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Jóvenes rurales y territorios: Una estrategia de diálogo de políticas

2017-2020: Jóvenes rurales, territorios y oportunidades

En Colombia se estima que 2,6 millones de jóvenes entre los 14 y los 28 años habitan en las zonas rurales en 2015, es decir el 24.5% de la población total rural. Esta cifra equivale al número de habitantes de ciudades capitales como Cali o Medellín, pero los jóvenes rurales, a diferencia de los habitantes en estas ciudades capitales, no cuentan con la misma oferta de servicios y programas que sus pares urbanos.  Debido a la dificultad para acceder a educación postsecundaria, a trabajos formales y la falta de oportunidades, se estima que cerca del 12% de los jóvenes rurales migra a los centros urbanos en busca de mejores oportunidades.

 Un factor agravante está relacionado con la presencia de cultivos de uso ilícito en Colombia. De manera particular, la proliferación de los cultivos ilícitos ha sido uno de los temas críticos en el marco de las políticas públicas colombianas y la expansión progresiva de estos cultivos ha representado una reducción de alternativas lícitas viables para los jóvenes que habitan en estos territorios.

Para el GDR Colombia esta es una situación preocupante porque se limitan las posibilidades de desarrollo de los  jóvenes como  actores claves en la transformación de los territorios rurales y en la construcción de paz territorial. Desde el mes de agosto de 2018, el GDR Colombia busca diagnosticar y conocer las características y realidades de este grupo poblacional para construir recomendaciones de política pública.

De manera preliminar, el GDR  identificó que actualmente los territorios afectados por los cultivos de coca presentan mayores retos para los jóvenes rurales en la definición de sus trayectorias. En ese sentido, es necesario profundizar en el mejor entendimiento de las dinámicas de estos territorios para presentar alternativas que mejoren las oportunidades de actividades lícitas y que se traduzcan en mejores ingresos y oportunidades para estos jóvenes.

A partir de ello se despliegan una serie de interrogantes relevantes para la labor del GDR en Colombia:

 

  1. Es necesario entender cómo las comunidades han respondido a las consecuencias de estas actividades y cómo el desarrollo de estas capacidades puede ser aprovechado en la creación de alternativas lícitas para la generación de ingresos y el desarrollo social.
  2. ¿Cómo conciben los jóvenes rurales de las áreas afectadas su propio territorio y cuál es su percepción frente a alternativas de desarrollo diferentes a las planteadas por los cultivos ilícitos?
  3. ¿Qué tan efectivos han sido los programas orientados a atender las problemáticas creadas por los cultivos ilícitos y en qué medida responden a las necesidades reales de los jóvenes rurales?
  4. ¿Qué tipo de programas o instrumentos son los más convenientes para esta población dado el entorno en el que se encuentran?

 

El GDR está conformado por expertos en temas de desarrollo rural, organizaciones sociales, internacionales, defensoras de derechos humanos con énfasis en temas rurales.

Desde el mes de julio de 2018, el GDR Colombia,  opera bajo la Secretaría Técnica de Ángela Penagos, directora de la oficina de Rimisp en Colombia.

Santiago Perry, Director de la Corporación PBA, y ex Viceministro de Agricultura y Desarrollo Rural, presidió la Secretaría Técnica desde sus inicios Colombia, discutiendo y realizando importantes aportes temas de desarrollo rural con enfoque territorial.