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Valorizar el patrimonio biocultural impulsa el desarrollo: Claudia Ranaboldo

5 Octubre, 2017

Claudia Ranaboldo, investigadora principal de Rimisp, destacó el potencial que tiene el desarrollo territorial como proceso de transformación multidimensional en los países de América Latina y el Caribe en Seminario Internacional realizado en México.


La especialista dictó una conferencia en el Seminario de Economía Urbana y Regional. Patrimonios Bioculturales, Indicaciones Geográficas y Desarrollo Territorial, organizado por el Posgrado en Economía de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Acatlán, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el 27 de septiembre pasado.

Claudia Ranaboldo, investigadora principal de Rimisp – Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural, destacó el potencial que tiene el desarrollo territorial como proceso de transformación multidimensional en los países de América Latina y el Caribe (ALC), donde 28.1% de la población vive en pobreza, con 69 millones de personas en condición de pobreza extrema, y donde, sin embargo, hay un gran patrimonio biocultural en condición de ser aprovechado.

Explicó que ese patrimonio biocultural se encuentra paradójicamente en territorios pobres, donde resaltan fenómenos tales como la discriminación, violencia, desigualdad y el deterioro ambiental. Y promover el desarrollo territorial valorizando ese patrimonio es una tarea prioritaria.

Mencionó indicadores que así lo muestran, todos ellos centrados en la región de América Latina y el Caribe. Entre ellos:

  1. La agricultura familiar (AF) tiene gran relevancia (provee entre 27% y 67% del total de la producción alimentaria, implica 81% de las explotaciones agrícolas, ocupa entre12% y 67% de la superficie agropecuaria y genera entre el 57% y 77% del empleo agrícola). Y esta agricultura familiar tiene el potencial de ser puente hacia la valorización del patrimonio biocultural (así como es clave también para procesos de paz, como ocurre ya en Colombia, y para el desarrollo rural sostenible, entre otros). La AF es fundamental para la conservación de la biodiversidad y de las tradiciones culturales.
  2. El 58% de la población sufre sobrepeso (64% en México) y 23% obesidad, y el principal factor social que determina la malnutrición es la falta de acceso a alimentos saludables, agua y saneamiento, servicios de educación y salud y programas de protección social, entre otros.
  3. Una de las dinámicas en la región consiste en una mayor tendencia a la creatividad, y al desarrollo de procesos propios, más que a la simple adaptación de modelos externos, incluyendo procesos innovadores basados en el concepto de “activo” y no de “pobreza”.
  4. Otras dinámicas son: se ha transitado desde la revolución verde (caracterizada por la homogeneización en la agricultura) hacia el reconocimiento de la diversidad como un valor. Y se observa la recuperación del rol clave de las políticas públicas a partir de un entramado complejo de actores públicos y privados y procesos de descentralización variados.

En el Seminario –donde participaron también Giovanni Belletti, de la Universidad de Florencia (con una ponencia sobre denominación de origen, y las estrategias de los sellos relacionados); Leonardo Granados, de la Universidad Nacional de Costa Rica (quien habló de factores críticos para la calificación e implementación de indicaciones geográficas para productos agroalimentarios y artesanales), y Clemente Ruiz Durán, de la UNAM, como coordinador de la discusión–, Claudia Ranaboldo destacó que el patrimonio biocultural no es algo estático ni simple.

“Es un patrimonio que deriva de la experiencia y evoluciona con ella; hay múltiples niveles de conexión entre biodiversidad y diversidad cultural en los territorios; hay un reto de una gestión sistémica de recursos naturales y culturales; debe haber una capacidad de adaptación de las comunidades locales a los cambios globales; debe darse un ejercicio de los derechos por parte de los individuos y las colectividades, y representa un ‘diferencial´ que puede estimular la competitividad y la mejor calidad de vida de los territorios”.

Todo ello, evidentemente a partir del concepto de identidad cultural, que implica “sentido de pertenencia a un grupo social con el cual se comparten rasgos culturales como costumbres, valores y creencias”; que “puede trascender las fronteras, pero su origen se encuentra en un territorio”, y que “se recrea individual y colectivamente y se alimenta continuamente de la influencia externa”.

En el Seminario tuvo una participación Enrique Reséndiz, de la empresa Destiladora Etúcuaro, del estado de Michoacán, quien habló de la Norma Oficial Mexicana 070 para el mezcal, que fue modificada en 2016, la cual, si bien implica retos, pues por su lenguaje es poco comprendida por los productores de pequeña escala y por tanto dificulta la posibilidad de desarrollo de éstos, tiene la virtud de haber incorporado a todos los magueyes de los estados con denominación de origen para el mezcal, y además diversificó las categorías de productos que pueden ser llamados mezcales (convencional, artesanal y ancestral, con subdivisiones de añejado, reposado en vidrio, avocado y destilado), lo cual “hace pensar en que hay el interés de que los pequeños productores se beneficien, aun cuando sabemos que grandes empresas le están poniendo el ojo al mezcal”. Esto, dijo, hace una diferencia con el tequila, también con denominación de origen, cuyo negocio ha sido acaparado por empresas grandes.

Reséndiz comentó que a los productores de mezcal les falta aún mucha organización –“allí vamos, con paso lento”– y entre sus retos está que los consumidores tomen conocimiento de que hay mezcal en varios estados. “Ahora mucha gente cree que sólo Oaxaca produce mezcal” y son nueve estados con denominación de origen: además de Oaxaca y Michoacán, están Puebla, Guerrero, San Luis Potosí, Durango, Zacatecas, Guanajuato y Tamaulipas; otro desafío es que el público consumidor adquiera los mezcales, pues su precio es superior al del tequila, debido a que las variedades de maguey que son base del mezcal presentan menor rendimiento que la variedad del maguey que se usa para tequila, y además 70% de lo que paga el consumidor por el mezcal se destina a impuestos. Será importante impulsar el mezcal, dijo, pues ello apoyará la economía de muchas comunidades pobres.

Claudia Ranaboldo dijo que componentes para el desarrollo territorial y valorización del patrimonio biocultural son: a) sistemas de mercado y políticas públicas, b) generación y diseminación de conocimientos y c) expansión de capacidades. Sobre este último rubro, dijo que Rimisp ha realizado una labor intensa en Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador y Perú, y está interesado en trabajar también en México y Centroamérica.

Por medio de educación superior acreditada, formación especializada y aprendizaje territorial, Rimisp ha formado a más de 3 mil 500 actores nacionales y territoriales entre 2014 y 2017. En lo relativo a educación superior acreditada, cuenta con diplomados semipresenciales (como es el de Laboratorio Territorial, y Generación de Redes y Proyectos Conjuntos) o virtuales (como el de Gestión Cultural). Entre los egresados de estos diplomados están líderes comunitarios, rurales, indígenas y afrodescendientes; tomadores de decisiones y funcionarios públicos de niveles nacionales, regionales y locales; actores estratégicos de la sociedad civil, y docentes, estudiantes e investigadores. Según datos de 2016, la tasa de egreso fue de 97%; 14% de los egresados fueron indígenas y afrodescendientes; 88% del total fueron provenientes de ciudades intermedias y áreasrurales, y del total 59% fueron mujeres.

Los diplomados han tenido resultados, como es que la formación se aplique a territorios en 95% de los casos; creación de proyectos y generación de redes y proyectos conjuntos.