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Presenta Banxico libro Trampas territoriales de pobreza, desigualdad y baja movilidad social: los casos de Chile, México y Perú

27 Mayo, 2018

El evento se celebró en el MIDE. Los comentaristas reflexionaron sobre políticas públicas y su relación con las trampas de pobreza, desigualdad, subdesarrollo y baja productividad, y comentaron la coincidencia de resultados de análisis macro sobre la desigualdad entre regiones y la investigación del libro, el cual fue coeditado por Rimisp, CEEY e IBERO.


Con los auspicios del Banco de México (Banxico), el 24 de mayo se presentó el libro Trampas territoriales de pobreza, desigualdad y baja movilidad social: los casos de Chile, México y Perú. En el Museo Interactivo de Economía (MIDE), el subgobernador del Banxico, Manuel Ramos Francia, hizo una presentación inicial del texto y reflexionó sobre políticas públicas, coaliciones y desigualdad, y posteriormente comentaron Graciela Teruel, consejera académica del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) y académica de la Universidad Iberoamericana (IBERO), y Marcelo Delajara, director del Programa de Crecimiento Económico y Mercado Laboral del Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY).

La presentación concluyó con la participación de Isidro Soloaga, uno de los autores del libro, quien es director de la Cátedra de Investigación de Dinámicas Territoriales y Bienestar de la Universidad Iberoamericana (IBERO), profesor del Departamento de Economía de la IBERO e investigador asociado de Rimisp – Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural.

En el libro –que fue coordinado por Anthony Bebbington (Clark University), Javier Escobal (Grupo de Análisis para el Desarrollo, GRADE, Perú), Isidro Soloaga (IBERO) y Andrés Tomaselli (Rimisp)–, se analiza los factores que imperan y alimentan “trampas” de pobreza y vulnerabilidad en territorios de Latinoamérica, por medio de un seguimiento de indicadores claves de bienestar, con un nivel de desagregación espacial no disponible previamente en la región.

Centrado en Chile, México y Perú, este análisis logró identificar los principales cuellos de botella –económicos, institucionales y de economía política– que impiden un crecimiento inclusivo.

La obra, coeditada por Rimisp, CEEY e IBERO y financiada por el International Development Research Centre (IDRC) de Canadá, destaca que la falta de cohesión social, la existencia de clases políticas de tipo clientelar, la debilidad del estado de derecho, la ausencia de élites emergentes, el acceso desigual a mercados y las asimetrías de información y de acceso a programas públicos fomentan las desigualdades espaciales. Y ofrece –con una propuesta extensiva hacia todo el subcontinente– fórmulas y puntos de entrada para generar políticas públicas territoriales que corrijan esto e impulsen procesos de crecimiento regionalmente incluyentes.

Para la conformación de este libro se realizaron seis estudios independientes entre sí, pero con una línea metodológica compartida, y se extrajeron conclusiones comunes en los tres países analizados.

Los estudios de caso a nivel de territorio sirvieron para corroborar que la localización geográfica de las personas determina tanto la velocidad a la que se cierran las brechas de ingreso entre los grupos relativamente más pobres y los relativamente más ricos, como los niveles de ingreso a los cuales se converge. Éstos son menores para los grupos más pobres de la sociedad.

Una consideración que destaca en el libro es que entre 7% (Chile) y 14% (México y Perú) de la población en los países analizados habita en territorios entrampados en muy bajos niveles de oportunidades para los jóvenes.

En la presentación en el MIDE, Ramos Francia destacó que una de las ideas esenciales del libro es identificar los factores que marcan la diferencia para que ciertas regiones caigan en trampas de pobreza y desigualdad. “Los autores del libro –dijo– encuentran elementos comunes en los territorios entrampados: tienen poca población y están menos urbanizados, tienen una menor escolaridad y menores tasas de participación laboral, menor participación de empleos en el sector privado y su participación económica está menos diversificada”.

Reflexionó sobre tres puntos: uno, la insuficiencia de coaliciones para generar cambios en las sociedades; dos, la política de acceso a salud en el caso de México y distorsiones que genera, y tres, el avance tecnológico ligado a la desigualdad entre países y dentro de los países (fortalece a quienes tienen acceso y rezaga a los que no acceden fácilmente).

Destacó el segundo punto: dijo que el Seguro Popular en México ha mejorado significativamente el acceso a la salud en las décadas recientes, pero ha generado distorsiones. Explicó: “En el sector formal un trabajador contribuye a la seguridad social y tiene acceso a un seguro médico. En el sector informal un trabajador no contribuye a la seguridad social y en muchos casos, no obstante, sí accede al servicio médico, como el Seguro Popular. Entonces un grupo de trabajadores subsidia el servicio médico a otro. Esta política pública podría estar incentivando a trabajadores a migrar al sector informal. El problema fundamental es que los que laboran en el sector formal son más productivos que los que están en el informal. En este último sector ni empresas ni trabajadores tienen estímulos para acumular capital físico y humano de calidad, resultando en un grave problema para la productividad en la economía”. Afirmó: “esto es, ciertas políticas públicas podrían estar perpetuando la existencia de la informalidad, estar generando una trampa de informalidad y por ende de baja productividad”.

Graciela Teruel, quien es directora del Instituto de Investigaciones sobre Desarrollo Sustentable y Equidad Social (IIDSES) de la IBERO, subrayó que uno de los postulados más importantes del libro es que hay una creciente segregación territorial, “donde el espacio físico importa mucho y determina de forma relevante lo que uno puede o no puede hacer. En el libro se identifican los territorios que se encuentran en trampas de pobreza, definidas éstas como el rezago permanente en indicadores de bienestar y de oportunidades frente al resto de localidades; se analiza la posibilidad de reducir las brechas en el tiempo y se observa el papel del territorio en el cierre de estas brechas. Y, con el complemento de un trabajo cualitativo, se identifican factores económicos, institucionales y de economía política que se asocian a estas restricciones en el crecimiento”.

Con base en el propio libro, la académica consideró que “no necesariamente es lo correcto” implementar políticas parejas, sin consideraciones regionales o territoriales, pues “hay lugares que son muy heterogéneos y sus necesidades son muy distintas respecto de otros lugares”. Esto debe ser observado para mejorar las políticas públicas, comentó.

Marcelo Delajara citó un planteamiento fundamental del libro: “En Latinoamérica no da lo mismo donde uno nace”; las oportunidades de las personas están determinadas fuertemente por su territorio y México no es la excepción, dijo.

Destacó que análisis macro sobre las desigualdades regionales de México generan resultados coincidentes con los del libro, el cual hizo análisis a escala de territorios. Entre tales resultados están que la región sur del país es muy diferente del resto de las regiones debido a que muestra nula reacción cuando a escala nacional hay un cambio en la economía. En contraste, las demás regiones están muy sincronizadas con los ciclos económicos, y la región norte adicionalmente va en línea con las fluctuaciones económicas de Estados Unidos. Además, el sur está desconectado del mercado laboral nacional, pues allí predomina el empleo informal, está muy lejos de los avances tecnológicos y su integración con el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) es muy diferente, con otros productos, respecto del resto del país.

Citó la encuesta de movilidad del CEEY para afirmar que en el sur las personas muestran en el presente una condición similar de grado de riqueza que la que tenían sus padres, lo cual difiere con la condición de otras regiones. “Si en la región sur buscamos a los adultos que nacieron en hogares pobres, vemos que su padres estaban en el percentil 25 de distribución de la riqueza de su generación; esos adultos hoy están en el percentil 28. Esto es, apenas se han movido respecto de sus padres [en este indicador]. En el norte, los adultos cuyos padres estaban en el percentil 25 de la misma distribución de la riqueza ahora se ubican en una escala mucho más alta. En el resto de las regiones en esta comparación el avance es intermedio”.

Los autores del libro, dijo, “identifican con mucho trabajo y muchos datos los municipios que permanentemente muestran rezagos en sus oportunidades; a escala familiar y municipal, en el acceso de las viviendas a servicios y bienes básicos y de calidad, en calidad de la vivienda, en el capital humano…, y su método, que parte de unidades territoriales pequeñas, llega a resultados muy consistentes con nuestro diagnóstico macro [del CEEY]”. El libro revela causas adicionales de las trampas de pobreza y desigualdad: bajo capital social, mucho clientelismo, un débil estado de derecho y escasa cohesión social. Y logra identificar que el 25% de la falta de equidad en el acceso a las oportunidades se explica por el territorio, dijo Delajara.

Por su parte, Isidro Soloaga, comentó entre otras cosas que decisiones de algunos territorios (en Puebla), reseñadas en el libro, que han frenado el clientelismo político y que han inducido a mejores arreglos con el gobierno para la aplicación de subsidios, así como una mayor cohesión social, han sido factores clave para afrontar las trampas de pobreza y desigualdad.

De acuerdo con el libro, en Chile, los territorios estudiados se caracterizan por tener una élite sin compromiso con el crecimiento ni con la inclusión. Y la llegada de agentes externos al territorio, con elevados flujos de capital, redes conectadas con el poder estatal y una visión “modernizadora”, es lo que logra sacar al territorio de su situación de rezago. Asimismo, el tipo de actividad productiva es clave: los territorios de explotación de recursos naturales, sin valor agregado alguno, permanecen entrampados, mientras que aquellos donde se produce encadenamiento de valor logran salir de la trampa.

En México se identifican asimetrías de información en cuanto al acceso a programas públicos que favorecen a ciertos grupos en desmedro de otros. Y se observa que la salida de la situación de trampa está asociada a una mayor competencia política y en cambios en la producción agrícola que permiten incrementar ganancias.

Para el caso de Perú, se observa que los territorios se hallan inmersos en procesos de permanente construcción que se asocian con cambios en las estructuras productivas locales, con construcción de nueva infraestructura y con apertura de mercados. Esos cambios generan bifurcaciones que, al definir un acceso desigual a nuevos mercados, dejan tras de sí ciertos espacios y poblaciones entrampados en bajos niveles de bienestar.

Además de textos de los coordinadores, el libro integra aportaciones de María Ignacia Fernández, Directora Ejecutiva de Rimisp; Juan Fernández Labbé, Ricardo Fuentealba, Mariana Pereira, Juan Enrique Huerta Wong, Rosa María Lechuga Morales y Gerardo Damonte. Julio A. Berdegué es el autor del prólogo.