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Laboratorios territoriales

Una experiencia de diálogo para la valorización de los saberes locales de las mujeres del Norte de Chile

31 Julio, 2017

Recientemente este método fue utilizado en el marco del estudio de diagnóstico participativo con perspectiva de igualdad de género e interculturalidad, realizado por Rimisp en colaboración con ONU Mujeres.


Una característica fundamental de los proyectos encabezados por Rimisp es la implementación del diálogo como principal herramienta para la incidencia en las dinámicas de cambio en América Latina. Según las cualidades de las iniciativas impulsadas por Rimisp, las estrategias de uso de la metodología dialógicas han tomado formas diversas. Y una de ellas son los Laboratorios Territoriales (LABTER).

El LABTER es un método integrado de trabajo, generado por el Proyecto Desarrollo Territorial con Identidad Cultural (Proyecto DT-IC) y probado en diversos territorios de América Latina. Entre otros atributos, aporta a estimular el diálogo y la creatividad grupal, al impulsar –a través de una conversación horizontal entre actores diversos en campo– un conjunto de actividades prácticas y reflexivas, articuladas entre sí. Las mismas que contribuyen a dar visibilidad al territorio para sus protagonistas y a generar insumos útiles para diseñar estrategias de desarrollo territorial sobre bases sistémicas.

Recientemente este método fue utilizado en el marco del Estudio de Diagnóstico Participativo con Perspectiva de Igualdad de Género e Interculturalidad, realizado por Rimisp en convenio con ONU Mujeres. Esta investigación constituye la primera etapa del Programa “Originarias – Programa para el Empoderamiento de mujeres indígenas en el norte de Chile para el desarrollo sostenible”, que está orientado al fortalecimiento de capacidades y competencias de liderazgo e incidencia política para el empoderamiento y la contribución participativa en el logro de la igualdad y desarrollo sostenible.

La implementación del LABTER -en este caso- posibilitó la visibilización de las iniciativas de las mujeres, así lo explica Pablo Díaz, investigador del estudio: “Los LABTER facilitaron un espacio de valorización de los recursos y habilidades de las mujeres indígenas de la macrozona norte, ampliando la mirada desde una lógica de brechas a una perspectiva de empoderamiento y capacidades”.

Comprendiendo los LABTER como espacios que buscan poner en común un enfoque de desarrollo territorial, con los conocimientos existentes en los territorios donde se instala, adquiere mayor relevancia la experiencia del diálogo como una trama que se sustenta en el intercambio y la articulación del saber-hacer y la valorización del conocimiento y experiencia local, con el conocimiento externo, representado por los saberes técnicos y expertos y las experiencias de otros territorios.

“Fue este diálogo de saberes, locales y externos, vivencial y técnico; en definitiva, intercultural, el que contribuyó a profundizar  la comprensión de las condiciones -que facilitan o restringen-, el empoderamiento de las mujeres indígenas de estos territorios, y el que entregó pistas de los procesos de coalición multiactoral que son necesarios para su abordaje”, detalla Díaz, refiriéndose a la reciente experiencia con las mujeres indígenas del Norte de Chile.

“Al generar este espacio, pudimos escucharnos”

Para la mayoría de las mujeres que fueron parte de los LABTER de este estudio de diagnóstico participativo la experiencia fue innovadora y estimulante.

“Para gran parte de nosotras fue súper interesante participar porque vimos que las inquietudes que tenemos no son solo de las mujeres originarias urbanas, sino que también son las de las comunidades rurales. Ellas tienen problemas similares a los nuestros, y al generar este espacio pudimos escucharnos y darnos cuenta que tenemos que estar más en contacto y apoyarnos en nuestros proyectos”, expresó Alejandrina Ayabire, presidenta de la asociación del Consejo Indígena Kuska Ñañakuna Wanqikuna, de Calama. 

Por su parte, Mirta Solís, presidenta de la Comunidad Atacameña de Catarpe, valoró la experiencia: “Me parece bien que se reconozca el trabajo que hace en todos los ámbitos la mujer. Las que hemos trabajado en lugares de liderazgo, nos dimos cuenta que podemos apoyar a las otras comunidades a no quedarse ahí y terminar perdiendo su cultura. Es clave conocer las realidades de otras mujeres para entender mejor la de una misma”.