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Rezagos y discriminación, graves lastres para los indígenas en México

9 Agosto, 2017

Según datos de la Encuesta Intercensal 2015, realizada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), el 21,5%  de la población nacional  se auto reconocen como indígenas. 


Con frecuencia, el Día de los Pueblos Indígenas da pie en México a resaltar la discriminación y las desventajas sociales y económicas que la población indígena resiente, o el racismo o rechazo que los mestizos reconocen.

Esta realidad afecta aparentemente a siete millones 383 mil personas (las conceptualizadas oficialmente indígenas, por hablar alguna de las 68 lenguas indígenas con sus 364 variantes).

Pero, según datos de la Encuesta Intercensal 2015, realizada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), hay 25.7 millones de personas en nuestro país que se auto reconocen (auto adscriben, por razones de cultura, origen, territorio, familia, etcétera) como indígenas, lo que representa el 21.5% de la población nacional.

Los datos sobre el racismo y la discriminación están disponibles en diversas fuentes. Por ejemplo, la Encuesta Nacional de Indígenas en México (realizada en 2016 por la Universidad Nacional de México) señaló que para el 43.2% del conjunto de encuestados, mil 200 personas no indígenas, la mayor desventaja de ser indígena en nuestro país es la discriminación, y los otros obstáculos que perciben son marginación y pobreza (21.6%), exclusión (5.8) y analfabetismo (4.9).

La más reciente edición de la Encuesta Nacional sobre Discriminación en México (Enadis), de 2010, dice que para los grupos indígenas el principal problema que enfrentan es la discriminación, el segundo es la pobreza y el tercero la falta de apoyo del gobierno. Es importante destacar que este grupo opina que tener una lengua diferente al castellano representa uno de sus principales problemas. La Enadis, que es levantada por el Consejo Nacional para la Prevención de la Discriminación (Conapred), señala también que el 75.4% de la población en general considera que los derechos de las personas indígenas se respetan poco o nada.

Por supuesto que hay realidades en materia de infraestructura, educación, acceso a la salud, vivienda, etcétera, que ratifican las percepciones de las encuestas. Y si bien es cierto que los pueblos indígenas (en México y el mundo) reivindican el derecho al “buen vivir”, esto es a un desarrollo caracterizado por visiones cosmogónicas diferentes a la occidental, en mayor armonía con la tierra y con menos ambición material, no se justifica en absoluto la discriminación en que el Estado incurre, vía presupuestos, políticas y programas, al no invertir suficientemente a favor del desarrollo económico, social, y productivo de estos pueblos.

En principio destaca la pobreza. Según el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval: 2014), el 73.2% de la población indígena se encuentra en situación de pobreza en relación con el 43.2% de la población no indígena, y el 31.8% de la población indígena se encuentra en pobreza extrema en relación con 7.1% de la población no indígena.

Aquí mencionamos algunos otros indicadores que muestran las desventajas de la población indígena, cuya fuente es el Inegi (2016).

El 15% de las personas hablantes de lengua indígenas no están afiliadas a servicios de salud. Del total de afiliados a servicios de salud, el 98.8% lo están en una institución del sector público, principalmente el Seguro Popular. El 23% de los hablantes de lengua indígena mayores de 15 años de edad son analfabetas, en comparación con el 4.2% de no hablantes que se encuentran en esta situación.

El 46.9% de la población de 15 años y más hablante de lengua indígena es económicamente activa, es decir, desempeña alguna actividad laboral o busca trabajo, en comparación con 54.7% para el caso de no hablantes de lengua indígena. Los indígenas trabajan principalmente como empleados u obreros (37.7%), trabajadores por su cuenta (28.7%) y desempeñando labores del campo y como jornaleros o peones (11.5%). Cinco de cada cien hablantes de lengua indígena son trabajadores sin pago, en comparación con dos de cada cien de no hablantes de lengua indígena. El 32.2% de las mujeres indígenas económicamente activas trabajan por su cuenta, contra 19% de las no indígenas.

Con datos a 2015, en 9.1% de las viviendas del país habita al menos una persona que habla lengua indígena. De estas viviendas, 13.4% tienen piso de tierra, en comparación con 2.6% de las viviendas donde no hay hablantes de alguna lengua indígena. El 14.3% de las viviendas con hablantes de lengua indígena no disponen de agua entubada, esto representa más del triple del porcentaje de viviendas donde no hay hablantes de lengua indígena en la misma condición (4.2%).