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Graciela Teruel, nueva consejera internacional

“Rimisp es una organización que está a la vanguardia de los problemas sociales que aquejan a nuestra sociedad”

28 Junio, 2018

La recién nombrada -consejera internacional de Rimisp- afirma que esta organización toca los temas que son centrales hoy para el desarrollo económico y social de los países de Latinoamérica y para la investigación sobre pobreza, desigualdad, medio ambiente, juventud, y ODS. Y que además,  puede ser un puente entre la academia y los tomadores de decisión.​


Para Graciela María Teruel Belismelis, es muy loable la labor que realiza Rimisp – Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural en materia de investigación, colaboración con gobiernos e instancias de la sociedad y de generación de diálogo y acercamiento entre la academia y los tomadores de decisión en los temas principales que importan a la sociedad como es la pobreza, la desigualdad, el desarrollo rural y el medio ambiente. “Rimisp está a la vanguardia en estos temas”, señala en entrevista y comenta particularmente sobre perspectivas particulares que hoy en día son resaltadas por Rimisp: el análisis territorializado y los razonamientos alrededor de los Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas.

La entrevistada –consejera académica del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) de México, y directora del Instituto de Investigación sobre Desarrollo Sustentable y Equidad Social de la Universidad Iberoamericana (IBERO)– se integró recientemente como consejera internacional de Rimisp, y en esa condición, afirma: “pongo a disposición de Rimisp toda mi experiencia y aprendizajes”.

La experta ha sido profesora del Departamento de Economía de la IBERO desde 1998. Es co-directora de la Encuesta Nacional sobre Niveles de Vida de los Hogares, rondas 1, 2, 3 y 4. Es miembro del Sistema Nacional de Investigadores Nivel III y ha sido miembro del Comité Técnico para la Medición de la Pobreza en México. Actualmente es Consejera Académica del Consejo Nacional de Evaluación para la Política de Desarrollo Social y miembro del Consejo del Banco Social de México (BANSEFI). Estudió la Licenciatura en Economía en el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) y obtuvo la Maestría y el Doctorado en Economía en la Universidad de California, en Los Ángeles, en 1998. Ha escrito en publicaciones internacionales como: Journal of Population Economics; American Journal of Public Health; Demography; Journal of Development Economics; Journal of Human Biology, Journal of Economic, Development and Cultural Changey en Handbook of Development Economics. Sus áreas de interés son medición del bienestar, medición de pobreza, migración, salud y evaluación de programas sociales.

Aquí la entrevista:

¿Qué percepción general tiene usted de Rimisp?

Rimisp toca los temas que son centrales hoy para el desarrollo económico y social de los países de Latinoamérica, y en general de los países en vías en desarrollo: el desarrollo rural, la pobreza, la desigualdad, el medio ambiente, la juventud… Son temas que hoy por hoy implican problemas que no se han resuelto y que aquejan a muchos de nuestros países. En el caso de México, si bien el país no ha tenido un crecimiento económico importante pero sí un acercamiento a la globalización y una expansión en los mercados externos, el beneficio derivado no ha llegado a la gente que más lo necesita. Todos estos temas los toca profundamente Rimisp. Creo que Rimisp es una organización que está a la vanguardia de los problemas sociales que aquejan a nuestra sociedad. Me parece importantísima la labor que lleva a cabo.

Usted tiene un conocimiento y una trayectoria destacada en medición y evaluación de la pobreza. ¿Cuál es el aporte que ofrece a Rimisp como consejera internacional?

El Coneval se fundó en 2005, y en 2006 empezamos a funcionar como grupo y abordamos la tarea de crear una nueva metodología para la medición multidimensional de la pobreza. Recuerdo que entonces no sabíamos ni cómo se comía eso. Empezamos a revisar qué se había hecho en otros países y pusimos en la mesa toda la experiencia que teníamos los seis consejeros académicos más el secretario ejecutivo del Coneval, Gonzalo Hernández Licona, así como los funcionarios que comenzaban a laborar en el Coneval, el cual arrancó como una organización muy, muy pequeña. Sacamos la primera medición multidimensional de la pobreza en 2009 después de tres años de haber estudiado muy a profundidad lo que sería nuestra propuesta. Fueron años de mucha reflexión. Toda la experiencia que tengo la pongo a disposición de Rimisp, para medir la pobreza, y no solo eso, para medir todo lo que tiene que ver con bienestar.

En las mediciones de pobreza desafortunadamente la visión resultante es parcial, pues uno tiene que calcular o estimar ciertos índices que dan cuenta de cómo va avanzando este fenómeno, pero el bienestar de la población va más allá de estos índices que captan sólo algunas dimensiones. Mucha veces, por los datos disponibles que se tiene en los países, no es posible captar todo lo que uno realmente quiere; entonces, creo que, aunado a los índices de pobreza, que siempre es viable definir en los países, en las regiones, para llevar a cabo comparaciones se puede tener un sistema más amplio de indicadores de bienestar que nos den cuenta de cómo van avanzando nuestras poblaciones y las poblaciones dentro de los países.

En ese sentido, todo lo que he aprendido sobre medición en general de pobreza, bienestar, desigualdad y equidad, lo pongo al servicio de Rimisp para avanzar conjuntamente.

Otro de los puntos donde hemos hecho grandes avances en México desde la creación del Coneval tiene que ver con la creación del sistema de evaluación. En el país, antes de la creación del Coneval, existían evidencias de evaluaciones serias como las que se habían hecho al programa Oportunidades (hoy denominado PROSPERA), pero no había un proceso de evaluación que fuera sistematizado a lo largo de todo el gobierno federal y los gobiernos estatales. Se ha hecho un gran esfuerzo a partir del 2006. A la fecha se cuenta con un sistema bastante amplio que contiene distintas modalidades de evaluaciones que se ejecutan sobre todo en los programas sociales del gobierno federal y algunas de ellas poco a poco se están incluyendo para los programas a nivel estatal.

Así, con mucho gusto puedo aportar a Rimisp mi conocimiento para generar evidencia sobre los programas que funcionan y los que no funcionan.

Rimisp busca impulsar, vía su discurso y su trabajo de investigación, una perspectiva novedosa de mirada territorial a los problemas rurales, así como la importancia de los lazos urbano-rurales, y ha integrado también el análisis de indicadores sociales cruzados con los ODS. ¿Qué opinión le merece esto?

Me parece sumamente pertinente la mirada territorial. Lo que vemos en general en los indicadores a nivel país es que dan promedios, los cuales esconden mucho de lo que pasa en la realidad; entonces el tener un enfoque territorial para ver hacia adentro de lo que pasa en los territorios resulta fundamental. Al evaluar las políticas públicas que desarrollan los gobiernos para combatir la pobreza, me he encontrado con que la mayoría de los programas son iguales para todo tipo de población, iguales para la gente que vive en Chiapas que para la que vive en Puebla y la que vive en Oaxaca, y las necesidades no son las mismas; es un hecho que las necesidades y los problemas que se tienen en el sur no son los mismos que hay en el norte; las brechas que hay que cerrar en el sur no son las mismas que en el norte; las brechas entre indígenas y no indígenas, entre hombres y mujeres, entre jóvenes y ancianos, etcétera, son diferentes en los diversos territorios. Entonces el poner este acento, este zoom, para ver efectivamente qué es lo que está pasando a nivel mucho más desagregado es un gran acierto.

Una de las cosas que he venido diciendo a lo largo de muchos años, 10 o 12, es que desafortunadamente en muchos de nuestros países no tenemos todos los recursos que quisiéramos para aliviar la pobreza y la vulnerabilidad en que viven muchas personas; tenemos que hacer que nuestros recursos sean más eficientes y ¿cómo vamos a lograr esto?: identificando qué es lo que necesita cada tipo de población y dejar de implementar programas que sean iguales para todos, pues las recetas no deben ser las mismas, se debe dar a cada quien lo que necesita. Es entonces importante crear un número de identidad como el que tiene Chile para poder identificar a la población de la mejor manera, y luego, tener un gran padrón de beneficiarios que nos diga por un lado qué necesita cierto tipo de personas y por otro lado qué programas se puede tener para hacérselos llegar a estas personas, de tal forma que la oferta y la demanda empaten de una mejor manera. Tendríamos que caminar en este sentido y eso va muy en línea con la visión territorial que tiene Rimisp.

Por otro lado, es muy adecuada la identificación que tiene Rimisp con los ODS, que están integrados en su Informe Latinoamericano sobre Pobreza y Desigualdad 2017 “No dejar a ningún territorio atrás”. Dentro de los ODS están los principales problemas: hambre; pobreza; los relativos al medio ambiente, educación, salud, y allí se toca también una visión más amplia del bienestar de la población.

¿Cómo podría contribuir Rimisp a generar mejores políticas públicas en Latinoamérica y particularmente en México, donde hoy se vive una coyuntura electoral y habrá una pronta transición de gobierno?

Sin duda, la mejor forma de ayudar es con buenos diagnósticos y proveyendo información de dónde están los problemas, qué problemas deben atenderse y con qué jerarquía; creo que para el próximo gobierno de México va a ser indispensable contar con información acerca de cuáles son los problemas y cuáles las poblaciones y las regiones que necesitan ser atendidas con prioridad. Y obviamente otra forma de apoyar es seguir proveyendo evidencia de lo que funciona y de lo que no funciona, pues en múltiples ocasiones hemos visto, no solo en México, en muchos países, yo diría la mayoría, que se ponen en marcha programas sociales sin bases adecuadas de información, o a veces porque les parece una buena idea a los que están implementando desde el Ministerio o la Secretaría responsable o a quienes están a cargo de los programas, pero con falta de evidencia rigurosa de si funcionan o no, o, si se tiene evidencia de que funcionan en algunos países, no se tienen “tropicalizados” esos programas para el país en cuestión.

Entonces, creo que es muy importante hacer pruebas piloto o generar evidencia de qué funciona y qué no funciona, antes de lanzar estos grandes programas, que muchas veces son asistencialistas. De otra forma, lo que ocurre es que los efectos se observan sólo hasta después de que se implementaron los programas.

Creo que Rimisp puede jugar un papel fundamental en la provisión de esa evidencia e información de lo que sí funciona, y puede jugar un papel de puente entre lo que está ofreciendo la academia, la gente que está generando esta información, y los hacedores de política pública, los que toman decisiones. Este puente es indispensable y sin duda Rimisp puede tener un papel importante en esto.

¿Quiere usted hacer un comentario adicional?

Ya Rimisp aborda el tema de la desigualdad y las grandes inequidades que hay en nuestras poblaciones, pero creo que tendría que hacerlo con más fuerza. Se requiere un énfasis mayor en decir cómo se puede ir cerrando esas brechas y que es inaceptable que prevalezcan hoy los niveles de desigualdad tan grandes que hay en nuestros países. Hay que levantar la voz más fuerte y acercar a los gobiernos propuestas de política pública que ayuden a disminuir esas desigualdades que son rampantes e indignantes. Esas desigualdades son motivo de que muchos gobiernos sean calificados de ineficaces.