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Inclusión Social y Desarrollo

Perú, Ecuador y Colombia

¿Quiénes son? ¿Por qué migran o se quedan? Tres GDR trabajan en diagnóstico sobre la juventud rural

30 Marzo, 2017

Sumergirse en el territorio y sus habitantes, observar con lupa y escuchar con atención las historias necesarias para iniciar un estudio, son algunas de las razones que movilizaron las reuniones de la primera etapa de diagnóstico del proyecto “Jóvenes Rurales y Territorio: Una estrategia de diálogo de políticas”, llevadas a cabo en febrero y marzo por los Grupos de Diálogo Rural (GDR), tanto en Perú como en Ecuador y Colombia. 


“Cuando una persona enferma acude al médico, lo primero que necesita es que el doctor haga un diagnóstico para luego darle una receta que le permita curarse”, dice Ney Barrionuevo, Secretario Técnico del GDR y además director de la Oficina de Rimisp en Ecuador, refiriéndose al valor de esta etapa de aproximación inicial, previa a proponer soluciones, en políticas públicas e institucionalidad.

GDR Perú: ¿Quiénes son y qué buscan?
Bajo el título “Una presencia invisible” se dio a conocer el documento de diagnóstico acerca de los jóvenes rurales de Perú, frase que da cuenta del enorme desconocimiento en torno a las particularidades de este grupo, según explicó Adriana Urrutia, profesional responsable del estudio en ese país. Dicho trabajo buscó entender las principales oportunidades a las que hacen frente hoy los jóvenes rurales como colectivo, así como visualizar las barreras que se les presentan para consolidar trayectorias autónomas.

Según la Encuesta Nacional de Hogares de 2015 y las proyecciones poblacionales del Instituto Nacional de Estadística e Informática del Perú, actualmente viven en el país 1.8 millones de jóvenes rurales. Se sabe también que más de la mitad de ellos son hombres (53%) y 46% son mujeres, como también que el 66% viven en la sierra, el 22% en la selva, y el 12% en la costa. Se conoce, además, que los jóvenes rurales estudian en promedio nueve años en comparación con sus pares urbanos, quienes acumulan once años de escolaridad.

Según el estudio realizado fue posible evidenciar características claves para comprender a este grupo. En primer lugar, se dio cuenta de situaciones familiares con diferencial de género e identidades complejas, a lo cual se suma un mayor acceso a servicios pero permanencia de la brecha geográfica; más oportunidades educativas, pero precariedad en el rubro laboral y la existencia de una brecha de género.

En lo que respecta al ámbito académico, un hallazgo fue la invisibilización de los jóvenes en el estudio de la ruralidad, principalmente por un sesgo urbanizante. Otros aspectos relevantes para el estudio, que se mencionaron en esta etapa de diagnóstico, fueron las herramientas normativas y de política para atender las necesidades de la juventud rural y la participación política de este grupo.

Entre las ideas que se propusieron para la agenda de trabajo están el levantamiento de más información desde los mismos actores, considerando que es necesario visibilizar las aspiraciones, acciones y concepciones de los jóvenes para poder entender sus diferencias y su heterogeneidad, así como estudiarlos desde una mirada colectiva, no como una suma de individualidades; ahondar en las dinámicas diferenciadas del territorio para comprender cómo impactan las transformaciones del ámbito rural en sus vidas y también la incorporación del estudio de la identidad como un tema clave para profundizar en el mundo de los jóvenes rurales.

GDR Ecuador: educación rural y emprendimientos
El grupo de Perú se suma al trabajo ya iniciado en Ecuador y Colombia. ¿Sabemos por qué se van o si querrán quedarse los jóvenes en el campo? Con ese cuestionamiento se dio curso a la primera reunión de diagnóstico del GDR Ecuador. La presentación estuvo a cargo de Alejandra Estévez, consultora de Rimisp en ese país, quien presentó resultados preliminares de la investigación basados en estadísticas y entrevistas realizadas a actores claves, insumos que posteriormente permitieron abrir el diálogo entre los integrantes del grupo.

Según los datos dados a conocer, en Ecuador hay aproximadamente 1,5 millones de jóvenes rurales, lo que representa el 9% de la población total. Entre los años 2001 y 2015 se observa un decrecimiento de la población rural que pasa del 39% al 32%. El 65% de los jóvenes rurales son considerados mestizos; 15%, indígenas; 12%, montubios y el 8% restante se consideran blancos, afrodescendientes o mulatos.

En lo que respecta a la educación, el área rural en Ecuador tiene en promedio 7,5 años de escolaridad versus 11,3 años en el área urbana. En tanto, el analfabetismo a nivel nacional es del 1,6%: 1,3% en el sector urbano y 2,2% en el rural.

Tras el diálogo, las conclusiones arrojaron una latente preocupación respecto a la situación de las variables sociales y económicas de los jóvenes rurales, que vendría a explicar en cierta medida su pérdida de interés en el campo y la inminente migración hacia las ciudades. Por otra parte, se constató que no existen políticas públicas diferenciadas que atiendan las problemáticas de los jóvenes rurales, a pesar de que se cuenta con un Consejo de Igualdad Intergeneracional que debe velar por la inclusión del enfoque hacia jóvenes de manera transversal en los ministerios. Se planteó que no existe coordinación entre públicos y privados y que las iniciativas que se llevan a cabo son diseñadas e implementadas, salvo excepciones, desde la intuición a falta de estudios a profundidad.

Durante la reunión, el grupo confirmó la validez de temas centrales como la educación rural y los emprendimientos de forma interrelacionada y conectada a la necesidad de políticas de inversión en activos territoriales como infraestructuras y servicios.

GDR Colombia: grandes retos para optimizar el nivel educativo en zonas rurales
La entrega de resultados del diagnóstico en el GDR Colombia estuvo a cargo de la consultora Renata Pardo, quien dio a conocer un perfil sociodemográfico de los jóvenes rurales en el país, así como el marco normativo, los actores claves y las políticas y programas dirigidos a la juventud rural. Las fuentes usadas fueron la Gran Encuesta Integrada de Hogares (GEIH, 2015) y el Sistema de Selección de Beneficiarios Para Programas Sociales (SISBEN III).

Según estos datos, en Colombia se estima que cerca del 23% de la población habita en zona rural y, de este total, el 25% es población joven. Entre los jóvenes rurales, el índice de masculinidad es superior al de los jóvenes que habitan en zona urbana, lo que sugiere que la migración de mujeres jóvenes del campo a la ciudad es superior a la de los hombres, a razón de las mejores oportunidades laborales y productivas que encuentran los hombres en el campo en comparación con las mujeres.

“Sin duda, hay una importante proporción de jóvenes rurales en Colombia, pero cada vez son muchos los que migran a las ciudades esperando acceder a bienes y servicios que no encuentran en las zonas rurales. Creemos que es una situación inquietante porque los jóvenes son claves para el desarrollo rural integral. Este diagnóstico nos permitirá conocer las características y realidades de este grupo poblacional para construir al interior del GDR recomendaciones de política pública”, dice Santiago Perry, Secretario Técnico del GDR de Colombia.

Según las fuentes consultadas, el 3.4% de los jóvenes es analfabeto, el 65% de los jóvenes rurales completan la educación básica, el 28% la educación media y un 7% continúa con educación postecundaria. Lo anterior revela grandes retos para optimizar el nivel educativo en las zonas rurales y con ello, las oportunidades de insertarse en el mercado laboral formal.

Los integrantes del GDR participaron activamente en la interpretación de los datos que fueron puestos sobre la mesa en miras a elaborar recomendaciones y esbozar las posibles soluciones, las cuales serán realizadas mediante una agenda de debates internos.