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Boletín Rimisp

Treinta años comprometidos con el desarrollo de los territorios de América Latina

28 diciembre, 2016

El 2016 fue un año muy exitoso para Rimisp. Se lograron avances significativos en temas de incidencia, acompañamiento de procesos institucionales a los gobiernos de la región, trabajo en y con los territorios, y diálogos que han permitido poner en común propuestas de mejoramiento de políticas públicas desde un enfoque territorial. 

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Rimisp trabaja en la actualidad en cuatro temas, estructurados como Grupos de Trabajo (GT). Cada uno de ellos es un conjunto conceptual y operacionalmente coordinado, que comparten un mismo tema de política pública y de investigación aplicada, de incidencia y de desarrollo de capacidades, y que durante el 2016 se han abocado a una agenda programática enfocada en hacer de América Latina una región más justa y equitativa.

Los Grupos han interactuado así con las políticas públicas nacionales y descentralizadas, las universidades, los centros de formación, las empresas y las distintas expresiones de la sociedad civil “como una red capaz de escuchar las voces de los territorios y acompañar a los actores territoriales en sus procesos de cambio”, comenta Claudia Ranaboldo, Coordinadora del Grupo de Trabajo Diversidad Biocultural y Territorios.

“Todo lo que hemos hecho es posible por algo que nos enorgullece muchísimo, y es nuestra red de socios”, analiza Julio Berdegué, Coordinador del Grupo de Trabajo Desarrollo con Cohesión Territorial de Rimisp. “Nuestras actividades, productos y resultados los hacemos de la mano y en verdadera colaboración con muchos compañeros y compañeras de diversas organizaciones de gobierno, universidades, ONGs, centros de pensamiento, organismos internacionales, entre otros”, señala, destacando el valor que ha cobrado en estos 30 años la articulación de redes, que hoy es uno de los ejes centrales de la labor que realiza Rimisp en toda la región.

La generación de conocimiento también ha estado al centro de la gestión 2016, entendiendo que procesos de levantamiento de información, análisis y sistematización de experiencias son claves cuando se trata de comprender las dinámicas territoriales y contar con información de valor para la toma de decisión.

Así, este año, la investigación se enfocó en temas como las relaciones urbano-rurales, territorios funcionales, desarrollo territorial y desigualdades étnicas, migración interna, ordenamiento y gestión territorial, circuitos cortos y compras públicas institucionales, acceso a mercados diferenciados y políticas públicas, patrimonio agroalimentario, temas de género, adultos mayores y cuidado, sinergias entre políticas sociales y políticas económicas, una agenda muy diversa, que tiene que ver con los problemas importantes de la región.

“Tenemos una agenda de investigación muy fuerte, muy vigorosa, siempre sobre temas de desigualdad y desarrollo territorial, pero incorporando nuevas dimensiones o reforzando algunas que ya teníamos, a las que les estamos dando más énfasis”, comenta Julio Berdegué, relevando al enfoque territorial como un desafío central para la inclusión de los sectores más postergados de América Latina.

En temas de diálogo y acompañamiento, Rimisp reforzó este 2016 su foco en asistencia técnica y orientación en materia de políticas y programas, fortaleciendo el trabajo codo a codo con los gobiernos de la región, trabajando con tomadores de decisiones y colaborando en el diseño, la implementación y/o en la evaluación de importantes programas, siempre desde un enfoque territorial.

En materia de diálogo, “estamos convencidos que la mejor política pública se hace dialogando”, comenta Ignacia Fernández, Directora Ejecutiva de Rimisp y Coordinadora del Grupo de Trabajo Inclusión Social y Desarrollo, destacando en este sentido el tremendo aporte que están haciendo en diferentes países los Grupos de Diálogo Rural (GDR), que este año comenzaron una nueva etapa. “Como ya venimos haciendo hace mucho tiempo, nos interesa reforzar y seguir insistiendo en la idea de que ésta es una buena forma de hacer políticas públicas; más integrales, más participativas capaces de dar respuesta a la complejidad de los problemas de la agenda de los territorios rurales de América Latina”, señala, resaltando la importancia de incidir en los procesos de toma de decisión, desde una participación activa de todas las partes involucradas.

En estas tres décadas, Rimisp ha internalizado la importancia de la formación de una masa crítica de actores capaces de influir en sus contextos territoriales e institucionales, a través del desarrollo de capacidades. “Este año nos concentramos fundamentalmente en organizar lo que llamamos el sistema de expansión de capacidades del Grupo; tanto diplomados como la ruta metodológica para todo lo que es el aprendizaje territorial vivencial”, comenta Claudia Ranaboldo, resaltando como este trabajo ha tenido resultados interesantes en relación a cómo la comunidad de egresados está participando en los territorios, y en los distintos niveles de las instituciones que hacen políticas públicas. Está fórmula se une a la diversa oferta programática de diplomados y cursos a medida para necesidades específicas de diferentes organizaciones que realiza Rimisp durante todo el año.

“¿Qué se viene a futuro? Todos los Grupos de Trabajo consideran nuevas proyecciones, abordajes de temas ya en curso, pero desde una manera novedosa, y por lo tanto, desde una nueva agenda de trabajo. Será un año de consolidación de procesos y proyectos, pero siempre con la posibilidad de renovar el enfoque, a la luz de las nuevas demandas y tendencias”, analiza Ignacia Fernández.

“Esperamos ponernos al servicio de aquello que nos mueve; reducir las desigualdades y promover el desarrollo de los territorios rezagados de América Latina”, comenta Julio Berdegué. “El 2017 se nos viene con una agenda atractiva de proyectos ya iniciados, pero a la vez, nos trae también nuevos desafíos”, comenta Fernández.

“Gran prioridad para Rimisp será el proceso de consolidación de la paz territorial en Colombia, el fortalecimiento del trabajo de Rimisp en México y Centroamérica, el potenciamiento de la nueva etapa de los GDR, con foco en jóvenes rurales, un nuevo Informe Latinoamericano de Pobreza y Desigualdad, diversos proyectos con gobiernos centrales y locales en toda la región, y así, una agenda desafiante y que esperamos marque la diferencia en cuanto a disminución de brechas y de una América Latina más equitativa” finaliza Ignacia Fernández.