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Una reflexión sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en el Día de la Paz

1 Septiembre, 2016

Entre los desafíos claves de los ODS está enfrentar el hambre; propiciar condiciones de prosperidad equitativas para la población, implicando la perspectiva de género, y abordar la situación presente ya, e incluso crítica, de disminución de disponibilidad de agua y deterioro de otros recursos, como el suelo y la biodiversidad.


Como cada año en esa fecha, el próximo 21 de septiembre se celebrará en el mundo el Día Internacional de la Paz. El tema que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha decidido subrayar en la conmemoración de este 2016 es el de “Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS): elementos constitutivos de la paz”.

La Representación en México de Rimisp-Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural ve con simpatía esta decisión de la ONU, pues pone en la mira pública el reto que los 193 Estados Miembros de la ONU asumieron por unanimidad en septiembre de 2015, y que implica atender 17 ODS, también llamados Objetivos Globales (OG), esto es la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, donde tiene una relevancia particular el objetivo de eliminar la pobreza, junto con la protección del planeta y sus recursos naturales.

Temas que evidentemente son del interés de la red internacional de investigadores de Rimisp, y que han sido objeto de pesquisas, debates, diálogo e incidencia sobre políticas públicas en el ámbito de América Latina a lo largo de los 30 años de existencia de nuestra organización. Asimismo, temas estrictamente vinculados entre sí (pobreza-preservación del medio ambiente), donde tiene la mira puesta la Oficina de Rimisp en México, pues hasta ahora la prioridad de su trabajo se ha enfocado a mecanismos para enfrentar la pobreza rural por medio de la producción y la productividad pero con respeto a los recursos naturales; es el caso de la asesoría técnica que realiza en el Programa Piloto Territorios Productivos de PROSPERA.

Entre los desafíos claves de los ODS está enfrentar el hambre; propiciar condiciones de prosperidad equitativas para la población, implicando la perspectiva de género, y abordar la situación presente ya, e incluso crítica, de disminución de disponibilidad de agua y deterioro de otros recursos, como el suelo y la biodiversidad. Los ODS enfatizan la importancia de atender esta agenda teniendo en mente a la población actual del mundo pero también, y especialmente, a las generaciones futuras.

En las consideraciones que la ONU difunde a este respecto subraya, además de los retos señalados, ”la desigualdad social, las enfermedades, la corrupción, el racismo y la xenofobia, entre otros factores, [que] suponen un desafío para la paz y generan un terreno fértil para el surgimiento de conflictos. El desarrollo sostenible –afirma- contribuye de manera decisiva a disipar y eliminar estas causas de conflicto, además de sentar las bases para una paz duradera. La paz, a su vez, consolida las condiciones requeridas para el desarrollo sostenible y moviliza los recursos necesarios que permiten a las sociedades desarrollarse y prosperar”.

“Cada uno de los 17 ODS es un elemento constitutivo de la estructura mundial de paz. Resulta fundamental que movilicemos los medios necesarios para su aplicación, entre ellos, los recursos financieros, el diseño y la transferencia de tecnología y la creación de capacidad, así como el papel de las alianzas. Todos saldríamos beneficiados con ello, y cada uno de nosotros puede contribuir de alguna forma al respecto”, dice la ONU.

En lo que a México respecta en la atención de los ODS, cabe decir que en 2010 (luego de una década de preparación) se creó el Comité Técnico Especializado del Sistema de Información de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (CTESIODM), el cual se transformó el año pasado en el Comité Técnico Especializado de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (CTEODS). Esta instancia, encabezada por la Presidencia de la República –y cuyo perfil prevé la permanencia a pesar de cambios de gobierno—ha medido, mide y medirá los avances del país en los ODM primero y ahora de los ODS, con la participación de diversas instituciones, entre ellas de forma destacada el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) y el Consejo Nacional de Población (Conapo), pero también de varias Secretarías de Estado.

El CTODS tiene la encomienda de seguir midiendo, los avances de México en los ODS, es cierto, pero también de diseñar y adecuar la política pública para atender estos objetivos. Es aquí donde Rimisp observa un área de oportunidad en términos de investigación, reflexión e incidencia. La tarea del CTODS y de todos aquellos que quieren incidir por supuesto no es fácil, mucho menos conociendo la falta de flexibilidad e inercias que imperan en el aparato público. Pero el mandato viene de un compromiso en el seno de la ONU y especialmente es una necesidad evidente de tomar acciones para la sobrevivencia del planeta, y en condiciones sustentables y con justicia. Se trata de 17 ODS con 169 metas y 230 indicadores.