuste de la Política Agrícola Común. Por su parte, las agencias de la Naciones Unidas se están coordinando para responder ágilmente a las peticiones de asistencia solicitadas por los países más afectados mediante medidas de apoyo inmediato a la producción y al comercio agrícola.

 

Título: Alcances sobre la agricultura familiar en América Latina
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Autor: Alexander Schejtman – Investigador Principal de Rimisp – Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural
Resumen Ejecutivo: Alexander Schejtman – InvesResumen Ejecutivo: En América Latina, las diversas referencias a los pequeños  productores agropecuarios emplean, de manera indistinta, las siguientes denominaciones: agricultura campesina, agricultura familiar e, incluso, agricultura familiar campesina.  Una estimación gruesa de su importancia,  nos indica que los más de 14 millones de unidades que la conforman,  representan entre un 30% (Chile) y más de un 60% (Nicaragua) de la producción sectorial, y entre un 60% y un 80% del empleo, con  una población vinculada de alrededor de 60 millones de personas.Con el objeto de dar cuenta de la alta  heterogeneidad que la caracteriza, han proliferado, desde fines de los 70  diversos intentos por construir tipologías de este sector  de productores. Al margen de su amplitud y variedad, todas distinguen, en un extremo, un estrato de subsistencia y en el otro, un segmento que genera excedentes comercializables de distinta magnitud. A pesar de ser productores importantes de alimentos, la reciente crisis sólo podría beneficiar a una exigua minoría. En la gran mayoría de los países, más del 80% de los pequeños  productores son, en rigor, compradores netos de alimentos. Más aún, información reciente para quince países de la región,  indica que en once de ellos, la incidencia de la pobreza era mayor en la agricultura familiar que entre la población rural del país.El reciente informe del Banco Mundial, “Agricultura para el Desarrollo”,  plantea una agenda  rural para países como los de la región, con un alto grado de urbanización y con estructuras agrarias bimodales. Es decir, con un segmento de empresas modernas y un vasto y heterogéneo sector campesino. A pesar de que se evidencia la demanda creciente por la  adopción del enfoque territorial para el desarrollo rural en América Latina, se cuenta con muy escasa experiencia sustantiva. Por ello, aparece como extraordinariamente promisoria la colaboración de países como España y Portugal que llevan ya un importante recorrido en esta materia.